Epicuro

¡Valora este artículo!
[Total: 44 Media: 3.5]

Epicuro fue un filósofo griego nacido en Samos entorno al 341 a.C., por lo que también se le conoce como Epicuro de Samos. Fundó la doctrina conocida como epicureísmo, basada en la búsqueda del placer de una forma racional (hedonismo racional).

Si quieres leer el artículo mas tarde, descárgatelo en PDF y léelo cuando te plazcaDescárgalo Aquí

Epicuro

Epicuro defendía que la naturaleza estaba regida por el azar, y estaba en contra de los conceptos del destino y la necesidad, así como de la fatalidad, un sentido muy presente en la sociedad griega. Epicuro entendía que la libertad solo era posible precisamente por la inexistencia del concepto de destino, y que por lo tanto el azar, entendido como ausencia de causalidad, propiciaba la existencia de libertad. Y era la libertad la que posibilitaba el hedonismo.

Según Epicuro, los mitos religiosos amargaban la vida de los hombres, ya que el fin de la vida era procurar placer y evitar el dolor, aunque sin perder el sentido racional, evitando los excesos, ya que estos, a la postre, provocan sufrimiento a los hombres. Propugnaba que los hombres debían alcanzar la ataraxia (ἀταραξία), un estado de equilibrio entre el bienestar corporal y el espiritual y que el conocimiento no tenía ningún valor, si no se empleaba en la búsqueda de la felicidad.

La filosofía de Epicuro constaba de tres partes: la Gnoseología o Canónica, que se ocupa de discernir los criterios por los cuales distinguimos lo verdadero de lo falso; la Física, que estudia la naturaleza; y la Ética, a la que se subordinan las dos primeras partes.

A su muerte, dejó mas de 300 manuscritos y 37 tratados sobre física, numerosas obras sobre el amor, la justicia y los dioses, y las famosas cuarenta Máximas Capitales.

Sin embargo, la mayor parte de la obra de Epicuro se perdió, y sus enseñanzas se conocen sólo gracias a la obra del poeta latino Lucrecio, De rerum naturaasí como por tres cartas recopiladas por Diógenes Laercio. Probablemente su cita mas famosa es la conocida como Paradoja de Epicuro o problema del mal:

¿Es que Dios quiere prevenir la maldad, pero no es capaz? Entonces no es omnipotente.

¿Es capaz, pero no desea hacerlo? Entonces es malévolo.

¿Es capaz y desea hacerlo? ¿De donde surge entonces la maldad? ¿Es que no es capaz ni desea hacerlo? ¿Entonces por qué llamarlo Dios?

¿Eres Historiador y quieres colaborar con revistadehistoria.es? Haz Click Aquí

Si quieres leer el artículo mas tarde, descárgatelo en PDF y léelo cuando te plazcaDescárgalo Aquí

Mecenas

Agradecemos la donación de nuestro lector Xabier Echarri Aramburu su mecenazgo desinteresado ha contribuido a que un Historiador vea publicado éste Artículo Histórico.

¿Nos invitas a un café?

Si quieres donar el importe de un café y “Adoptar un Historiador”, incluiremos tu nombre como agradecimiento en calidad de mecenas en un Artículo Histórico, puedes hacerlo Aquí:




También puedes apoyarnos compartiendo este artículo en las redes sociales o dándote de alta en nuestro selecto boletín gratuito:

Déjanos tu Email y te avisaremos cuando haya un nuevo Artículo Histórico

Comentarios