La prensa europea vista por viajeros marroquíes del siglo XIX

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Johannes Gutenberg inventó la imprenta en 1440; una invención que cambió el destino de la humanidad, permitiendo la extensión de la prensa y con ella la libertad de expresión. Pero este medio de comunicación y esta libertad de expresión no estaban al alcance de todo el mundo.

En Francia, precisamente en 1631, Theophraste Renaudot, un médico, filántropo y periodista francés, gracias a la intervención del famoso cardinal De Richelieu, obtuvo el privilegio real y la autorización para la publicación del primer periódico francés: ‘La Gazette’. A partir de esta fecha, Francia conoció la prensa.

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En España sin embargo, no se produjo un verdadero desarrollo de la prensa hasta el siglo XVIII. En aquella época,  los periódicos eran muy caros y sólo estaban al alcance de una minoría. En los enclaves de Ceuta y Melilla, zonas limítrofes con Marruecos, los periódicos empezaron a aparecer desde 1820. En Ceuta por ejemplo, el título de El Liberal Africano, Periódico semanal de la Sociedad Patriótica de Ceuta, fue el primer periódico al que siguió otro título: El Eco Constitucional y La Crónica de Ceuta (1822).

La prensa europea vista por viajeros marroquíes del siglo XIX
La prensa europea vista por viajeros marroquíes
del siglo XIX

Marruecos sin embargo tuvo que esperar la colonización de Tetuán para conocer el primer periódico publicado en su suelo, pero a mano de los españoles. En lo que atañe a la prensa marroquí, tuvo que esperar hasta finales del siglo XIX.

Nos parece legítimo preguntar, si durante todo este periodo en que la prensa en Europa conocía un gran desarrollo, ¿Qué informaciones tenía Marruecos y los marroquíes   de la existencia de este medio de información tan importante?

La prensa europea vista por viajeros marroquíes del siglo XIX

Desde la época de Muley Sulayman (1760-1822), Marruecos -debilitado militar, política y económicamente- , eligió una política de aislamiento a fin de evitar la intervención de los países europeos en sus asuntos interiores. Los marroquíes tuvieron otras formas más tradicionales, para la difusión de las noticias que eran eficaces. Me refiero aquí a los ‘raqqas’[1] y a los ‘Barrah[2]’ que se encargaban de advertir o de informar a las poblaciones cuando se trataba de novedades. Además la mayoría de la gente no sabía leer; lo que hacía que la presencia de los periódicos no desempeñaba el mismo papel de lo como era el caso en los países europeos. A eso añade a eso el espíritu tan cerrado de la clase “culta”, representada por los al faquíes que estaban en su mayoría, en contra de todo lo que provenía de Europa,  “tierra de los infieles”.

Pero como a cada regla sus excepciones, los viajeros diplomáticos marroquíes que visitaron los países europeos formaron la excepción; aunque no todos abordaron este tema en sus ‘rihlas’. Los libros de viajes o bien las Rihlas nos informan que los viajeros diplomáticos marroquíes quedaron estupefactos ante el papel tan importante de la prensa. Muchos de ellos reconocieron que era un medio de información de suma importancia

“aunque varias veces transmite muchas mentiras”[3]

Entre estos viajeros distinguimos a Muhammad Assafar Al Tetuaní[4] . Era uno de los primeros que percibieron el papel tan primordial de la prensa en la evolución de las libertades en la sociedad francesa.

Muhammad Assafar, visitó Francia en la embajada de Abdelkader AAchach en 1845. Su estancia en la capital francesa le permitió enterarse de muchas características de la vida de los franceses. Conocido por su espirito abierto y su sed a la sabiduría y al conocimiento, nos sorprende con tantas informaciones que introdujo en su Rihla sobre la historia de la prensa francesa y su evolución.

Al principio, explicó a sus lectores ignorantes de este medio de información lo que era la prensa y lo que era el periódico, que denominó “gaceta”. Afirma al respecto que

“los periódicos (gacetas) son una especie de folios donde anotan (los periodistas) todas las informaciones y sucesos que les llegan, sea de su país o bien de otros países cercanos o lejanos[5]”.

Assafar explicó que el monarca Luis XVIII[6] era el veterano de la libertad de expresión en Francia, cosa que dio lugar a la creación de la prensa. Este monarca dio más libertad de expresión a los periodistas para transmitir a sus lectores sus puntos de vista:

“es que no se prohíbe a nadie en Francia expresar su opinión, escribirla o imprimirla con tal que no perjudique las leyes[7]”.

Esto permitió a los franceses ir mejorando sus formas de obtener las informaciones.

El diplomático marroquí explica que

“La manera con la cual reúnen estas informaciones consiste en que el dueño de la gaceta encarga a personas (periodistas) la tarea de reunir todo cuanto ven y escuchan cotidianamente (incidentes, eventos, rarezas etc.)”.

Las dos cámaras en que se promulgaban las leyes eran de los sitios de mayor recolección de datos:

Al reunirse estos diputados para tratar de sus temas, los periodistas toman asiento en un espacio para anotar el contenido de las discusiones y las leyes adoptadas”[8].

Al día siguiente, estas noticias figuraban en sus “gacetas”, divulgándose así la información. Nadie les podía denegar esto. Podían incluso escribir en estas “gacetas” objeciones acerca de las leyes discutidas por las dos cámaras[9]

En cuanto a las informaciones extranjeras, los periódicos

“disponían de corresponsales en todo el país[10]”.

Assafar estaba tan al tanto de los sucesos históricos que informó a su lector que los franceses estaban muy agarrados a la libertad de expresión.  Por eso se sublevaron en contra de su Monarca Carlos X frente a su actitud de prohibición

(“quien prohibió que alguien expresara, escribiera o publicara su opinión en las “gacetas”, salvo si tiene el visto bueno de alguien del Estado. Entonces, este último da a conocer tan solo lo que le antoja[11]”)

Assafar explicó también que el contenido de estas gacetas variaba entre informaciones políticas, económicas y sociales. En las gacetas, los periodistas proponían informaciones sobre la venta o la compra de todo tipo de mercancía, las informaciones sobre todos los asuntos políticos del país, las relaciones con las naciones extranjeras, o los sucesos en las colonias francesas, informaciones sobre las nuevas leyes discutidas en el parlamento. Los periodistas no se conformaban con informar, sino que expresaban su opinión. Criticaban incluso cuando veían que una u otra ley no era benéfica para el interés general o el bien común; cosa que dejó a los franceses tan agarrados a la lectura de estos periódicos hasta tal punto que el ciudadano francés

“puede aguantar el hambre y no aguantar quedarse sin el periódico[12]

Su compatriota Idris Al ‘Amrāwī[13], quien visitó Francia unos catorce años después, no era menos sorprendido que su antecesor Assafar ante el papel tan importante de la prensa en la sociedad francesa. La sociedad marroquí no conocía todavía la prensa. Al ‘Amrāwī[14] intentó de nuevo explicar a sus lectores en que consistía este nuevo género literario afirmando:

“… Se llamaba prensa a las gacetas o periódicos. La casa de la prensa es un lugar donde publican todas las noticias del mundo relacionadas con las guerras, los acuerdos de paz, las cosas raras”.

En ella, prosigue el diplomático, hacían publicidad de la mercancía, hablaban de sus precios, mencionaban los artículos que estaban agotados y los que eran indispensables para la alimentación de la gente. Hablaban también de la situación de la agricultura, de los nombres de las tiendas en quiebra y hacían publicidad de las casas para alquilar o vender…

Además de informar a los lectores, Al ‘Amrāwī precisa que los periodistas ejercían un tipo de control sobre los políticos y los hombres de poder en el país hasta tal punto que

“los ministros entrevistados, sufren mucho para contestar a las preguntas de los periodistas”

porque su futuro dependía de lo que decían en estas entrevistas. Estos ministros y gobernadores, prosigue el diplomático,

“incluso pueden ser licenciados si acaso aparecen en la prensa sus fallos o errores. La prensa tiene gran influencia sobre la política, el comercio y otras más cosas”.

Para llegar a más lectores, sobre todo a los lectores árabes en las colonias que no conocían la lengua francesa, los franceses decidieron publicar en árabe:

 “Publicaron un nuevo periódico en árabe que salía cada quince días. En cada publicación, nos trajeron un ejemplar. Gracias a este periódico estábamos al tanto de las noticias del mundo, de la realidad de muchos países, detalles sobre sus gobiernos y otras cosas más. Todo eso sin movernos de casa”.

 El embajador marroquí distinguió entre dos tipos de periódicos: los que seguían el Estado y éstos no incluían en sus páginas noticias relacionadas con la publicidad comercial.  Sus principales noticias se concentraban en defender la política del Estado. Y otra prensa independiente en la cual se incluía todo tipo de noticias. A veces las dos partes chocaban entre sí. Al Amrāwī no niega que muchas veces estos periódicos incluían noticias falsas o mentiras; pero siempre con objetivos precisos que una vez logrados, los periodistas presentaban sus excusas al público lector.

El embajador marroquí termina sus explicaciones insistiendo sobre la importancia de la prensa en la vida social de cualquier país:

“Cualquiera que lea lo que hemos escrito se dará cuenta de su gran importancia y beneficio”

¿Es una invitación indirecta a su país para que adopte esta nueva medida?

En 1876, otro diplomático marroquí tuvo la suerte de visitar cuatro países europeos. Idris Al Ju’aydī[15], visitó Francia, Bélgica, Inglaterra e Italia. Los periódicos de los países visitados mencionaron la llegada de su embajada. Pero nuestro viajero diplomático, que era más bien de tendencia puramente científica, no dio importancia a la prensa. En una ocasión, mencionó que los franceses eran muy aficionados a la lectura de los periódicos:

“Por la noche (el restaurante) estaba lleno, pero no escuchaba uno ni voces altas ni discusiones. Veía que cada uno estaba sentado en su silla fumando su cigarrillo y leyendo su periódico, (gaceta), ¡Cuán grande era su afición por la lectura de estas casitas! Probablemente era una cosa divertida y que les aportaba felicidad. Si es así, y si eres inteligente, pues aléjate de estas gacetas[16]

Parecía que Idris Al Ju’aydī nunca leyó un periódico, ni sabía de qué se trataba en sus páginas. Para él, la verdadera sabiduría era aquella que se encontraba en los libros. Sino ¿por qué aconsejaba a los ‘inteligentes’ alejarse de la lectura de estas gacetas?

Más tarde, en 1886, en la época de Al Kardudi[17], la prensa era algo conocido ya en Marruecos[18]. Ahmad AL Kardudi nos informa, de una manera sencilla y sin entrar en las explicaciones ni expresar cualquier sorpresa o estupefacción, que tras la muerte del rey Alfonso XII, se reunieron los ministros y publicaron sus decisiones en los periódicos

(“Después de estar de acuerdo sobre los asuntos del trono, publicaron las noticias en los periódicos ‘papeles periódicos’ [19]”).

Al Kardudi relata la información como algo normal y corriente para él.

A través de este recorrido histórico de cuatro viajeros marroquíes a diferentes países europeos, notamos la diferencia de interés entre unos y otros en cuanto a la utilidad e importancia de la prensa: un mosaico de opiniones que conocía el Marruecos de aquel entonces. Eraun Marruecos dividido entre gente abierta al mundo exterior y  preparada para adoptar y recibir sus instrumentos de desarrollo y otra  cerrada y hundida  en las glorias del pasado y en el miedo de todo lo que provenía de los “no musulmanes amenazadores”.

Autor: Nezha HANTOUTI para revistadehistoria.es

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Bibliografía y Notas

[1] Son hombres que recorren el país sea a pie o a caballo -cuando se trata de distancias largas- para transmitir las noticias a los ciudadanos.

[2] A escala urbana, los ‘Barrah’ se encargaban de advertir a las poblaciones, gritando a voy alta,   cuando se trataba de resoluciones o información del Majzén.

[3] Al Ghassani;

[4] Muhammad Ibn Abdellah Assafar, fue secretario del Baja Abdelkader Aachaach en la embajada de Marruecos a Luis Felipe de Francia (1845- 1846). De este viaje diplomático, Assafar dejó una obra muy importante titulada Rihlat Assafar ila Faransa 1845-1846. El manuscrito fue estudiado y verificado por la investigadora americana Susan Gilson Miller. El profesor Khalid Ibn Sghir se encargó de su traducción al árabe. Fue publicada por las Publicaciones de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas; Universidad Mohammed V; Rabat; 1995, bajo el título de Sodfat al liqae maa alyadid, Rihlat Assafar ila Faransa 1845-1846” (Europa en el espejo de la rihla, la imagen del otro en la literatura de viaje marroquí contemporánea). (La traducción de las citas del árabe es nuestra)

[5] “Rihlat Assafar”; p. 161

[6] En 1814, Luis XVIII permitió la libertad de la prensa; una libertad que su sucesor Carlos X quiso quitar. Pero el pueblo francés estaba en contra de todo tipo de censura, lo que le costó su trono.

[7] Op p.163

[8] bid; p. 161

[9] Op. Cit. p.163

[10] Ibid; p. 161

[11] Op. Cit. p.163

[12] Ibid; p. 164

[13] AL-‘AMRAWI, Idris Ibn Idris, embajador de Marruecos a la corte francesa de 1860. Su viaje lo dejó ilustrado en un manuscrito bajo título: Tuhfat Al Malik Al Aziz Bi mamlakat Bariz; (La preciosidad del querido Rey en el Reino de Paris) presentación y comentario Zaki M’barek; publicación del Instituto universitario de investigación científica; Universidad Mohammed V; Rabat. La traducción de las citas es nuestra.

[14] Todas las citas son de su obra “Ithāf al-akhyār”; p. 151.

[15] AL –JU’AYDĪ, Idris, secretario de la embajada presedida por Al Haj Al Zabdi. Diregida por Muley Al Hassan I a cuatro países europeos. De este viaje Idris AL –JU’AYDĪ dejó un obra de viaje titulada: Ithāf al-akhyār bia-gharā’ib al-akhbār, Rihlat ilá Faransā, Baljīkā, Inkiltrā, Ītālyā, 1876; (Maravillar a las élites con las extraordinarias noticias, viaje a Francia, Bélgica, Inglaterra, Italia, 1876). Comentario y verificación de ‘Ez Al ‘Arab M‘inino; Edición Dar Asouaydi y el Instituto Árabe de Estudios y Publicación; primera ed.; 2004. (La traducción de la cita es nuestra)

[16] Ithāf al-akhyār; Op.Cit;  p. 151

[17] Ahmad AL KARDUDI, Secretario de la embajada dirigida a España bajo la dirección de Ahmad Ibn Abdessadek Arrifi. De su embajada a España dejo un manuscrito titulado; Atuhfa assanya lilhadra alhasania bilmamlaka alisbanioliya; (el espléndido regalo para su noble alteza el sultán Hassan por el reino español).  que Abdelouahab Ben Mansour verificó y comentó. Publicación de la Imprenta Real; Rabat. 1963.(La traducción de la cita es nuestra)

[18] « La prensa en Marruecos es inseparable de la historia del país y de su realidad política. El primer periódico publicado en Marruecos fue en 1877 en Tánger y se llamaba «Al- Maghreb Al-Aqsa», un semanal extranjero y en inglés.

Durante la ocupación de la ciudad de Tetuán por España en 1860 « El Eco de Tétouan », un periódico efímero en español había visto luz en esta ciudad. Fue fundado por Pedro Antonio de Alarcón, escritor y periodista. Pero, los títulos no empezaron a florecer en Tánger, Casablanca, Rabat, Meknès, y Fès más que a partir de 1908. Bajo el protectorado, los títulos en francés eran « L’Echo du Maroc » y « la Vigie Marocaine » de Maurice Boyer (1924), seguidos por el lanzamiento de un grupo de prensa llamado « Mas » que lanzó los cotidianos « Le petit marocain » (1925) y que hizo pasar en su seno casi la totalidad de los periódicos franceses como « L’Echo du Maroc » In: Vistazo sobre la prensa escrita en Marruecos: Del nacimiento a la mundialización; Muhammad El Bouchhati; publicado el martes 19 de Marzo de 2013: http://www.lemag.ma.

[19]Atuhfa Assaniya”; p. 44)

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