Roma en Judea, Hircano contra Aristóbulo: las luchas en tierras judías y la intervención de Pompeyo

Intervención de Pompeyo y saqueo del templo

Unidos Roma e Hircano, marcharon contra su hermano, en una contienda que terminó en el año 63 a.C. con la toma de Jerusalén y un asedio al Templo que duró tres meses y que provocó un baño de sangre, con los sacerdotes -que decidieron no interrumpir el culto- degollados al pie de altar y el propio Pompeyo entrando en el recinto sagrado, ganándose así la repulsión de los judíos. No obstante, el general ordenó a sus soldados que no tocaran ninguno de los objetos del Templo, según Flavio Josefo debido a su religiosidad y su virtud.

Masacre en el Templo
Hircano contra Aristóbulo: Masacre en el Templo

Las disposiciones tomadas por el Magno fueron severas: mandó decapitar a los responsables del conflicto, sometió a tributo el territorio, redujo la extensión de Judea de forma considerable –arrebatándole algunas zonas como las ciudades costeras y todas las ciudades no judías situadas al este del río Jordán y adjudicándoselas al gobernador de Siria, Emilio Escauro-, y nombró a Hircano Sumo Sacerdote de los territorios restantes, mientras que Aristóbulo era llevado a Roma como prisionero de guerra. Allí desfiló en el año 61 a.C. con motivo de la celebración del triunfo de Pompeyo.

Con estas disposiciones, la libertad del pueblo judío fue eliminada, con un Sumo Sacerdote al frente que solamente era un títere de Roma sometido de forma indirecta a los designios del gobernador de Siria.

La paz se resiste

La designación de Hircano II como Sumo Sacerdote no significó la llegada de la estabilidad al territorio judío, ya que se produjeron una serie de problemas que tuvieron como protagonistas a Aristóbulo y sus hijos Antígono y Alejandro, así como, más adelante, a Antípatro con sus hijos Fasael y Herodes.

Por un lado, tanto Aristóbulo como sus hijos trataron de recuperar el estatus perdido a la llegada de Pompeyo. Alejandro intentó deshacerse de su tío Hircano por la fuerza, pero fue detenido en el año 57 a.C. por el nuevo gobernador de Siria, Gabinio, tras lo que se decidió la división del territorio judío en cinco distritos con capitales en Jerusalén, Amato, Séforis, Jericó y Adora de Idumea. Más o menos al mismo tiempo Aristóbulo y su otro hijo huían de su prisión en la Urbs y se alzaban contra Hircano, siendo detenidos por Gabinio en la fortaleza de Maqueronte y conducidos de nuevo a Roma.

Fortaleza de Maqueronte
Fortaleza de Maqueronte

Ante una nueva rebelión de Alejandro, Gabinio decidió reforzar el poder de Hircano y unir de nuevo el territorio. En el año 54 a.C. pasó a gobernar toda la zona bajo el control directo del gobernador de Siria, Marco Licinio Craso, quien esquilmó el territorio y se hizo con sus obras de arte. Afortunadamente la situación duró muy poco tiempo, pues al año siguiente Craso moría asesinado en la batalla de Carras y le sucedía su cuestor, Casio Longino, quien tuvo que sofocar una revuelta en Jerusalén en contra de Hircano.

Cambios en el gobierno

El 9 de agosto del año 48 a.C. se produjo la batalla de Farsalia, en la cual Cayo Julio César derrotó definitivamente a Pompeyo, quien moriría en Egipto poco después. En los últimos momentos de la guerra civil, tanto Hircano como Antípatro se habían decantado del lado de César, por lo que éste decidió recompensarlos.

La Batalla de Farsalia
La Batalla de Farsalia

Confirmó a Hircano en su puesto y lo nombró etnarca. El territorio quedó exento de pagar tributo y de toda contribución de tipo militar, y se les prometió a los judíos de la diáspora el libre ejercicio de su religión. Además, Antípatro fue hecho ciudadano romano y nombrado procurador de Judea. Esta última disposición es la que más afectó al futuro del pueblo judío, ya que Antípatro colocó en puestos de gobierno a sus hijos Fasael, a quien entregó Judea y Perea, y Herodes, a quien le correspondió Galilea.

La rebelión Judía contra Roma
La rebelión Judía contra Roma

A partir de este momento, la historia del territorio judío siguió estando íntimamente ligada a las vicisitudes de Roma. La zona pasó de apoyar a César a ser partidario de Marco Antonio, y después de Augusto. Finalmente, perdió su condición de territorio libre a mediados del siglo I d.C., bajo el gobierno de Agripa II, lo que provocó la violenta rebelión del año 66 d.C., la cual evolucionó en una guerra contra Roma que duraría hasta el año 74 d.C..

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