La influencia del Imperio español en Japón durante los siglos XVI-XVI

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Prefacio: el autor de este artículo es japonés. Ya nos gustaría  a nosotros escribir en japonés tal y como lo hace él en español, sin embargo entendemos que a algún seguidor le resulte extraño o insuficiente su forma de expresarse, pero consideramos que, el que un ciudadano japonés escriba en nuestro idioma aspectos tan desconocidos de nuestra propia historia merece ser publicado.

En la historia de España es difícil encontrar documentos o archivos sobre las actividades españolas en el Japón del siglo XVI, a pesar de que desde 1549, con la llegada del jesuita San Javier, los españoles empezaban a viajar y comerciar, junto con los portugueses, como únicos occidentales en Japón.

Es curioso saber, en cambio, que después de casi medio siglo desde la llegada de los españoles a Japón, es decir en 1600, cuando un piloto inglés del barco holandés, pirata al fin al cabo se convierta en personaje histórico trascendente para la historia de Inglaterra convirtiéndose en héroe como primer inglés que llegaba a Japón y hasta la Reina de Inglaterra actual hace visita a la tumba del inglés en Japón para conmemorar su figura. Que yo sepa ningún Rey de España ha visitado Japón para tales motivos, cuando existen numerosos nacionales que contribuían en las relaciones entre España y Japón durante los siglos XVI y XVII.

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La influencia del Imperio español en Japón durante los siglos XVI-XVI

Es comprensible por otro lado que los acontecimientos de Japón no llegasen a España directamente, ya que se interponía la Nueva España (México)  y además como su delegación, existía la jefatura de Manila como sede para asuntos de Asia Pacifico.  La Nueva España recibía alguna información de actividades de los españoles en Japón a través de Manila pero eran asuntos poco significativos como para comunicárselos a España, así que la política sobre los asuntos españoles de Japón estaba en manos de la delegación de Manila y desde allí no trascendían más allá, como era lógico, teniendo en cuenta que el tiempo que se tardaba en ir y venir de Japón a España, no era inferior a 2-3 años… en el mejor de los casos.

Todo lo contrario pasaba con el pirata inglés que llegó a Japón en 1600. Resulta que el inglés trabajaba para asuntos de España como secretario y asesor del Shogun Tokugawa (figura histórica de Japón equivalente a Felipe II de España), cosa que en la Historia de Inglaterra no se menciona, sino que solo hablan de que fue el primer inglés llegado a Japón y el primer Samurai extranjero nombrado por el Shogun como se narra en la novela de Best Seller SHOGUN. El papel del héroe ingles fue nada más nada menos que ayudante para Shogun para relaciones publicas con los españoles, que llegaban a Japón como únicos europeos e interlocutores del mundo occidental.

El famoso inglés, Anjin, protagonista de la novela EL SHOGUN fue nombrado por el shogun Ieyasu como consejero para asuntos con España hacia 1600.  España estaba relacionándose con Japón desde la segunda mitad del siglo XVI como único interlocutor del mundo occidental junto con Portugal hasta la llegada de los piratas holandeses en 1600. William Adams, el piloto ingles que llegó a Japón en el barco holandés “De liefde” consiguió ganarse la confianza del Ieyasu Tokugawa, un poderoso clan que más tarde subiría al trono de Shogun, ganando la guerra de Sekigahara mediante el uso de los cañones del buque holandés.

Desde la llegada del jesuita Francisco Javier en 1549, muchos españoles entraron en Japón, la mayoría religiosos, pero también llegaron algunos altos cargos del reino de España, enviados desde Nueva España y su jefatura de Manila en Asia Pacifico. Rodrigo Vivero, Sebastian Vizcaíno, Luis Sotero son los más conocidos además de Francisco Javier.

La época de la guerra civil en Japón del siglo XV estaba concluyendo durante la segunda mitad del siglo XVI, con la aparición del todo poderoso señor Oda Nobunaga, que ganó las batallas contra otros clanes mucho más poderosos que él, usando armas de fuego como arcabuces comprados a los portugueses (1560-1575). Nobunaga era amigo de Portugal y Españ y ayudó a los sacerdotes españoles y portugueses a divulgar la religión católica en Japón.

Cuando fue asesinado Nobunaga, su vasallo Toyotomi Hideyoshi toma el poder como consejero jefe superior (máxima autoridad después del emperador) del gobierno del Japón (1590) y a poco de iniciar su gobierno decide prohibir la religión católica y las relaciones con España, a raíz del incidente con un buque español ocurrido en aguas en costa sur del Japón (1596). Su orden de prohibición no fue cumplida de forma estricta ya que la situación del país seguía revuelta por existir muchos clanes regionales poderosos, entre ellos católicos gobernantes, que aun no estaban sometidos al control de Toyotomi y no le obedecían, aunque reconocían el gobierno de Toyotomi.

La persona afortunada salida de la guerra civil fue Ieyasu Tokugawa ya que Nobunaga trabajó duro para sofocar el país en guerra, imponiendo su poderío militar  y llegando a ser el  verdadero gobernante del país,  controlando hasta la casa imperial y Toyotomi, su sucesor terminó de rematar el trabajo de Nobunaga y al final Ieyasu recibe el trabajo completado de esos dos dirigentes y establecer su dominio subiendo al puesto de Shogun creando su dinastía Tokugawa durante más de 250 años hasta 1868.

Ieyasu Tokugawa sabía muy bien que Japón necesitaba recuperar relaciones con España, interrumpidas por su antecesor Toyotomi, sobre todo para aprender la técnica de la construcción naval y el tratamiento químico para la extracción industrial de la plata.  Sabía bien que su antecesor, Nobunaga,  teniendo buenas relaciones con Portugal y España conseguía ganar su posición como gobernante de todo Japón.  Por tanto la intención de Ieyasu era volver a relacionarse con España,  que entonces era la primera potencia mundial en todos los aspectos.

En 1600 llega un buque holandés al sur del Japón y sus tripulantes fueron apresados por indicación de los españoles, que estaban como misioneros que se relacionaban con los dirigentes regionales del Japón. Para los japoneses todos los occidentales eran “los bárbaros del sur” pero al observar la reacción de los españoles contra los recién llegados se dieron cuenta de que existían otros occidentales, enemigos de los españoles.  Ieyasu interroga a los presos holandeses para enterarse de donde venían y quienes eran y descubre que hay más naciones en occidente y que España no era la única. Anjin fué uno de los interrogados, seleccionado por Ieyasu para posteriores interrogatorios.

Anjin explicó a Ieyasu la situación mundial de entonces, diciendo que Inglaterra y Holanda eran enemigos de España y que estaban en guerra o más bien oprimidos por España, que era una potencia dominante en el mundo. Ieyasu se interesa por el piloto inglés para que trabajara para él como asesor de asuntos con España. A pesar de que Anjin ofrecía sus servicios para que Japón tenga relaciones con Inglaterra, Ieyasu solo estaba interesado en tratar con España. Ieyasu como gobernante de un país tenía ideas muy claras sobre lo que significa la relación entre un reino y los rebeldes. Nunca fiaba en lado de rebeldes, en cambio tenía un gran respeto para el reino, es decir España, sin ninguna duda y por tanto eso de Inglaterra u Holanda como grupos rebeldes no le interesaban en absoluto sino que lo despreciaba.

Ieyasu concedió a Anjin el título de “Señor de Miura” dándole casa y territorio con vasallos, para que sirviera como consejero de Shogun Ieyasu para asuntos con España. El inglés tenía que obedecer al Shogun, aunque no era de su agrado tener que trabajar para España, que era su enemigo ya que incluso había participado en la guerra contra la Armada Invencible como piloto de la armada inglesa.

La España de Felipe lll y del Duque de Lerma tenía poco interés en asuntos del Japón,  mientras que Holanda tenía mucho interés tratando de expulsar a los españoles del Japón para obtener beneficios comerciales y a la vez fastidiar a su enemigo, que les estaba ocupando su territorio. Los asuntos del Oceano Pácifico pertenecían a Nueva España y España estaba demasiado ocupada con los asuntos europeos, sin contar que el verdadero dirigente, Francisco de Sandoval, el valido Duque de Lerma, se dedicaba a enriquecerse antes que solucionar asuntos del reino.

Al final Holanda consigue lo que buscaba en la época del segundo y tercer Shogun, hijo y nieto de Ieyasu al que convencen de que España es un peligro para Japón y que el cristianismo era perjudicial para la sociedad japonesa.  Decide romper la relación con España y cierra herméticamente los puertos prohibiendo la entrada y salida de los nacionales y extranjeros. Solo Holanda recibe permiso para comerciar con Japón a través del puerto de Hirato, extremo sur del país.

Autor: Yutaka Suzuki para revistadehistoria.es

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