Manuel Belgrano y la bandera Argentina
El 13 de febrero de 1812 Manuel Belgrano propuso al Gobierno la creación de una «escarapela nacional», en vista de que los cuerpos del Ejército usaban diferentes distintivos. Días después, el 18 de febrero de 1812, el Triunvirato aprobó el uso de la escarapela blanca y celeste.
Entusiasmado con esa aprobación, Belgrano diseñó una bandera con los mismos colores, enterando por una misiva su creación al Triunvirato a la par que la enarbolaba por primera vez al inaugurar las baterías Libertad e Independencia el 27 de febrero de 1812, en Villa del Rosario, provincia de Santa Fe, a orillas del río Paraná, donde hoy está ubicado el Monumento a la Bandera.
Manuel Belgrano y la bandera Argentina
Entre 1812 y 1813, Belgrano encabezó en el norte del país el éxodo del pueblo jujeño y logró las grandes victorias de Tucumán (24 y 25 de septiembre de 1812) y Salta (20 de febrero de 1813), adonde flameó el estandarte que había creado. Pero en octubre de ese año, en Vilcapugio se acabaría la buena suerte, porque cuando la victoria parecía favorable a los patriotas el ejército retrocedió con motivo de un toque de clarín ordenado erróneamente que causó enorme confusión. Belgrano reunió al resto de su ejército pero no pudo evitar la pérdida de provisiones, una gran cantidad de heridos y la desmoralización de la tropa.
El pueblo de Macha se apareció como un espejismo, acampando Belgrano allí para reorganizar su ejército. Fue entonces que Belgrano hizo llamar al párroco de la iglesia y en secreto le pidió que ocultara las banderas de su ejército, ya que veía posible una próxima derrota.
El cura cumplió su cometido y los paños desaparecieron, al punto que se creyeron perdidos para siempre. El pedido de Belgrano fue premonitorio ya que poco tiempo después, sus tropas serían nuevamente derrotadas en Ayohuma, el 14 de noviembre de 1813, no constando en ninguna documentación en España ni en América, que esas banderas fueran tomadas como trofeo.
En 1816, Manuel Belgrano participará activamente en el Congreso de Tucumán, que declaró la independencia argentina. Tras la declaración de independencia el 9 de julio de 1816, la bandera azul celeste y blanca fue adoptada como símbolo por el Congreso el 20 de julio de 1816, y le agregó el sol incaico el 25 de febrero de 1818.
Pasaron setenta y dos años y el rastro de la primera bandera parecía haberse esfumado, hasta que en 1885, el párroco de la capilla de Titiri, situada no lejos de Ayohuma, jurisdicción de Macha, en un lugar cercano adonde tuvo asiento el cuartel del ejército comandado por Belgrano, efectuando una limpieza encontró tras un cuadro antiguo las dos banderas de Belgrano, teniendo una de ellas las franjas invertidas (blanca-celeste-blanca). Junto a esta bandera, fue encontrada otra -la “Bandera de Ayohuma”- con los colores celeste-blanco-celeste, que fue entregada por el gobierno de Bolivia y actualmente se conserva en el Museo Histórico Nacional de Buenos Aires.
“…encontré las dos banderas argentinas arrolladas y sirviendo de especie de marco de dos cuadros de Santa Teresa, y deseando quitar estos adornos sucios, los desenvolví y encontré huellas de sangre, lo que me dio idea del mérito de las banderas y las clavé a la pared cubriéndolas con los dos cuadros dichos. Creo ahora que no pueden ser otras que las traídas por el general Belgrano y perdidas en Ayoma, porque el cuidado y su conservación revela que una mano amiga las guardó, conociendo su importancia moral…” (padre Arrieta, 1885)
La ahora llamada “Bandera de Macha”, es exhibida en la capital boliviana de Sucre, en una de las salas del Museo “Casa de la Libertad” –junto a los restos de la patriota Juana Azurduy de Padilla–.
Debido a innumerables reclamos el gobierno de Bolivia entregó en el año 2012 al Congreso de la Nación una réplica autenticada de la “Bandera de Macha” que llegó a la ciudad de Rosario el día 27 de febrero, día del bicentenario de la insignia patria, para ser depositada en el Monumento Nacional a la Bandera.
El historiador Dr. Eduardo O. Dürnhöfer, refirió que cuando fue comisionado por el Museo Histórico Nacional en 1997 para viajar a Sucre a solicitar la devolución de la bandera de Belgrano, iba creyendo que esa bandera era de color azul y roja, según se había informado en 1885 cuando fueron encontradas las enseñas. Cuál sería su asombro cuando constató que la bandera que estaba en la “Casa de la Libertad” era blanca-celeste-blanca, con manchas de sangre seguramente producidas por una batalla, por lo cual se había informado erróneamente sobre sus colores. Además, afirmaba que la bandera continuaba en poder de Bolivia por un engaño producido en momentos de su redescubrimiento, incluyendo que la bandera que se devolvió a Argentina sería falsa, habiendo sido preparada por manos de damas chuquisaqueñas, según publicaciones bolivianas que encontró.
Autor: Lic. Jose Oscar Frigerio para revistadehistoria.es
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