La batalla de Inglaterra

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Se cumplen ochenta años de uno de los enfrentamientos más importantes de la Segunda Guerra Mundial; la batalla de Inglaterra, que fue una de las luchas áreas más importantes de la historia.

Durante el verano de 1940 el cielo de Gran Bretaña fue el escenario de una lucha área encarnizada representada por las dos fuerzas aéreas; la RAF por parte británica, que defendía la isla y la Luftwaffe por parte de Alemania, que quería invadirla.

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La batalla de Inglaterra

Desde que comenzara la guerra, la Alemania de Adolf Hitler se había paseado por Europa consiguiendo el control absoluto de buena parte del continente. Polonia, Noruega, Dinamarca, Holanda, Bélgica y Francia, habían sucumbido a la superioridad de la Wehrmacht. A finales de mayo de 1940, tras la evacuación de Dunkerque de las fuerzas aliadas, los ingleses se quedaron solos para resistir a Alemania.

A pesar de la superioridad de la aviación alemana, los ingleses llevaban bastante tiempo preparando la defensa de su isla. Habían construido las estaciones de radar que permitían detectar el acercamiento de aviones y su altura. Además, al sur de la isla, tenían dieciocho aeródromos que albergaban cazas Hurricane y Spitfire que tenían que despegar para atacar a la aviación enemiga según se acercara.

Hitler cometió el error de retrasar mucho la decisión de realizar el ataque sobre Gran Bretaña. El jefe de la Luftwaffe, Hermann Goering, terminó convenciéndolo de que podía destrozar la RAF en cuatro semanas para allanar el camino para la invasión terrestre. Para ello, contaba con más dos mil quinientos aviones frente a ochocientos Hurricane y Spitfire británicos.

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A principios de Julio, finalmente comenzó la Operación León Marino y la Luftwaffe atacó. Sin embargo, la aviación alemana cometió errores que serían fatales para el desarrollo de la lucha. Creían disponer de más cazas que los ingleses y además, pensaron que la producción de cazas por parte de la RAF era inferior a la que realmente era. También subestimaron a los cazas británicos, que tecnológicamente eran superiores y también subestimaron el radar, cuyas estaciones nunca destruyeron.

El 10 de julio, comenzó la batalla, atacando la Luftwaffe el comercio marítimo del Canal de la Mancha para atraer a los cazas británicos y eliminarlos. Los aviones alemanes eran los bombarderos en picado de modelo Stuka y fueron los protagonistas de ese primer enfrentamiento acompañados con escolta de cazas. De inmediato, una treintena de Spitfire despegaron para responder a este ataque. Estos enfrentamientos se sucedieron en los días siguientes y un mes después la RAF había destruido o dañado a más de doscientos cincuenta aviones alemanes, pero a su vez había perdido más de doscientos. Era un comienzo con grandes desgastes.

A principios de agosto, dados los escasos resultados, Goering cambió de táctica y decidió atacar sobre suelo británico, más allá del Canal de la Mancha para destruir los aviones de la RAF tanto en el cielo como en los aeródromos. Los alemanes creían que eran más fáciles de destruir antes de despegar y además pensaban que a los británicos solamente les quedaban menos de quinientos aviones. Se equivocaban.

El 13 de agosto se llevó a cabo una nueva fase de la batalla a la que se denominó día del Águila. Esta consistió en que los bombarderos Stuka bombardearan estaciones de radar. Tras seis ataques, esas instalaciones aún operaban sin sufrir apenas daños, pero la ofensiva alemana tenía otros objetivos.

El mal tiempo hizo que la Luftwaffe retrasara su ataque. Cuando por fin lo llevó a cabo, buscó destruir los aeródromos, siendo uno de ellos la base de Eastchurch. Una vez más, la aviación alemana erró. Destrozaron cinco aviones antiguos que no intervenían en la lucha, pero no eran spitfire.

El día del Águila los alemanes emplearon alrededor de mil quinientos aviones y los ingleses alrededor de setecientos. Estos perdieron ochenta y cuatro cazas esa jornada y solamente pudieron destruir cuarenta y siete aviones de la Luftwaffe. Había sido una dura jornada para los británicos.

En los siguientes días la aviación británica fue muy desgastada y sufrió ataques en bases de la zona meridional de la isla. Comenzaba a haber escasez de pilotos y estos no podían ser sustituidos.

El domingo 18 de agosto fue el peor día de la batalla. El radar inglés detectó una gran oleada de aviones enemigos en Calais. Más de quinientos aviones entre cazas y bombarderos iban a la base de Kenley. Los escuadrones de cazas ingleses despegaron para contraatacar. Durante todo el día, fueron llegando oleadas de aviones de la Luftwaffe. Los ataques se sucedieron al sur de Inglaterra. Una vez más, las pérdidas fueron cuantiosas para ambos bandos.

A finales de agosto, los alemanes cometieron la osadía de bombardear Londres. Hasta el momento solo habían atacado objetivos militares y no civiles

A comienzos de septiembre, los ataques eran todavía más cruentos y los bombarderos llegaron hasta los barrios del sureste de Londres para bombardear sus muelles. En esos días también otras ciudades como Bristol, Birmingham o Liverpool, fueron bombardeadas.

El 7 de septiembre Londres sufrió un ataque muy grave en el que murieron más de cuatrocientos heridos. Los edificios quedaron reducidos a cenizas. Este ataque se seguiría produciendo durante un par de semanas más y mermaron la población. Sin embargo, fue un momento aprovechado por la RAF para recuperar sus fuerzas.

El 15 de septiembre fue el último gran día de la batalla. Una vez más, la aviación alemana pensó que a los ingleses les quedaban pocos aviones, pero la RAF aguardaba con más de seiscientos Hurricane y Spitfire. Los alemanes durante esa jornada, emplearon dos oleadas de bombarderos, pero los británicos emplearon todos los aviones disponibles y lograron repeler los ataques de la Luftwaffe. La RAF derribó a cincuenta y seis aparatos enemigos, causó la muerte de más de ochenta pilotos y otro centenar de heridos o prisioneros. Tras esto, Alemania entendió que no podría dominar el cielo de Gran Bretaña. Dos días más tarde, Hitler canceló el plan de invasión de Inglaterra.

En esta batalla, la Luftwaffe perdió unos mil ochocientos aviones. La RAF perdió más de mil cien. En las bajas humanas los ingleses salieron mejor parados ya que perdieron a unos quinientos pilotos mientras que los alemanes perdieron a más de tres mil trescientos entre muertos y heridos. Esto se debe a dos motivos: los aviones alemanes dependían de varios tripulantes mientras que los ingleses usaban cazas monoplaza con un solo piloto. La otra causa era que los ingleses cuando eran derribados y saltaban del caza en paracaídas, aterrizaban en suelo propio y a las pocas horas podía estar volando con otro avión. En cambio, los alemanes que sobrevivían al ser derribados, aterrizaban en suelo enemigo y eran hechos prisioneros por los ingleses, perdiendo así Alemania pilotos para la lucha.

Aún así, durante lo que quedaba de 1940 y durante el año siguiente, Hitler ordenó que se siguiera bombardeando Londres, pero ya se trataba simplemente de ataques que no buscaban una futura invasión sino mermar las fuerzas y la moral británica.

La batalla de Inglaterra fue posiblemente el primer momento donde se consiguió frenar a la Alemania Nazi de Hitler. Tras esta batalla, aún quedaban cinco largos años de guerra que traería batallas también decisivas y sangrientas.

Autor: Danni Móstoles para revistadehistoria.es

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Bibliografía:

BUNGAY, S.: La Batalla de Inglaterra. Barcelona: Ariel, 2008.

VÁZQUEZ, J.: La Batalla de Inglaterra. Valladolid: Editorial Galland Books, 2018.