Palacio de Versalles, lujo y ostentación

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En palabras de Bernard Teyssèdre:

«Versalles pasa por ser la obra maestra del arte francés clásico».

El palacio de Versalles es un organismo vivo que evoluciona a través de los años. El legado de este centro palatino concuerda perfectamente con el pasado reciente y, lo transfigura de acuerdo con la nueva situación y los nuevos gustos. Estos aspectos fueron trascendentales para reconfigurar los fondos y reparar el espacio arquitectónico en el año 1973.

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En ese mismo año se organizó un espectacular desfile entre diseñadores norteamericanos y franceses, se unieron en el palacio de Luis XIV para disputarse la nueva capitanía del mundo de la Alta Costura. El desfile se realizó alrededor de todo el real sitio, pero en concreto en la Galería de los Espejos, uno de los sitios favoritos de los cortesanos de finales del siglo XVII. El espectáculo sirvió para poner en tela de juicio el dominio francés y otorgar mayor relevancia a la moda americana. Por eso, La batalla de Versalles supuso un revuelo mediático y trascendental para la Historia de la Moda Contemporánea.

Palacio de Versalles, lujo y ostentación

El 2 de mayo de 1685, Luis XIV inauguró con una gran velada el famoso palacio de Versalles. En este espectacular recinto cada cortesano tenía asignado su papel y su función en la corte versallesca. El monarca planeó uno de sus bellos ornamentos, su lugar de residencia y la gran obra del arte moderno francés.

Las obras del conjunto arquitectónico comenzaron en 1661 y duraron hasta 1692. Durante estos años se incrementaron las diferentes ampliaciones al palacio edificadas por los arquitectos Mansart y Le Vau. No obstante, Versalles destaca por el uso del inmenso jardín, un elemento decisivo en su construcción, puesto que la vida cortesana no estaba dentro de palacio sino en las numerosas fuentes y parterres decorativos.

El espejo se convirtió en un símbolo de lujo y poder, ya no recordamos que una vez fue algo increíblemente caro y exclusivo. A principios de la década de 1660, cuando Luis XIV vislumbró el potencial que tenia este producto para transformar la decoración interior, lo utilizó en su gran palacio.

Si hoy en día hay espejos en todas partes, se debe al Rey Sol y sus decoradores. Un caso muy representativo es del 1 de septiembre de 1686, el soberano recibió en Versalles a los nobles de la embajada de Sian (antigua Tailandia), lució su mejor traje y le dispusieron un excelente trono de plata instalado al extremo de la galería de los espejos. Luis XIV era el Rey Sol en todo su esplendor, el único en manifestar todos los avances de una nación a través de un solo palacio.

La imagen nacional de Francia fue Versalles, resultado de la colaboración de un rey visionario y algunos de los artistas y artesanos más brillantes de todos los tiempos. Así pues, Versalles no sólo fue la creación de un palacio para dar recepciones y fiestas, se convirtió en centro político, económico y artístico que convirtió un palacio en el centro de la nación francesa del siglo XVII.

Autora: Sandra Antúnez López para revistadehistoria.es

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Bibliografía:

DUVERNAY, A., La batalla de Versalles [Documental], EEUU, Movistar Plus, 2016, Duración: 61 minutos.  Disponible el tráiler en: https://www.youtube.com/watch?v=PyI5rk2I9UY

GUILLOU, R., Versailles, le palais du Soleil, París, Plon, 1963.

KIMBALL, F., The creation of the rococó, New York, The Norton Library, 1964.

LÓPEZ, A., “Versalles, el triunfo del Sol”, Anuario del Departamento de Historia y Teoría del Arte, Universidad Autónoma de Madrid, vol. II, 1990, pp. 187-211.

SEDLMAYR, H., Épocas y obras artísticas, tomo II, Madrid, Rialp.

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TAPIÉ, V., Barroco y Clasicismo, Madrid, Cátedra, 1978.

TEYSSEDRE, B., El arte del siglo de Luis XIV, vol. 1, Barcelona: Labor, 1973.

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