La sucesión de Ludovico Pío, el hijo de Carlomagno

¡Valora este artículo!
[Total: 29 Media: 4.5]
Tiempo de lectura: 5 minutos

En el año 771 el recién coronado rey franco Carlos inició una campaña, con el apoyo de la Iglesia, que le permitió extender sus dominios, dando origen al Imperio Carolingio.

Si quieres leer el artículo mas tarde, descárgatelo en PDF y léelo cuando te plazcaDescárgalo Aquí

En el año 800 fue coronado Emperador con el nombre de Carlomagno.  A su muerte en 814 su hijo Ludovico heredó el trono.

La sucesión de Ludovico Pío, el hijo de Carlomagno

A diferencia de su padre, Ludovico se había dedicado a la vida religiosa, por lo que era conocido en alemán (los francos eran un pueblo germánico) como Ludwig der Fromme (Luis el Piadoso) y en francés como Louis le Débonnaire (Luis el Bueno). Se dice que intentó ser sacerdote, pero su padre se lo impidió. Debido a su carácter bonachón llegó a gozar de mucho apoyo popular, aunque durante su gobierno también se llevaron a cabo brutales represiones para evitar la usurpación del trono y la perdida de territorios.

Ludovico tuvo tres hijos varones con su esposa Irmingard: Lotario, Pipino y Luis. Siguiendo la vieja tradición franca dividió el Imperio entre ellos. En una reunión de la nobleza realizada en 817 proclamó Emperador a su hijo Lotario, a Pipino rey de Aquitania, y a Luis rey de Baviera. Esta división pareció conformar a todos los sucesores. Lotario gobernó junto a su padre en Roma y en 823 el papa Pascual I lo ungió sucesor.

Pero en el 818 murió la reina Irmingar y por consejo de los nobles, a los cuatro meses volvió a contraer matrimonio con la princesa bávara Judith. En 823 tuvo con ella un hijo al que llamó Carlos. Las presiones de su esposa para que el hijo menor también heredara una parte del reino llevaron a que en 829 convocara a una nueva reunión de nobles para crear un nuevo reino para Carlos. Esto fue el comienzo de la crisis.

El coemperador Lotario recibió horrorizado esta nueva división, que le quitaba el control directo de otra parte del reino. La nobleza vio en este conflicto la posibilidad de aumentar su poder frente ante la crisis de la autoridad central e instaron a Lotario a oponerse a su padre. En el año 830 Lotario se unió a sus hermanos Pipino y Luis, junto con algunos nobles, y se rebelaron contra el emperador.

Las primeras batallas fueron exitosas para los hermanos, logrando capturar al emperador Ludovico, a su esposa y al pequeño Carlos que fueron hechos prisioneros en conventos separados. Esperaban que la piedad del emperador lo llevara a abandonar el poder y volverse Monje como había querido hacer en dos oportunidades. Si esto sucedía, volvería a regir el acuerdo del 817.

Pero Ludovico no se prestó a esto. Aún tenía apoyo popular y de la Iglesia, y la lealtad que muchos guerreros le habían jurado a su padre Carlomagno. Este apoyo fue fundamental para librarse de su prisión en el monasterio y convocar a una reunión de nobles en Austrasia, donde confirmó el acuerdo por el cual Carlos iba a tener su reino propio y reestablecía a Judith en la posición de Emperatriz.

Había tenido una victoria sobre sus hijos rebeldes y era el momento para intentar cerrar el conflicto. Sin embargo en el año 833 tomaría una medida desafortunada. Enojado con su hijo Pipino, le quitó el gobierno de Aquitania y se lo entregó a Carlos. Los hermanos se levantarían nuevamente en rebelión y esta vez la Iglesia se negó a apoyar esta medida intransigente. El clero pensaba que esto llevaría al desmembramiento del Imperio y al fin del cristianismo occidental, que era hostigado desde el oeste por los reinos musulmanes y desde el este por el Imperio Bizantino.

Lotario, que aún gobernaba en Italia, trató de aprovechar esta reprobación clerical para convencer al nuevo papa, Gregorio IV, de que instase a su padre a abdicar en su favor. El Papa, que había hecho todo lo posible para mediar entre el padre y los hijos, no quiso llegar tan lejos, pero también temía las consecuencias que traería el hecho de que Lotario enviara sus tropas en auxilio de sus hermanos Pipino y Luis. A desgano, el Papa marchó con el Ejército de Lotario y en Alsacia se encontró frente a las tropas de Ludovico. Los hombres del Emperador se negaron a combatir contra el Papa y se pasaron de bando.

Nuevamente Ludovico quedó cautivo de sus hijos mayores. Esta vez lo acusaron de delitos contra la fe cristiana. Declarado culpable, fue obligado a renunciar al trono y se lo instó a tomar los hábitos, cosa que se negó porque así no podría recuperar la corona.

Los hijos se repartieron el poder respetando el acuerdo del 817. Pero el carácter intransigente y autoritario de Lotario llevó a que sus hermanos se rebelaran, y la Iglesia está vez decidió posicionarse del lado de Ludovico, a quién veían como garante de la cristiandad. Absuelto de los crímenes que se le acusaban, volvió a ser coronado Emperador por un grupo de obispos. Luis y Pipino se unieron a él contra su hermano mayor. En 834 el Imperio estaba nuevamente en orden.

En el 838, Pipino murió, y Ludovico vio que podía resolver la situación dándole a Carlos el reino de Aquisgrán que le había tocado al fallecido. Los territorios de Luis y Lotario no serían tocados. Este último aceptó con renuencia, ya que no había nada que pudiera hacer.

Ludovico Pio falleció en 840. Lotario I asumió como Emperador en Aquisgrán y los dos hermanos menores asumieron en sus respectivos territorios. Pero al poco tiempo volvería a darse una guerra civil y las tropas de Pipino y Carlos derrotaron a las del emperador en la sangrienta batalla de Fontenoy.

En el 843 se firmó el Tratado de Verdún que dividía el Imperio: Lotario conservaría el título de Emperador como meramente honorífico, gobernando Italia y las regiones cercanas al Rin; Luis (a partir de ahora llamado “el Germánico”) gobernaría Baviera y los territorios de lengua alemana entre el Rin y el Elba; y Carlos (llamado “Carlos II, el Calvo”) gobernaría el actual territorio francés. Este último establecería la obligatoriedad del juramento de fidelidad a los vasallos, dando entidad legal al sistema feudal que comenzaba a imponerse en toda Europa.

Autor: Luciano Andrés Valencia para revistadehistoria.es

¿Eres Historiador y quieres colaborar con revistadehistoria.es? Haz Click Aquí

Si quieres leer el artículo mas tarde, descárgatelo en PDF y léelo cuando te plazcaDescárgalo Aquí

¿Nos invitas a un café?

Si quieres donar el importe de un café y “Adoptar un Historiador”, incluiremos tu nombre como agradecimiento en calidad de mecenas en un Artículo Histórico, puedes hacerlo Aquí:




También puedes apoyarnos compartiendo este artículo en las redes sociales o dándote de alta en nuestro selecto boletín gratuito:

Déjanos tu Email y te avisaremos cuando haya un nuevo Artículo Histórico

GRDP

Bibliografía:

Comentarios