El Imperio de la droga del Cartel de Cali

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Lo hicieron con Pablo Escobar, y ahora quieren hacerlo con Gilberto Rodríguez Orejuela, alias “El Ajedrecista”; y el creador del mayor imperio de la droga conocido por el hombre. Narcos y su productora Netflix han revitalizado la historia del narcotráfico y; con esta tercera temporada, recorren la historia del cartel que fue capaz de controlar al mismísimo Presidente de Colombia, y, por ende, convertirse en los hombres más poderosos del país.

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Y es que si Pablo Escobar se convirtió en el mito; los hermanos Rodríguez Orejuela fueron la idea; ellos, junto a José Santacruz Londoño y Helmer “Pacho” Herrera, fueron los que de verdad llevaron a cabo una “industrialización” del negocio de la droga como nunca antes visto y fueron capaces de crear un entramado de empresas de lavado de dinero que llevo a que cuando la DEA se diera cuenta de sus trabajos; ellos ya controlasen el 80% de la red de cocaína que se movía por el hemisferio occidental.

Si Pablo Escobar llevo a cabo una dirección cuasi fascista del Cartel de Medellín; el Cartel de Cali se caracterizó por ser empresarios en el más estricto sentido de la palabra; creando un sistema fordista en el que cada plano del negocio estaba separado del resto y nadie, salvo los altos cargos del Cartel, conocían la “visión periférica” de todo el negocio (el legal y el ilegal) unido.

Comparación del Cartel de Cali con el de Medellín

Al margen de la guerra existente entre ellos, fruto de la disputa entre las dos organizaciones por el control de la coca en Nueva York y diversos problemas de relaciones. La verdad es que se pueden considerar la antítesis el uno del otro.

Mientras Pablo Escobar hacia una ostentosa gala de su poderío financiero (en su apogeo puedo haber controlado 4.000 millones de dólares anuales, los Rodríguez Orejuela y la organización que fundaron establecieron un código de conducta igual de lujoso, pero mucho menos ostentoso (aun controlando una organización que manejaba en torno a 15.000 millones de dólares en su mejor época).

También podemos hablar de una ostentación casi psicopática del Cartel de Medellín de la gente a la que asesinaba; permitiendo contabilizar unos 3.500 muertos durante el reinado del terror de Pablo Escobar. Sin embargo, con el Cartel de Cali volvía a predominar la discreción, ya que tiraban los muertos al rio; lo cual coincidió también con la plena época de secuestros de las FARC, lo que nos hace totalmente imposible contabilizar los muertos causados por la organización caleña.

Este mundo legal es lo que más sorprende del sistema de Cali, pues si bien su principal fortuna se basaba en el comercio de drogas ilegales; Gilberto Rodríguez Orejuela (al menos hasta que la DEA intervino), era un destacado y respetado empresario, dueño principalmente de droguerías; pero también poseedor de canales de comunicación o incluso involucrado en el ámbito financiero.

Este sistema estaba también sustentado en un complejo entramado de amistades, sobornos y favores que hacía que controlasen a gran parte de la alta aristocracia colombiana; lo que les permitió salir impunes en muchos momentos. Y es que si bien Escobar asumió una implicación directa en la política colombiana; llegando a ser miembro de la Cámara de Representantes de Colombia (y conocida su ambición de convertirse en el Presidente); el Cartel de Cali se convirtió en el controlador de la política colombiana, a la cual controlaba y manipulaba a su antojo.

Esta dualidad Medellín/Cali no fue solo teórica; si no que como bien refleja la serie eran no solo competidores por un mismo mercado de la droga; si no que además se convirtieron en peligrosos enemigos. En esta guerra con Medellín es uno de los mejores momentos donde se puede observar esa “afinidad” entre el Cartel de Cali y los altos cargos de la política colombiana; prestando una considerable ayuda encubierta para que el Gobierno colombiano lograse el objetivo de acabar con su más inmediato competidor.

Es también con ellos cuando surge la mítica figura del narcotraficante con trajes de marca, coches caros, grandes propiedades y mujeres hermosas a su alrededor. Esto dio lugar a que incluso se diera por clasificar esta actividad delictiva en “narcotráfico de primera”, cultos, educados, con formación universitaria y capaces de entrar en los altos círculos de la burguesía colombiana; y “narcotráfico de segunda”, que aun teniendo un mayor control teórico sobre la droga que Cali, e incluso sacando más beneficios brutos que ellos; normalmente eran considerados como simples delincuentes.

Educados y con estudios universitarios, sabían que la principal baza con la que contaban era precisamente; el anonimato. Así pues, hasta su “presentación” al público por parte de la revista TIMES de 1991, prácticamente nadie fuera de la órbita de influencia del Cartel conocía su existencia.

Influencia de la DEA en la caída del Cartel de Cali

El mayor enemigo sin duda alguna del Cartel de Cali, sobre todo tras la muerte del Patrón Escobar; fue la Agencia para la Lucha contra las Drogas (conocida por sus siglas en ingles DEA) del Gobierno de los Estados Unidos. La cual fue el primer órgano gubernativo que persiguió activamente a los miembros del Cartel, como demuestra esta tercera temporada de Narcos.

La Agencia usaría todo el poder de su Gobierno para impedir la entrada de más droga ilegal en su país, y al igual que hiciera con Pablo Escobar y el Cartel de Medellín, la amenaza de la extradición a los Estados Unidos fue sin duda alguna su mejor arma contra los narcos.

Un arma contra la que los Rodríguez Orejuela batallarían sin descanso y contra la que se apuntarían alguna que otra victoria; como, por ejemplo, cuando España detuvo a Gilberto y para evitar acabar en suelo estadounidense; el equipo jurídico del Cartel se tuvo que inventar una acusación de injurias y calumnias por parte de un “periodista” colombiano que le permitió volver a pisar suelo colombiano, aunque fuera de una prisión. Además, esta visita a la cárcel no duraría demasiado ya que la acusación seria misteriosamente archivada por el poder judicial colombiano.

El comienzo del fin

La primera palada en la tumba de la organización acabaría siendo los “narco-casetes”, declaraciones grabadas al patriarca Gilberto que demostrarían la estrecha vinculación del Cartel con la política del país; siendo un asunto de especial relevancia su supuesta implicación en la financiación de la campaña que llevaría a la presidencia al conservador Ernesto Samper.

Esto dejo muy tocado al Cartel en el ámbito de la influencia política, demostrado en el hecho de que se cobraron miles de favores e incluso llegaron a la extorsión; con tal de que su vinculación ilegitima con la política no saliera a la luz.

Visto que la protección política dejo de existir; los Rodríguez Orejuela se enfrentaron a la mayor pesadilla que un narcotraficante colombiano tenía en esa época: la extradición. Sin embargo, llego a tal punto la desesperación de los caleños; que más que como una derrota, lo vieron como una oportunidad de tener una rendición, cuanto menos “honrosa”. Así pues, se sentaron a negociar en septiembre de 2004 y el 8 de diciembre; el entonces Presidente Álvaro Uribe firmaría la autorización para la extradición de D. Gilberto Rodríguez Orejuela a cambio de paz para sus familias, tanto jurídica como económicamente (muchos de sus negocios legales siguen en funcionamiento a día de hoy) pero a cambio el Cartel debía desaparecer pacíficamente; a lo cual los hermanos Orejuela accedieron, demasiados problemas acumulados en una sola vida, y una fortuna suficiente como para vivir holgadamente en caso de poder salir de prisión con vida ( se espera que Gilberto salga de prisión en 2030).

Sin embargo, algunos miembros del Cartel se negaron a abandonar el negocio de las drogas, tanta fortuna que amasaban y podían seguir amasando era un pastel al que algunos no quisieron renunciar. Así que, decididos a independizarse del Cartel de Cali, un subgrupo de narcos ubicados al Norte del Valle del Cauca empezó a apropiarse de los negocios de los Rodríguez Orejuela en esa zona; siendo los primeros actos del conocido como Cartel del Norte del Valle.

El ascenso del Norte del Valle se considera a su vez el declive oficial del Cartel de Cali, la organización de narcotraficantes más poderosa de la historia de Colombia.

Ejemplo para futuros delincuentes que acabarían por seguir sus pasos no solo en términos económicos, sino educacionales y sociales; dando primacía a la imagen que permitiría la creación de auténticas multinacionales del narcotráfico.

Autor: Alexandre Garrido Iglesias para revistadehistoria.es

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Bibliografía:

GARRIDO IGLESIAS, A. “CONFLITO E NARCOTRAFICO EN COLOMBIA”. Trabajo de Fin de Grado para la Universidad de Vigo.

“Cocaine INC. The new kings of drugs” TIMES Magazine [01/07/1991]

[1] “CARTEL DE MEDELLÍN VS CARTEL DE CALI: LA DELGADA LÍNEA (BLANCA) QUE LOS SEPARA” Esquire [17/09/2017]

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