Los Vándalos (Primera Parte)
Normalmente los pueblos bárbaros que asolaron el Imperio Romano son sólo una breve lista de nombres en un libro de Historia. ¿Quiénes fueron realmente aquellos visigodos, ostrogodos, francos, vándalos o suevos? En este artículo explicamos el origen de uno de ellos: el de los vándalos.
Los Vándalos
Los asdingos participaron en las guerras marcómanas sirviendo a Marco Aurelio como auxiliares en la Dacia. Durante el reinado de Constantino se asentaron en Panonia. A finales del siglo IV fueron cristianizados pero adoptaron la fe arriana a diferencia de los romanos, quienes seguían el credo de Nicea.
Por aquellas fechas algo comenzó a desestabilizar los territorios de las tribus germánicas: los hunos. Lejos del poder que alcanzarán durante el reinado de Atila, sin embargo los hunos ya iniciaron un periodo de prosperidad acompañada de un poderío militar que iba en aumento. Huyendo de ellos, algunos pueblos comenzaron a desplazarse hacia el oeste. Los vándalos asdingos pusieron rumbo al sur en 401 e intentaron cruzar el Danubio para establecerse en las fértiles tierras del Imperio Romano de Oriente. Tras ser rechazados pusieron rumbo al oeste pasando aquel invierno en la provincia de Raetia, en la actual Austria.
En aquella década Roma vivía una época de anarquía. El emperador Honorio tuvo que hacer frente a la usurpación de Constantino III y al ataque de los visigodos liderados por Alarico. Todo este caos fue aprovechado por los germánicos, que tras un lento avance por la Galia, saquearon Aquitania y cruzaron los Pirineos en el otoño del 409. Fue el momento en el que silingos, asdingos, suevos y vándalos se separaron y pusieron rumbo a zonas distintas de la Península Ibérica para que les resultara más fácil el saqueo y el pillaje.
Dos años después la situación de Honorio había mejorado sobremanera. Alarico había muerto y Constantino III pronto le siguió rumbo a la tumba. Fue el momento en el que la corte de Rávena, nueva capital imperial, pudo retomar las riendas de lo que pasaba en sus dominios. Desde el punto de vista militar, la situación hispana era de difícil arreglo por lo que se decidió recurrir a la solución de firmar un foedus, pacto de asentamiento, con los pueblos que entraron en la Península en 409. Los asdingos se establecieron en Galicia y los silingos en la Bética, dando nombre, según una de las teorías existentes, a la comunidad autónoma de Andalucía cuyo topónimo provendría de Vandalusía, nombre con el que se conoció a la región tras el establecimiento de los vándalos allí.
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Autor: Jorge Hijosa Nieto para revistadehistoria.es
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