Príncipe Juan, heredero de los Reyes Católicos

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El Príncipe Juan fue el segundo hijo de los Reyes Católicos, nace en Sevilla el 30 de junio de 1478 siendo el primer varón y por tanto heredero de las dos coronas, la de Castilla y la de Aragón.

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Los Reyes depositaron grandes esperanzas en Juan, que iba a unir las dos coronas. Isabel y Fernando llevaban apenas cuatro años reinando en Castilla en medio de una guerra civil, o, mejor dicho, en guerra con Portugal, reino que intervino reclamando el trono de Castilla después de casarse el rey portugués con Juana la Beltraneja, hija del difunto Enrique IV de Castilla. La guerra estaba a punto de concluir con el triunfo de los Reyes Católicos cuando nació Juan, lo que hizo que se ganaran la confianza de la gran mayoría de la nobleza, que antes apoyaba la causa de Juana.

Príncipe Juan, heredero de los Reyes Católicos

En el momento del nacimiento se encontraban en Sevilla, la capital de Andalucía donde hasta hacía poco la nobleza gobernaba a sus anchas sin obedecer a la corona. Las dos grandes familias de Andalucía, la del duque de Medinasidonia y la del marqués de Cádiz, se sometieron a la obediencia de los Reyes y con esto se daba por finalizada la guerra civil que había comenzado en 1474. El nacimiento de Juan coincidía con la euforia reinante de haber ganado la guerra, razón por la cual se festejó a lo grande el evento en Sevilla.

La reina Isabel estaba sola en Sevilla aquel año porque el rey Fernando seguía sofocando pequeños núcleos rebeldes que aún quedaban en la zona fronteriza con Portugal y en el centro norte de Castilla, ya que el monarca portugués seguía intentando invadir Castilla con ayuda del todopoderoso arzobispo Carrillo, aunque fracasará de nuevo y abandonará la idea definitivamente retirándose a Portugal. Fernando acudió a Sevilla para esperar el nacimiento de su hijo junto a la reina. Juan II de Aragón, padre de Fernando y abuelo de Juan, presiona a su hijo para que su nieto sea educado en Aragón, pero eso no era posible por la oposición de Castilla.

Juan fue bautizado en Sevilla por el cardenal Mendoza con la asistencia de grandes personalidades de la alta nobleza, incluido el nuncio del papa Sixto IV, que fue el padrino, y el embajador de Venecia, que acompañaba a la corte de los Reyes. En 1479, con apenas un año cumplido, fue concertado el matrimonio de Juan con Juana la Beltraneja, pero ella rechazó la propuesta. Aquí se refleja la intención de Isabel de querer reconciliarse con su sobrina Juana, que había sido su rival durante la guerra civil. La reina albergaba cierto temor de que un día Juana, con la ayuda de Portugal y de algún sector de la nobleza castellana rebelde, podría poner en peligro la estabilidad de su reinado y reclamar el puesto de la corona de Castilla.

En abril de 1480 Juan fue jurado en Toledo heredero de la corona de Castilla y León, y en mayo de 1481, en las Cortes de Calatayud, heredero de la Corona de Aragón. El cuidado y la educación que recibió Juan durante su infancia estaban pensados para su futuro puesto. Sus hermanas también recibieron una exquisita educación y formación para ser futuras reinas consortes de los reinos vecinos, pero el trato que recibió Juan era el máximo por ser el heredero de la corona de España. Sus educadores fueron el dominico Diego de Deza y Pedro Mártir de Anglería, entre otros. También convivió con niños de la aristocracia como Gonzalo Fernández de Oviedo, de su misma edad, y con personalidades como Nicolás de Ovando, que los Reyes habían elegido para que acompañaran al príncipe.

En 1490 fue armado caballero en los campos de Granada, en plena guerra, y apadrinado por el duque de Medinasidonia y el marqués de Cádiz. Durante su infancia Juan vivió en persona la guerra de Granada, que había comenzado cuando tenía 4 años, hasta que finalizó en 1492, es decir que durante diez años vivió de cerca la guerra. Presenció las campañas de la tala de la vega granadina y de la toma de Granada. Asistió también, en 1493, al recibimiento del descubridor de América, Colón, en Barcelona. Colón bautizó la isla de Cuba con el nombre de isla Juana en honor a Juan, que era príncipe de Asturias. Su educación moral e intelectual era perfecta, pero le faltaba práctica ya que como había estado siempre al lado de sus padres no había aprendido a enfrentarse en solitario con la vida real. Fue por ello por lo que le proporcionaron su propia corte en Almazán para que aprendiera a comportarse de forma independiente, bajo la tutela de Fernández de Oviedo.

En 1495, con 17 años de edad, se concertó su matrimonio con Margarita de Austria, hermana de Felipe el Hermoso, celebrándose la boda por poderes en Malinas, representado por Francisco de Rojas, el embajador de los Reyes. Su padre, el rey Fernando, ya tenía perfilada su política diplomática mediante los matrimonios de sus hijos con los de los reinos vecinos para encerrar a Francia, que era su principal enemigo.

El 3 de abril de 1497 se celebra la boda con la archiduquesa Margarita en la catedral de Burgos. Ella había venido de Flandes en el mismo barco que había trasladado, hacía un año, a su hermana Juana la Loca, para casarse allí con el hermano de Margarita, Felipe el Hermoso. El doble matrimonio con los descendientes del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico aseguraba la firme alianza de España con el Imperio.

El proyecto de los Reyes de concertar matrimonios para consolidar la alianza con las principales casas reales de Europa se derrumbó con la muerte de Juan a los seis meses de la boda. Se habla de la frágil salud del príncipe a la edad de 19 años, que tras seis meses de vida conyugal terminó por enfermar. Los consejeros y médicos advertían a su madre la reina Isabel de que el príncipe pasaba demasiado tiempo entregado a los juegos conyugales con su pareja, que perdía su salud cada día y que mejor sería separarles durante algún tiempo para que recuperara su salud. La reina no hizo caso de los consejos alegando que Dios les había unido y no había que separarles en contra de su voluntad.

Para celebrar la segunda boda de su hermana Isabel, viuda del príncipe portugués Alfonso desde hacía seis años, con Manuel I de Portugal, la familia de los Reyes acudió a la ciudad fronteriza portuguesa de Valencia de Alcántara en septiembre de 1497. Después de la boda, estando Juan y Margarita de visita en Salamanca, fue cuando sobrevino la muerte.  Solo su padre el rey Fernando pudo acudir a visitarle antes de su fallecimiento.

Fue un golpe duro para los Reyes, sobre todo para la reina Isabel, perder el único hijo varón que solo contaba 19 años de edad. Su viuda Margarita estaba embarazada y quedaba la esperanza de que tuviera un hijo del príncipe para que fuera el sucesor, pero por desgracia dio a luz a una niña muerta.

Juan fue enterrado en el Real Monasterio de Santo Tomás de Ávila, en el sepulcro realizado por Domenico Fancelli, que fue encargado por el rey Fernando en 1510. Después de su muerte su hermana recién casada, Isabel, la reina consorte de Portugal, fue nombrada princesa de Asturias junto con su marido Manuel I de Portugal.

Autor: Yutaka Suzuki para revistadehistoria.es

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Bibliografía:

Yutaka Suzuki  Personajes del siglo XV, Orígenes del Imperio español. ISBN: 9788460690399

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