Imagines y propaganda en la historia
La fuerza propagandística -utilizando quizá una palabra demasiado contemporánea- de las artes figurativas ha sido un elemento muy importante en la historia. Hoy en día, los gobernantes, o en general los hombres de política y de poder, en un sentido más amplio, suelen utilizar los medios de comunicaciones para construir y mejorar su propia imagen. Hay varias técnicas que permiten crecer de popularidad y por eso conseguir mejor resultados electorales.
Esta acción política de hoy no es demasiado diferente de la que pasaba en los siglos pasado: por supuesto, han cambiado los instrumentos, e incluso el mensaje se ha cambiado para relacionarse de forma mejor a nuestra sociedad. Pero, no obstante esto, los hombres de autoridad siempre han intentado de construirse una imagen pública que aumentara su influencia sobre el pueblo. Vamos a ver algunos ejemplos.
Imagines y propaganda en la historia
Si las representaciones de Augusto fueron entre las más famosas, incluso los emperadores que siguieron utilizaron estos medios de iconografía: estatuas de emperadores a caballo, personificación de triunfos, de magnificencia, de grandeza, para celebrarse.
La necesidad de trasmitir poder siguió aumentando a lo largo de edad moderna, donde la construcción política de la soberanía iba a coincidir con la creación de los estados modernos. Los reinantes tuvieron realizar una forma de propaganda, para reforzar sus propios derechos divinos a gobernar. Los reyes absolutistas eran considerados como representación divina en la tierra, su legitimación era dada por Dios, y las figuraciones servían para acordarlo.Una construcción de propaganda importante fue la de Luis XIV. Conocido como el más icónico representante del absolutismo moderno, el Rey sol construyó una verdadera “campaña de estatuas”, un culto de la personalidad que tenía que asustar sus opositores y consagrar el rey. La función de estas representaciones no era de visualizar el rey, sino de celebrarlo. El recurso a la iconografía fue ampliamente utilizado.
La revolución francesa llevó a una inicial ruptura de este sistema: el concepto que los soberanos fueran tales por deseo divino iba a acabarse. El fin del antiguo régimen había destruido a nivel social la legitimación de los reinantes, en la que hoy en día se podría llamar narración política, se necesitaba encontrar un nuevo mecanismo justificador para que el poder regio fuera aceptado.
Al comienzo del siglo XX, y con el nacimiento de los regímenes dictatoriales y democráticos, se ha producido un aumento de la utilización de las representaciones: en este siglo iba a nacer el culto de la personalidad de los líderes. Ahora, no solo tenían que amplificar su legitimación a gobernar, sino que necesitaban todo el apoyo posible para conseguir sus objetivos. Los líderes de la primera mitad del siglo supieron conquistarse el público incluso gracias a la creación y la idealización de sus propias figuras.Algunos rasgos como virilidad, juventud, atletismo y hombría fueron bien aprovechados por dictadores como Mussolini, o hombres democráticos como los presidentes de los Estados Unidos. Se produjo también imagines que acercaban el líder a su pueblo para construir una idealización de forma popular. El cine fue uno de los protagonistas de estas creaciones, Hitler hizo producir una película que tenía solo el intento de glorificarlo, y no se puede decir que en otros regímenes no fue el mismo.
Así que las imagines como propaganda no se limitaron a las dictaduras, sino fueron uno de los elementos distintivos de la época, que se distinguió por el uso que hizo de técnicas pasadas. Por eso, el tratamiento de la imagine no fue otro que lo que ya se había visto antes. Todos estos fenómenos, que se ha visto, no fueron invenciones del siglo pasado, más bien un reciclaje.
Hay que decir que la propaganda visual ha sido además una perfecta forma para atacar a los opotentes. Fenómenos de iconoclastia no fueron solamente relacionados a la religión, sino representaron el primero desapego que las poblaciones hacían en respuesta a acciones de los reyes, para mostrar ira y sufrimiento. Tales manifestaciones lograron su cumbre después de la caída de viejos regímenes: durante los años revolucionarios en Francia se destruyeron muchas estatuas que simbolizaban el antiguo régimen, así como se hizo después de la revolución de octubre en Rusia con las estatuas zaristas, que fue lo mismo que pasó a las representaciones que Lenin y Stalin cuando se acabó con el comunismo.
Autor: Luca Colli para revistadehistoria.es
¿Eres Historiador y quieres colaborar con revistadehistoria.es? Haz Click Aquí
¿Nos invitas a un café?
Si quieres donar el importe de un café y «Adoptar un Historiador», incluiremos tu nombre como agradecimiento en calidad de mecenas en un Artículo Histórico, puedes hacerlo Aquí:
También puedes apoyarnos compartiendo este artículo en las redes sociales o dándote de alta en nuestro selecto boletín gratuito:
Déjanos tu Email y te avisaremos cuando haya un nuevo Artículo Histórico
Bibliografía:
• P. Burke, “The fabrication of Loius XIV”, 1992
• P. Burke, “Eyewitnessing. The use of images as historical evidence”, 2001, Reaction books, London