Las “libertades inglesas” de John Wilkes

George III de Hannover asumió como monarca de Gran Bretaña e Irlanda en 1760. Su llegada al trono coincidió con los comienzos de la Revolución Industrial y un crecimiento económico favorecido por la expansión colonial –sobre todo en Asia y América-. Al mismo tiempo, existía una aristocracia terrateniente tan interesada en hacer dinero como en gastarlo en bienes suntuarios. El Primer Ministro William Pitt había declarado en uno de sus discursos:

“Los tesoros de Asia se derraman sobre nuestras cabezas. Nos aportan no solamente el lujo asiático, sino también, y eso es lo que temo, los principios del gobierno asiático”[i].

En el Parlamento, esa aristocracia era representada por dos partidos enfrentados: el Whig (liberales) y el Tory (conservadores). El rey George se proponía aumentar su poder e influencia –sin llegar al punto de restaurar el absolutismo-, por lo que desplazó de su cargo a Pitt (nombrando como Primer Ministro a funcionarios que permanecían muy poco tiempo en el cargo), apoyándose en el Partido Tory en el Parlamento y nombrando a eminentes Whigs en cargos de gobierno.


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Las “libertades inglesas” de John Wilkes

Por entonces había comenzado a circular en Londres un periódico opositor, The North Briton. Su propietario era John Wilkes, nacido en Clerkenwell el 17 de octubre de 1725. Hijo de un destilador, estudió en la Academia Hetford y en la Universidad de Leiden (Países Bajos), y en 1741 contrajo matrimonio con la acaudalada terrateniente Mary Meade –de la que se divorció en 1756- lo que permitió hacer contactos para iniciarse en la política y el periodismo. En 1757 fue elegido como parlamentario en representación de Aylesbury por el Partido Radical. Partidario de Pitt, comenzó a atacar duramente a sus sucesores, sobre todo el escoces Conde de Bute John Stuart –de donde viene el nombre del periódico- y a George Grenville[ii].

El periódico era objeto de atención de la Corona desde que comenzó a circular, pero las alarmas se encendieron cuando en su número 45, del 23 de abril de 1763, publicaron una fuerte crítica al discurso que el rey pronunció en el Parlamento apoyando el Tratado de Paris, que ponía fin a la Guerra de los Siete Años contra Francia y España por las colonias de Norteamérica. Pitt quería continuar la guerra para lograr el aniquilamiento total de las potencias continentales.

El 30 de abril tres representantes de la Corona se apersonaron en la casa de Wilkes para realizar un allanamiento, confiscar documentación y detener al periodista. Otras 48 personas fueron detenidas acusadas de complicidad. Aunque Wilkes recuperó la libertad debido a sus fueros parlamentarios, a fines de 1763 un Parlamento completamente obediente al monarca declaró que el número 45 de The North Briton era un “libelo faccioso” y ordenó que fuera confiscado y quemado en público.

Esto no fue bien visto por un pueblo que tenía una larga tradición de lucha por las libertades individuales y la limitación del poder de los monarcas, desde la sanción de la Carta Magna en 1215 hasta las revoluciones de 1642-1660 y 1688 contra el absolutismo monárquico. Hubo motines en Londres, personas que se congregaron en el Palacio Real para insultar al rey y sus ministros, y un “rescate” que se organizó para salvar del fuego a los ejemplares del periódico cuando iban a ser quemados por el verdugo.

En 1764 Wilkes fue expulsado del Parlamento y acusado de publicar un poema “pornográfico” con Thomas Potter titulado An Essay from Woman –parodia de An Essay for Men de Alexander Pope-, por lo que debió huir a Francia. Rápidamente se convirtió en un héroe popular como encarnación de las “libertades inglesas” que el monarca quería pisotear. El Primer Ministro liberal marqués de Rockingham –que debió renunciar en 1766- y su secretario privado el pensador político escocés Edmund Burke cuestionaron a Wilkes, pero también denunciaron que las acciones del monarca infringían grave daño a la libertad de prensa y a las prerrogativas parlamentarias. El Partido Whig se inclinaba cada vez más hacia la oposición a

un soberano cuyo sistema entero de gobierno se basaba en la corrupción, el engaño y la negación de toda intervención política popular, prevista, sin embargo, por la ley[iii].

En febrero de 1768 Wilkes regresó a Londres. En las calles fue aclamado al grito de “¡Por Wilkes y por la libertad!”, y en las paredes, puertas y carrozas se pintó el número 45, recordando aquella edición de The North Briton de 1763. Elegido nuevamente en representación del condado de Middlesex, fue arrestado antes de asumir. Una multitud que se manifestó a su favor fue duramente reprimida en lo que se conoce como “la Masacre de los Campos de Saint George”. Finalmente resultó condenado a dos años de prisión, una onerosa multa y su destitución del Parlamento.

Al recuperar su libertad volvió a presentarse varias veces a las elecciones, siendo elegido, destituido y arrestado en todas las oportunidades. Rápidamente se convirtió en un icono popular: el pintor Josue Reynold expuso su retrato con el lema “Al fiel defensor de las libertades inglesas”, su imagen se veía en las tabernas y circulaban folletos recordándole al rey que los monarcas absolutistas del pasado terminaron bajo la horca y el hacha.

Finalmente el rey optó por liberar de su persecución a Wilkes y reconocerlo como parlamentario. Sus proyectos se orientaron a defender los derechos de los electores y la responsabilidad de los representantes ante sus votantes –en ese sentido organizó asambleas populares para escuchar a sus electores-, en contra de la censura –defendiendo la libre publicación de los debates parlamentarios-, y la defensa de los derechos de los colonos norteamericanos –que reclamaban menos impuestos y mayor representación-.

Wilkes había sido elegido alcalde de Londres en 1774 y concretó algunas de las medidas presentadas al Parlamento. Pero en 1780 fue responsable de reprimir los levantamientos anti-católicos de “Gordon Riots”, lo que le hizo perder popularidad. Quién había sido elegido por su defensa de las libertades y su radicalismo político, ahora cargaba sobre sus hombros la responsabilidad de una represión. Sin embargo siguió gozando de apoyo en Middlesex, que lo reeligió en 1780 y 1784, pero fue rechazado cuando se presentó en las elecciones parlamentarias de 1790. Tras esto, se retiró de la política y falleció el 26 de diciembre de 1797 en la ciudad de Londres.

El rey George fue nombrado Emperador del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda en 1801, cumpliendo en parte sus expectativas, y gobernó hasta su muerte en 1820.

En los años posteriores a su muerte Wilkes fue reivindicado como un defensor de la libertad de prensa, la limitación del poder de los gobernantes, las prácticas de democracia directa o asamblearia, y la responsabilidad frente a los electores. Una estatua en Londres y una Universidad con su nombre en Pennsylvania (Estados Unidos) son algunos de los homenajes que se le han realizado.

Autor: Luciano Andrés Valencia para revistadehistoria.es

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Bibliografía:

[i] Grimberg, Carl; Historia Universal, tomo 41: El Imperio Británico, Lord Cochrane, Sociedad Comercial y Editora Santiago Ltda (para la Colección Biblioteca de Oro del Estudiante), 1995, p. 45.

[ii] La biografía de Wilkes fue consultada en: Encyclopaedia Brittanica, www.britannica.com, artículo “John Wilkes”, y en The Famous People, https://www.thefamouspeople.com/profiles/john-wilkes-4902.php.

[iii] Grimberg, Carl; Historia Universal, tomo 41, op. cit. p. 51.