Waterloo, el ocaso de un Imperio

  Tras la caída de Napoleón después de la Batalla de Leipzig, 1814, la suerte parecía echada.

El Imperio Napoleónico se había derrumbado, se creía que Europa iba a volver a ser el mismo continente que antes de la Revolución francesa, sin embargo, nada volvería a ser lo mismo.

Waterloo, el ocaso de un Imperio

Napoleón Bonaparte, que había abdicado poco antes, fue enviado prisionero a la isla de Elba, en las costas italianas. Sin embargo, el terco corso consiguió huir de su retiro forzado y desafiar de nuevo al orden establecido. Tras recuperar la lealtad del ejército, el 20 de marzo de 1815 Napoleón Bonaparte se vuelve a hacer con el control de Francia y de su capital. Europa entera volvió a alzarse en armas contra los franceses, y en una última campaña las águilas imperiales se dispusieron a seguir a su emperador.

Waterloo, el ocaso de un Imperio
Waterloo, el ocaso de un Imperio

Napoleón, viéndose superado numéricamente por los aliados evitó darles el tiempo necesario para que concentraran sus tropas y aplastaran al renacido Imperio Francés, por ello, tomó las tropas de las que disponía e inmediatamente se lanzó de cabeza contra prusianos y británicos, que se hallaban todavía en Bélgica celebrando la derrota de Napoleón cuando inesperadamente volvió a aparecer.

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