Waterloo, el ocaso de un Imperio

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 Tras la caída de Napoleón después de la Batalla de Leipzig, 1814, la suerte parecía echada. El Imperio Napoleónico se había derrumbado, se creía que Europa iba a volver a ser el mismo continente que antes de la Revolución francesa, sin embargo, nada volvería a ser lo mismo.

Waterloo, el ocaso de un Imperio

Waterloo, el ocaso de un Imperio

Waterloo, el ocaso de un Imperio

Napoleón Bonaparte, que había abdicado poco antes, fue enviado prisionero a la isla de Elba, en las costas italianas. Sin embargo, el terco corso consiguió huir de su retiro forzado y desafiar de nuevo al orden establecido. Tras recuperar la lealtad del ejército, el 20 de marzo de 1815 Napoleón Bonaparte se vuelve a hacer con el control de Francia y de su capital. Europa entera volvió a alzarse en armas contra los franceses, y en una última campaña las águilas imperiales se dispusieron a seguir a su emperador.

Waterloo, el ocaso de un Imperio

Waterloo, el ocaso de un Imperio

Napoleón, viéndose superado numéricamente por los aliados evitó darles el tiempo necesario para que concentraran sus tropas y aplastaran al renacido Imperio Francés, por ello, tomó las tropas de las que disponía e inmediatamente se lanzó de cabeza contra prusianos y británicos, que se hallaban todavía en Bélgica celebrando la derrota de Napoleón cuando inesperadamente volvió a aparecer.

Waterloo, el ocaso de un Imperio

Waterloo, el ocaso de un Imperio, Wellington

LOS PROTAGONISTAS

Desde el 15 de junio de 1815, Sir Arthur Wellesey, Duque de Wellington, comandaba las fuerzas combinadas de los aliados, un ejército de unos 70.000 hombres. Wellington había intentado enlazar con las tropas del mariscal y comandante en jefe prusiano, Gebhart Von Blücher, para sumar una fuerza combinada que permitiera aplastar al emperador fácilmente. Napoleón, consciente de su situación decidió adelantarse a prusianos y británicos y salirles al paso mediante acciones ofensivas. Su intención era empujar a ambos ejércitos y forzarlos a separarse entre sí al retroceder en la dirección de sus respectivas líneas de suministro. Esto permitiría derrotar a cada uno de los ejércitos por separado valiéndose para ello de la unas fuerzas francesas localmente superiores a las aliadas.

Waterloo, el ocaso de un Imperio, Michael Ney

Waterloo, el ocaso de un Imperio, Michael Ney

Como parte de ese plan, Napoleón ordenó al Mariscal Ney marchar hacia Quatre Brass para forzar la retirada de los británicos, quienes, salvo la parte holandesa del ejército se retiraron sin combatir en dirección opuesta a los prusianos. Tras la retirada las fuerzas británicas se posicionaron en Waterloo, lugar defensivamente ventajoso

Waterloo, el ocaso de un Imperio, Ligny y Quatre Brass

Waterloo, el ocaso de un Imperio, Ligny y Quatre Brass

Por otro lado, el mariscal Grouchy comenzó la ofensiva contra los prusianos la tarde del 17 de junio en vez de la mañana del mismo día, lo cual permitió a los prusianos, cuyas fuerzas combatían a Napoleón en Ligny, ganar tiempo para reorganizarse y recibir refuerzos. Grouchy no lograr separar la retaguardia prusiana del cuerpo principal y tampoco acudió como refuerzo del flanco derecho de Napoleón en Ligny, lo que hubiera permitido al emperador destrozar a Blücher, quién más tarde decantó la balanza de la batalla en Waterloo del lado británico.

Waterloo, el ocaso de un Imperio, Von Blucher

Waterloo, el ocaso de un Imperio, Von Blucher

A media mañana del 18 de junio, Napoleón ordena atacar frontalmente a los británicos. Si los consigue aplastar antes de que lleguen los prusianos habrá vencido la guerra. Wellington tenía un posición mucho mejor, sus hombres estaban a la defensiva, escondidos tras unas colinas. La poderosa artillería francesa, superior a la enemiga, se había convertido en elemento poco determinante al no poder desplegar su poder destructivo por culpa del barro que inundaba el campo. Napoleón buscó inicialmente hacerse con la granja de Hougoumont, en el flanco derecho. Así atraería a las reservas de Wellington y las sacaría de la protección que ofrecían las colinas contra la artillería.

Waterloo, el ocaso de un Imperio, Artillería francesa

Waterloo, el ocaso de un Imperio, Artillería francesa

Al mediodía el corso ordenó a Ney hacer que la infantería avanzara contra el flanco izquierdo británico para conseguir lo que no había logrado en Hougomont en el flanco derecho. La infantería francesa sostuvo un duro combate con los británicos comandados por Picton y reforzados por Lord Uxbridge que duró hasta media tarde, momento en el que ambos bandos se dieron una especie de tregua.

Waterloo, el ocaso de un Imperio, Muerte de Picton

Waterloo, el ocaso de un Imperio, Muerte de Picton

Michel Ney, como lugarteniente del Emperador, obtuvo el mando del ejército francés sobre las cuatro de la tarde, momento en el que Napoleón se ausentó debido a su malestar físico del campo de batalla. En cuanto Napoleón dejó la escena, Ney ordenó inexplicablemente a la caballería gala un ataque masivo poco organizado, gradual, y sin apoyo de la infantería, contra el centro británico.

El ataque fue lógicamente desbaratado por los cuadros de infantería británicos, por lo que la diezmada caballería francesa fue incapaz de seguir jugando un papel de importancia en lo restante de batalla.

Waterloo, el ocaso de un Imperio, Cuadros de infantería británica

Waterloo, el ocaso de un Imperio, Cuadros de infantería británica

Poco después Napoleón recuperó el mando e intentó a la desesperada hundir el centro británico enviando a sus mejores tropas, la Guardia Imperial. Por desgracia para ellos el humo del campo de batalla les impidió ver a sus enemigos hasta que cayeron en una colosal emboscada. Las tropas británicas del centro abrieron un fuego devastador contra la Guardia, que no se había percatado de la presencia del enemigo. Por primera vez en su larga historia la Guardia Imperial retrocedió, lo que supuso el comienzo del fin de la batalla que hundió a Napoleón.

Waterloo, el ocaso de un Imperio, Avance Guardia Imperial

Waterloo, el ocaso de un Imperio, Avance Guardia Imperial

Wellington, aprovechando la retirada francesa levantó su sombrero y ordenó la ofensiva general, sin embargo el ejército francés los volvió a detener. Los británicos, estancados en la lucha contra la guardia imperial, recibieron providencialmente la ayuda del ejército prusiano de Blucher, que tras dar esquinazo a Grouchy había conseguido llegar al campo de Waterloo arrasando el flanco derecho francés. Para las 21:30, el ejército francés ya estaba totalmente en fuga.

Waterloo, el ocaso de un Imperio, Retirada francesa

Waterloo, el ocaso de un Imperio, Retirada francesa

Verdaderas causas de la derrota de Napoleón

Siempre se ha señalado a Grouchy por el resultado de la batalla, sin embargo las verdaderas de la derrota que llevó a Napoleón a su destierro en Santa Elena fueron las dolencias físicas que le obligaron a ceder el mando a Napoleón; las buenas actuaciones de Wellington, Blücher y Rebecque; el terreno escogido como campo de batalla por; el clima lluvioso; y las actuaciones irresponsables de Grouchy y Ney.

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Autor: Alberto Ciruelos Enjuto para revistadehistoria.es

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