Holodomor, la hambruna artificial de Stalin
Holodomor fue el nombre que dieron los Ucranianos a la feroz hambruna desencadenada por Stalin. Entre 1928 y 1932, Stalin inició su ambicioso plan quinquenal, que pretendía convertir la Unión Soviética en una potencia industrial de primer orden.
Este plan de cinco años preveía la colectivización agrícola y la agrupación de campesinos en granjas colectivas, de modo que el trabajo agrícola estuviese industrializado y el Estado pudiese controlar la producción de excedentes agrícolas.
Esta medida era necesaria para importar grano al extranjero y obtener divisas con las que poder adquirir maquinaria y así llevar a cabo la industrialización del país. Por supuesto, esta dura medida supuso por un lado una brusca reducción de la agricultura soviética y por otro la fuerte oposición de la mayoría campesina de la URSS, que tuvo que ser reprimida con gran violencia.
Holodomor, la hambruna artificial de Stalin
Stalin comenzó a impacientarse con la lentitud con la que se llevaba a cabo la obtención de cereales en Ucrania. Para superar esas dificultades, el 7 de agosto de 1932 entra en vigor la ley sobre el «robo y dilapidación de la propiedad social » (más conocida por «ley de las cinco espigas»), que incluía penas de hasta 10 años de condena en campos de trabajo forzados a todos aquellos que robasen propiedad estatal, lo que incluía robar u ocultar unos pocos granos de trigo. El número de condenados por esta ley rondaría los 125.000.
Stalin tenía la certeza de que en Ucrania funcionaban fuerzas contrarrevolucionarias, y que el Partido Comunista y el gobierno de Ucrania estaban llenas de agentes nacionalistas y espías polacos. Para acabar con todos estos focos de resistencia, el Comité Central del PCUS decidió crear una hambruna artificial para aplastar la resistencia y conseguir más control sobre los campesinos. El 22 de octubre de 1932, son enviadas a Ucrania y para el norte del Cáucaso dos comisiones extraordinarias dirigidas respectivamente por Viacheslav Mólotov y Lázar Kaganóvich con el objetivo de acelerar las colectas y teniendo el apoyo de los más altos responsables del NKVD. Miles de integrantes del NKVD y paramilitares del Partido Comunista fueron movilizados y enviados a Ucrania para solucionar la ineficacia de las autoridades locales y evitar los actos de sabotaje de los resistentes.
Entre noviembre y diciembre, más de 27.000 personas fueron detenidas, el 30% de los cuales serían dirigentes de la colectivización y funcionarios rurales, acusados de sabotear la colectivización. Mientras tanto, Stalin aumentaría enormemente las cuotas de requisa del grano, hasta agotar las reservas ucranianas. La cosecha de 1933 se vendería a otros países del mundo a un precio por debajo del mercado, con la intención de que toda fuese adquirida.
Los soldados se apostaron en los campos de cultivo, con la orden de disparar a matar a cualquiera que se acercase. Mientras, la policía secreta del NKVD siguió aterrorizando a la población, apropiándose de toda la comida encontrada al considerarla propiedad del Estado. La pena por robar o esconder comida variaba desde la muerte hasta una condena de 10 años en un gulag. Rápidamente comenzó una atroz hambruna que los ucranianos denominaron Holodomor (literalmente “matar de hambre”), que se cobraría gran cantidad de víctimas entre 1931 y 1933. En los peores momentos se calcula que 25.000 personas morían al día en Ucrania. Peor aún, los soldados tenían órdenes de recoger todos los cadáveres para evitar el canibalismo.
Es difícil hablar del número de víctimas que se cobró la tragedia de Holodomor. Los estudios calculan entre 1,5 y 10 millones de muertos debido a la hambruna.
Autor: Jesús Sahuquillo Olivares para revistadehistoria.es
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