La guerra por la Conquista Española y la gran rebelión de los últimos incas

La guerra por la Conquista Española y la gran rebelión de los últimos incas, una mirada histórico-antropológica

El 15 de noviembre de 1533, casi un año después de la captura de Atahualpa los españoles, por fin lograron entrar en la ansiada capital incaica, acompañados del Joven Manco Inca.

Para muchos de los primeros era el final de una aventura fantástica, la llegada a una ciudad que por los informes que tenía Pizarro debía encontrarse repleta de riquezas; mientras que para los incas cuzqueños significaba el fin de la invasión de las fuerzas Atahualpa, y Manco en particular esperaba ser coronado como Inca y restablecer su dominio sobre su mermado imperio[1].

El poder tras la conquista del Cuzco

Inherentemente aparecieron varios obstáculos para los deseos del inexperto Inca, para comenzar la invasión al Perú no solo representaba una búsqueda de tesoros para sus aliados españoles, habían venido en una sofisticada empresa de conquista cuyo desenlace final solo podía ser la anexión de nuevos territorios; el hecho que hubieran recuperado la capital incaica aun no marcaba el final de la guerra civil, las fuerzas del general atahualpista Quizquiz aún se encontraban en el Perú.

Cuando los españoles mantuvieron cautivo a Atahualpa Quizquiz se encontraba ocupando el Cuzco con 30000 hombres[2], pero tras abandonar esa capital (casi obligado a ello por la llegada masiva de las fuerzas españolas) su ejército debe haber perdido entre 10000 y 15000 hombres tanto por los combates sostenidos con los españoles en un intento por frenar su avance a la capital como por las deserciones que se producían por no haber podido preservar una base de operaciones sólida (indudablemente muchos soldados incas de la rama quiteña debían sentirse desmotivados ante la idea de desocupar la ciudad que tanto trabajo les había costado ganar y que representaba su triunfo sobre la rama cuzqueña de los incas), quizás aquella decisión de abandonar el Cuzco fuera la mejor opción del general inca, pues su conquista del Cuzco eran demasiado flamante y de todas formas mantenía una ocupación sobre territorio enemigo nada leal a su causa, pero si deseoso de la liberación a manos de Manco y los españoles.

Hasta este punto el escenario de la conquista era bastante diverso, se extendía a través del Imperio Inca (Tawantinsuyu) y estaba representado por 3 bandos (dos de ellos aliados):

  • Los Incas cuzqueños, cuyo gobernante Manco Inca, en aquel momento dependía absolutamente de sus aliados españoles, su soberanía bajo los términos de Weber descansaba en la dominación[3] de sus súbditos a través del sistema de poder de la monarquía absoluta impuesta por los incas predecesores en el trono, para 1533 su dominio se extendía en los lugares ocupados por los españoles o liberados de la dominación quiteña, y en el Collasuyo principalmente, dado que las batallas de la guerra civil aún no había alcanzado aquella parte del imperio inca.
  • Los españoles, bajo el mando directo de Pizarro y su socio Almagro, habían comenzado estableciendo ciudades para una futura administración, su alianza con los incas cuzqueños legitimaba su ocupación y les procuraba la ayuda de los naturales (fuera de las alianzas que ellos mismos trabaron con tribus fuertes rivales de los incas como los cañarís), los españoles mantenían el Cuzco dentro de sus dominios conjuntamente con los incas, además de tener San Miguel de Piura en el norte como un medio de comunicación con Panamá de donde podían esperar tropas de refuerzo, nuevos colonizadores para fortificar su dominio sobre las tierras recién conquistadas o recursos de todo género como espadas, caballos, armaduras, etc. Entre esas 2 ciudades el punto de conexión era Jauja en el Perú central (designada como primera capital cristiana de esos territorios[4]), el lugar había sido la tumba del anterior inca Túpac Huallpa y ahora acogía al Tesorero Real Alonso de Riquelme con 80 de los primeros vecinos españoles del Perú, así como a gran parte del botín del rescate de Atahualpa que muchos conquistadores prefirieron dejar en aquel lugar antes de dirigirse al Cuzco. Estos 3 puntos eran de hecho las bases sólidas de la invasión y por tanto su comunicación era vital para la empresa.
  • Finalmente, los incas quiteños, se agrupaban en torno a 2 ejércitos, el primero dirigido por el general Quizquiz conquistador del Cuzco y como vimos anteriormente obligado a abandonarlo en noviembre de 1533, se encontraba ocupando una vasta región hostil a lo largo de los andes sur-centrales y a casi 2000 km de su base de operaciones original (Quito), pronto comenzó una política de latrocinio y represalia atacando las aldeas de las poblaciones leales a los cuzqueños, robando el ganado, tomando prisioneros para cargar el equipaje de su ejército y finalmente incendiando los edificios, apostaba por esta política apoyado en el hecho de que estaba muy lejos de territorio amigo como recibir refuerzos y le resultaba casi imposible conseguir ayuda en aquella región enemiga. El otro ejercito operativo de esta rama inca, se encontraba en Quito al mando del general Rumiñahui, hermano de Atahualpa, quien se había convertido en la práctica en el nuevo regente de aquellos territorios, sus tropas se encontraban demasiado lejos para intervenir en el desarrollo del conflicto en el Perú, así que se limitó a gobernar Quito y mantener activas sus tropas locales, dejando a Quizquiz y su ejército expuestos a su suerte.

La dirección del Tahuantinsuyo toma una nueva forma, un nuevo rumbo de la conquista.

Tan pronto regresó de la expedición contra Quizquiz al Cuzco, en los días finales de 1533, Manco inicio el protocolo para investirse oficialmente como Inca, era un momento interesante en la historia, los conquistadores de un enorme imperio despojaban con impunidad su rica capital,[1] mientras un nuevo gobierno nativo intentaba legitimizar su poder. El proceso de coronación no podía dejar de señalar la presencia española y su nuevo papel en el orden político que tomarían las cosas; el 25 de diciembre de 1533 se leyó el texto del requerimiento de su majestad (y este fue traducido por los intérpretes a Manco y los señores de su consejo)[2], aceptado por el inca anterior Túpac Huallpa 4 meses antes y rechazado de plano por Atahualpa hacía más de 1 año en la plaza de Cajamarca; el requerimiento era un llamado a someterse pacíficamente a la autoridad del rey de España y aceptar la religión Católica como la fe verdadera (obedeciendo desde ese momento los designios del papado y la iglesia). Durante la invasión española de América se había ordenado que todas las empresas de conquista debían leerlo ante los naturales, antes de recurrir a las armas;[3] ahora la petición de aceptar los términos del requerimiento constituían un problema directo para Manco y su legitimidad como inca, la dominación de sus súbditos se lograba directamente de la creencia de su divinidad mediante el parentesco directo con el dios sol, garantizando con ello su obediencia absoluta de un modo racional y religioso para la gente que concebía como real la creencia de este mito.[4] Pero ahora el requerimiento mandaba al nuevo inca a doblegarse ante una autoridad superior en lo político, en este caso el rey de España representado por Pizarro como  gobernador, la mística de los incas se veía aplastada por la concepción cristiana del mundo, y la práctica religiosa comenzaría a ser regulada por el papa y las autoridades eclesiásticas que en ese momento eran encarnadas por fray Vicente de Valverde quien de hecho buscaba convertirse en el primer obispo del Cuzco.

Posiblemente para Manco este dilema resultara mucho más grande de lo que aparentemente se ve, él estaba en una posición bastante inestable, lo que correspondía a un joven de 20 años aproximados, que nunca espero reinar y que había llegado a ocupar la capital de su imperio solo por la providencial llegada de unos inesperados guerreros extranjeros a los que se había aliado, los incas antecesores, desde Pachacutec hasta Atahualpa habrían rechazado decididamente este sometimiento basados en la convicción de preservar las tradiciones y su dominio y control exclusivo sobre el imperio inca; sin embargo Manco no tenía la experiencia ni las excelentes condiciones con las que habían contado aquellos incas como enormes ejércitos profesionales o la lealtad y devoción total de la población; si bien su posición como gobernante de facto había mejorado con la reciente creación de un nuevo ejército profesional, este era reducido, y aun no había podido restablecer ni la administración, ni las comunicaciones a lo largo de los territorios que habían sido afectados por la guerra civil incaica, quedaban aun enemigos por enfrentar si bien los quiteños al mando de Quizquiz estaban realizando una lenta desocupación del Perú, Rumiñahui establecido como regente de Quito, no había sido derrotado y resultaba un obstáculo si algún día Manco tenia pretensiones de gobernar sobre todos los territorios que su familia había conquistado.

No aceptar el requerimiento implicaba estropear las excelentes relaciones que hasta el momento españoles e indígenas habían desarrollado, y era muy probable que los españoles reaccionaran agresivamente a una provocación semejante, por tanto, Manco acepto los términos, y desde aquel momento esta asociación marcaba una nueva dominación de orden administrativa en el Imperio[5], ahora existirían 2 estructuras de gobierno, de un lado estaría el tradicional modelo incaico, donde el inca y el Villac Umu (sumo sacerdote inca) eran las máximas autoridades en lo político y religioso, buscando en parte preservar las tradiciones y el sistema de reciprocidad típico de la administración inca, basado en gran medida en las actividades agrícolas, el mantenimiento de obras de ingeniería para mejorar la producción económica del imperio[6], y el desarrollo de una inmensa red de caminos conocidos como “Qhapaq Ñan”  y de otro lado el modelo colonial español, al cual estaba subyugado el primero, y en donde comenzaría a introducirse la encomienda como un nuevo sistema socioeconómico de dominación de aquellas tierras, obligando a una población indígena a tributar en productos ante un encomendero español a cambio de su protección y la promesa de introducir a sus “encomendados” en los designios de la fe católica, en la práctica los súbditos incas pasarían a ser mano de obra forzada y la posición de encomendero un privilegio inmenso para todo aquel que ocupara el cargo.

Quedaban sin embargo otros asuntos de importancia, la retirada de Quizquiz por el Perú central muy pronto lo llevo a ubicarse a la margen izquierda del rio Apurímac,[7] buscando el camino real los quiteños se posicionaron peligrosamente cerca de Jauja la más débil de las fuerzas españolas al mando del tesorero real Alonso  Riquelme[8] y el punto de conexión obligatorio entre el Cuzco y San Miguel en aquel momento. La amenaza hacia una sus bases fundamentales en la invasión y el hecho de que esta misma fuera el lugar donde se habían depositado la mayor cantidad de tesoros obtenidos con el rescate de Atahualpa, motivaron a Pizarro y sus lugartenientes a retomar interés en Quizquiz y el desplazamiento de su ejército. Rápidamente invitaron a Manco a sumarse a una nueva expedición contra las fuerzas quiteñas, pero esta vez la reacción de la alianza fue tardía, Manco planeaba juntar a un ejército 4 veces más grande del que había expedicionado contra Quizquiz en noviembre,[9] mientras el saqueo del Cuzco, las ceremonias de coronación y la liberación de la capital continuaban sin interrupciones. El Secretario de Pizarro Pedro Sancho menciona que otro factor para retrasar la expedición era el invierno que ahora inundaba con lluvias torrenciales los andes y limitaría la marcha de estas fuerzas.[10]

Riquelme quedaba atendido a sus propios recursos los cuales constaban de 80 españoles, con 40 caballos[11] varios de ellos bien armados de ballestas, armaduras y espadas, una sección de yanaconas o indios de servicio, y finalmente la amistad de una tribu local del centro del Perú, los Huancas que aportarían 2000 hombres a la defensa de Jauja.[12] El ejército de Quizquiz mientras tanto experimentaba al igual que sus enemigos los efectos de las lluvias torrenciales, aunque tenía la ventaja de estar destruyendo puentes para no ser alcanzado rápidamente por las fuerzas de Pizarro o Manco, su campaña de latrocinio y reclutamiento forzado de cargadores en territorio enemigo lo obligaba a moverse fatigosamente; su presencia pronto fue detectada por los hombres de Riquelme a 80 kilómetros de Jauja,[13] pero ello no detuvo las operaciones de Quizquiz quien envió una vanguardia de 1000 hombres para agilizar sus planes, con órdenes de  incendiar la ciudad. El resultado fue terrible para los quiteños, el uso de ballestas para proteger el puente que conectaba a la ciudad cruzando el rio Mantaro fue bastante efectivo, los quiteños habían logrado llegar antes de lo que se esperaban las tropas de Riquelme, pero aun así estas habían tenido tiempo suficiente como para prepararse contra el ataque; apenas 2 días después la fuerza principal de Quizquiz alcanzaba el puente de Jauja, el general inca comprobaba que su vanguardia no había podido debilitar a sus rivales, ni por lo menos destruir su base de operaciones; así que procedió a lanzar a sus tropas a un ataque mucho mayor, se encontraba cruzando el Mantaro, hasta que las tropas huanca-españolas comenzaron a salir de la ciudad,  se trataba de una fuerza de 2000 Huancas, 18 españoles de caballerías, y algunos infantes, muy inferiores a los cerca de 20000 hombres de Quizquiz[14], pero las armaduras, y espadas de acero (probablemente en su mayoría de origen toledano[15]) convertían a los españoles en seres casi invulnerables en el campo de batalla, ahora la alianza se lanzó a cruzar el rio, proyectiles como flecas y piedras detuvieron un momento la carga, hasta que alcanzaron el otro lado del rio, la eficacia de las ballestas en los días anteriores volvió a repetirse usadas ahora ofensivamente y la caballería con jinetes acorazados selló el destino de las tropas quiteñas, eran armas muy sofisticadas y mortales para que los hombres de Quizquiz resistieran, los quiteños se retiraron.[16]

Riquelme había salvado la ciudad, el tesoro y las vidas de los habitantes españoles de Jauja, aunque lo había hecho casi por milagro, la mayor cantidad de los españoles que tomaron parte en la refriega resultaron heridos aun con armaduras (aunque solo tuvieron un muerto) y él mismo estuvo por poco de ahogarse cuando dirigía a su ejército a cruzar el rio;[17] las numerosas bajas entre sus aliados le impedían perseguir a Quizquiz quien ahora proseguía su ruta hacia Quito.

El escenario de la conquista pronto se trasladaría al norte, dado que ahora las fuerzas españolas y sus aliados nativos habían logrado derrotar al fragmentado ejército quiteño. Es muy probable que las fuerzas quiteñas hayan contado con más de 100000 hombres operativos al inicio de la invasión española pero ahora estos hombres se encontraban divididos, los de Perú con Quizquiz se hallaban desmoralizados por las derrotas sufridas y el hecho de no haber conseguido consolidar las conquistas que tanto trabajo les había costado obtener en la guerra civil incaica, los de Quito con Rumiñahui aun debían sentir conmoción por la muerte del inca y la sucesión de Atahualpa no estaba clara, Rumiñahui era regente pero aún no se había decidido cuál sería el príncipe entre los hijos del fallecido inca que sucedería a su padre en el gobierno de Quito, los acontecimientos del norte rápidamente tomarían un sangriento curso.

Autor: Luis Carlo Zanabria Cabrera, Antropólogo, Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa para revistadehistoria.es

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Bibliografía:

Godelier, Maurice. (1976) “Antropología y Economía”. Barcelona: España. Editorial Anagrama

Hemming, John. (2000) “La conquista de los incas”. México, D.F.: México. Fondo de cultura económica.

Herrera Tordesillas, Antonio de. (1934) “Historia general de los hechos de los castellanos en las islas y tierra firme del mar océano”. Madrid: España. Ed. Ballesteros Berreta y Miguel Gomez del Campillo.

López de Palacios Rubios, Juan. (1512) “Requerimiento”. Recuperado de https://web.archive.org/web/20070501102909/http://www.ciudadseva.com/textos/otros/requeri.htm Consultado el 27/02/2019

Sancho de la Hoz, Pedro. (1534) “Relación de la conquista del Perú”.

Titu Cusi Yupanqui, Inca Diego de Castro. (1570) “Relación de la conquista del Perú y hechos del Inca Manco II”.  Ed. Horacio H. Urteaga, Collección de Libros y Documentos relativos a la Historia del Perú, t. II. Lima: Imprenta y Librería San Martí y Compañía, 1916.

Weber, Max. (2002) “Economía y Sociedad, Esbozo de sociología comprensiva”. México, D.F.: México. Fondo de cultura económica.

[1] Hemming, Pág. 152.

[2] Pedro Sancho, Pág. 334.

[3] López de Palacios Rubios

[4] Puede considerarse una sumisión mixta tanto racional como religiosa, por el convencimiento del pueblo incaico de que sus creencias tenían un valor absoluto e indiscutido dentro de su sistema de valores, su mismo estilo de vida se debía a una serie de deberes inquebrantables para con el inca y esto reforzaba la unción de que su gobernante debía tratarse como un hijo del sol. Véase Weber, Pág. 27.

[5] Weber, Pág. 43.

[6] Este planteamiento económico pertenece a lo que Marx definió como la segunda forma de producción que precede al capitalismo, pues mantiene los conceptos de producción colectiva y producción comunal, pero de una forma introducida, desarrollada y difundida por los incas hacia las tribus que habían sometido. Véase Godelier Pág. 36.

[7] Hemming, Pág. 161.

[8] Ibídem.

[9] Titu Cusi, pág.27.

[10] Pedro Sancho, pág. 315.

[11] Hemming, Pág. 109.

[12] Hemming, Pág. 163.

[13] Herrera, lib. 6, cap. 7

[14] Hemming, Pág. 163.

[15] El acero toledano era cuidadosamente utilizado para la creación de espadas por los maestros armeros que buscaban la alta calidad de sus armas, son famosas sus referencias a lo largo de la historia, para examinar más de cerca las armas de la conquista de América véase a Harold R. Peterson, Arms and Armor in Colonial America.

[16] Hemming, Pág. 163.

[17] Ibídem.

Parte de Foto de Portada: De Scarton – Detalle de la pintura de Juan Bravo sobre la "historia de Qosqo" para la municipalidad de Cusco., CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3260216

De Juan Bravo – Detalle de la pintura de Juan Bravo sobre la "historia de Qosqo" para la municipalidad de Cusco., CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3258824

By Galeria del Ministerio de Defensa del Perú – EN CEREMONIA OFICIAL SE RECORDÓ A PATRIOTAS CAÍDOS EN HISTÓRICA BATALLA DE AYACUCHO, CC BY 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=47855681

[1] Hemming, Pág. 137.

[2] Jerez, Pág. 343.

[3] Weber, Pág. 170

[4] Hemming, Pág. 109.

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