Fernando VII: La década más abominable

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Posiblemente, no ha habido en la historia de España un rey más odiado que Fernando VII y su reinado (1814-1833).

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Un monarca que primero fue deseado por el pueblo español durante la Guerra de la Independencia, para después convertirse en un soberano detestado por sus súbditos por su gobierno tiránico, siendo el último representante del Antiguo Régimen en España.

Fernando VII: La década más abominable

Fernando, antes de que comenzara la guerra contra Francia, había forzado la abdicación de su padre en su persona en 1808. Después, tras ser retenido por Napoleón en Bayona, permaneció fuera de España durante toda la Guerra de la Independencia entre España y Francia. Tras finalizar esta, Fernando regresó a España  para comenzar su reinado en 1814. Hasta el año 1820, gobernaría España de forma absolutista, ignorando y rechazando la Constitución de Cádiz y regresando al Antiguo Régimen.

Entonces se produjo el pronunciamiento del teniente coronel Riego, que lo volvió a dejar en una situación de rey constitucional, siendo los liberales los que dirigirían la labor de gobierno con las funciones de Fernando muy limitadas.

Tres años después, tras el derrocamiento del régimen liberal con la ayuda de Francia, Fernando volvió a ser un monarca absoluto y desde el año 1823 hasta su muerte en 1833, protagonizó en España un periodo horrible, lleno de represión y de absolutismo, conocido como la Década Ominosa.

Fernando VII realizó una dura persecución contra los liberales que rechazaban el Antiguo Régimen. El llevó a cabo una dura represión y ordenó montones de arrestos y detenciones. Muchos liberales tuvieron que marcharse al exilio a países como Inglaterra o Francia.

Una de las medidas más importantes del rey,  fue la ejecución del hombre que se había alzado con éxito tres años antes contra el absolutismo, el general Rafael de Riego, que sería ahorcado en noviembre de 1823. A Riego lo seguiría al cadalso dos años después uno de los héroes de la Guerra de la Independencia, Juan Martín Diez, más conocido como el Empecinado, que sería también ejecutado el 20 de agosto de 1825.

Si bien esta década se caracterizó por el absolutismo y la represión por parte del rey, es cierto también que para los sectores más radicales y absolutistas, las políticas de Fernando les parecían demasiado moderadas. Mientras que los liberales se sentían perseguidos, los realistas y absolutistas más puros veían las políticas del rey Fernando demasiado blandas.  Estas disputas en muchas ocasiones, hicieron que el monarca tomara decisiones  contradictorias sin llegar nunca a contentar a nadie.

Con este panorama, se fue gestando en España una facción de absolutistas, que aún querían todavía un Antiguo Régimen más duro y absolutista y se empezó a ver con buenos ojos que el hermano del rey, el infante Carlos María Isidro, le sucediera en el trono ya que era de ideas aún más absolutistas que su hermano. En ese momento, Fernando  no tenía descendencia y se producía el choque entre absolutistas moderados y los realistas más radicales.

Otro héroe de la Guerra de la Independencia, Francisco Espoz y Mina, realizó una incursión en el País Vasco en 1830, penetrando con sus tropas desde Bayona para atacar el régimen del monarca. Sin embargo, al no tener apoyo al alzamiento en ninguna parte de España, tuvo que regresar a Francia.

En los últimos años del reinado de Fernando VII, aumentaron los intentos de derrocar su régimen absolutista, sin que los insurrectos lograran ningún tipo de triunfo contra su poder.

Tal vez el caso más célebre, fue el de la joven granadina Mariana Pineda, que fue acusada y arrestada por haber bordado una bandera para los liberales. Fue ejecutada en mayo de 1831.

En diciembre de ese año, se produciría un último intento por derribar el gobierno absolutista de Fernando. Se trató del pronunciamiento del general Torrijos con más de cincuenta de sus hombres en Málaga. Este pequeño grupo fue detenido por las autoridades absolutistas. Torrijos y varios de sus hombres murieron fusilados.

Si bien Fernando VII realizó una dura represión desde su gobierno, no es menos cierto que en su propia familia acabaría esta década tan horrible, dejando también problemas gravísimos en lo que se refería a la sucesión.

Tras casarse tres veces, el rey 1829 no tenía aún descendencia cuando enviudó por tercera vez. Por lo tanto, Fernando VII se apresuró en casarse de nuevo y lo hizo con su sobrina, María Cristina de Borbón, logrando por fin, dejar en cinta a esta. Durante el embarazo, el rey quiso asegurarse que su hermano don Carlos, quedara excluido de la línea de sucesión mediante la publicación de la Pragmática Sanción que derogaba la ley sálica, decretada por los borbones un siglo antes según la cual las mujeres no podían reinar. De esta manera el rey se aseguraba que su descendiente, fuera varón o hembra, reinara en España.

En octubre de 1830, nace una niña, la princesa Isabel, que es la heredera al trono, quedando fuera de la línea sucesoria, el hermano del rey, para enfado de sus partidarios más ultrabsolutistas.

En 1832, cuando el rey cayó gravemente enfermo en el Palacio de la Granja, uno de sus ministros más ultras, Francisco Calomarde, logró que el rey, convaleciente, revocara la Pragmática Sanción para que pudiera reinar don Carlos en lugar de la princesa Isabel. Sin embargo, Fernando se recuperó en otoño y expulsó del gobierno a todos los partidarios de su hermano y volvió a publicar la Pragmática Sanción. De nuevo su hija, volvía a ser la primera en la línea sucesoria.

Su hermano tuvo que marcharse de España sin reconocer como heredera al trono a su sobrina, Isabel. En septiembre de 1833, Fernando VII volvía a caer enfermo y esta ocasión sí fallecería. El rey, que se había ido de España veinticinco años atrás, dejando a la nación a las puertas de una guerra contra Francia, ahora moría dejando de nuevo a España ante un nuevo conflicto, pero esta vez sería una guerra civil tras esa década tan abominable para el país.

Autor: Danni Móstoles para revistadehistoria.es

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Bibliografía:

LA PARRA, E.: Fernando vii. Un rey deseado y detestado. Barcelona: Tusquets, 2018.

MORAL, A.: El reinado de Fernando vii en sus documentos. Barcelona: Ariel Practicum, 1998.