El comienzo de la Guerra de los Ochenta Años. Batalla de Heiligerlee

El comienzo de la Guerra de los Ochenta Años. Batalla de Heiligerlee

El 23 de Mayo de 1568 comenzaba, según muchos autores, la Guerra de los Ochenta años a través de la batalla de Heiligerlee. Aunque si atendemos al contexto histórico, esta guerra se puede trasladar a unos meses antes, concretamente, entre marzo de 1567 (Batalla de Oosterweel) y abril de 1568 (Batalla de Dalen) con victoria para los tercios españoles en ambas batallas. Sea como fuere, en 1568 comenzaba la Guerra de los Ochenta años y debido a la repercusión de Heiligerlee, se puede establecer esta como la primera batalla de esta Guerra que marca un periodo de continuas batallas entre los Países Bajos y España.

En este sentido, la Batalla de Heiligerlee fue una batalla un tanto extraña, en tanto que los holandeses invadieron sus tierras con un contingente de aproximadamente 4.000 hombres frente a los 3.000 defensores. El ejército español sufrió una emboscada por parte de los rebeldes, que, sin embargo, a pesar de las bajas, no supuso una derrota para el ejército de la Monarquía Hispánica que siguió conservando la provincia de Groninga.

El comienzo de la Guerra de los Ochenta Años

La Guerra de los Ochenta Años es fruto, sobre todo, del problema religioso, que, aunque comenzó con Carlos V, será acentuado durante el reinado de Felipe II, hijo de este, quien en 1565 promulgaba los “Decretos del Concilio de Trento”, impidiéndose la libertad de culto y favoreciendo, a su vez, el estallido de un gran malestar social en las Provincias de los Países Bajos. La cuestión religiosa fue el detonante de las revueltas que se sucederán en los Países Bajos, apoyadas inicialmente por Inglaterra y que sumirán a España en una constante guerra. Además, dentro de ese problema religioso, se implicaron los obispados que había en Holanda, aumentando aún más el malestar. Sin embargo, el detonante inmediato se produciría un año después, en 1566, con el “Compromiso de Breda” –documento enviado por los nobles holandeses a Margarita de Parma, gobernadora de los Países Bajos y hermana de Felipe II, en el que se solicitaba el respeto a la libertad religiosa, entre otras cosas-. Tras ello, se desató la “Furia Iconoclasta” en la cual los calvinistas desatan el caos quemando y saqueando varias iglesias, destruyendo imágenes…. Y es este último acto el que fue considerado por Felipe II como un acto de rebeldía, lo que favoreció, a su vez, el envío a los Países Bajos del III Duque de Alba, Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel que lideraba un ejército para controlar tal situación.

El envío de tropas al mando del duque de Alba, provocó que Margarita dimitiera de su cargo de gobernadora, ya que según los autores, esta había conseguido controlar la situación. Así, en agosto de 1567 el Duque de Alba ya estaba en Bruselas y un mes después había creado el Tribunal de Tumultos –Tribunal de la Sangre- con el que se juzgaría a los enemigos de la Monarquía Hispánica. Con ello, se pretendía encontrar y juzgar a los instigadores de la rebelión iconoclasta.

Este tribunal rápidamente se iba a poner en marcha. El duque de Alba concreta una cita con los nobles holandeses y detiene a algunos de ellos como, por ejemplo, al Conde de Egmont y al Conde de Horn, siervos de Felipe II, que serian ejecutados en la Grand Place, al año siguiente.

Mientras esto sucedía, el príncipe Guillermo de Orange, otro de los nobles importantes, refugiado en Alemania comenzará, desde ahí, a financiar ejércitos de mercenarios –alemanes en un primer momento- iniciando una rebelión contra Felipe II. Estos ejércitos estarán liderados por sus hermanos, Luis y Adolfo de Nassau. A partir de ese momento, el de Orange será un quebradero de cabeza para el rey español y dará lugar una revuelta que desencadene la guerra. Además, en ese momento Guillermo de Orange ya era considerado como el instigador de aquella rebelión, mientras sus hermanos lideraban los ejércitos rebeldes.

Las medidas represivas que se dieron a la rebelión iconoclasta favorecieron que estallase la batalla de Oosterweel, mientras se producía el cerco de Valenciennes, en 1567, marcando el hito real de la Guerra de los Ochenta Años. En esta batalla unos 1000 soldados de los tercios derrotaban a un ejército rebelde de 2500 soldados, dejando por el camino 800 muertos. Las confrontaciones no habían hecho más que empezar como pone de manifiesto la batalla de Dalen, al año siguiente. En abril de 1568 el ejército de los tercios españoles liderado por Londoño y Dávila, entre otros, derrota a las fuerzas rebeldes de Guillermo de Orange. El ejército rebelde de unos 3000 soldados intenta tomar alguna plaza para asegurar el terreno cosa que no pudo ser ya que el Duque de Alba envió a unos 1600 soldados de los tercios. El ejército rebelde al ver a los españoles se retira y ambas fuerzas dan batalla entre Erkelens y Dalen. Aquí los españoles acaban con la caballería rebelde y les causan unas 1700 bajas. Tras ello, el ejército rebelde, muy desgastado, se retira a Dalen siendo derrotado completamente por 600 hombres al mando de Londoño en apenas una hora de combate.

Los enfrentamientos no cesaron y en apenas un mes, los rebeldes volvieron a la carga, esta vez con la intención de tomar Groninga, defendida por el estatúder de Frisia Juan de Ligne.

La Batalla de Heiligerlee

Los hermanos de Guillermo de Orange, Luis y Adolfo de Nassau, invadieron Groninga con un ejército de unos 4.000 soldados. Esta ciudad estaba defendida por Juan de Ligne, estatúder de Frisia, quien contaba con unos 3.000 soldados. En un primer momento, Ligne rehusó dar batalla a la espera de que llegasen refuerzos aunque el de Orange tenía la esperanza de que más ciudadanos de las Provincias se rebelasen al ver su ejemplo.

La ofensiva de Guillermo de Orange pretendía invadir completamente los Países Bajos mediante apoyo de los protestantes franceses desde el sur mientras él mismo lideraba a otro ejército desde el norte. Sus hermanos culminarían la ofensiva, al mismo tiempo, con otro ataque, siendo este el que se encuadre en Heiligerlee.

Un ejército -de mercenarios alemanes en su mayoría- de 4.000 hombres es el que se dirige a Heiligerlee, encabezado por Luis y Adolfo de Nassau, entra por el Norte de los Países Bajos, concretamente por Groninga con el propósito de que esta se levante contra su rey, Felipe II. A pesar de lo estipulado por los rebeldes, la negativa a rebelarse por parte de Groninga es clara, lo que obliga a la ciudad a cerrar sus puertas y refugiarse en sus murallas. Los rebeldes comienzan a arrasar territorios aledaños sembrando el caos. Ante esta situación, el duque de Alba aconseja dar batalla y con un contingente de unos 3000 soldados del Tercio de Cerdeña, pretende cortar el paso a los rebeldes. A pesar que en un primer momento Linge, el estatúder, se muestra reacio a dar batalla debido a la falta de hombres y con la esperanza de recibir refuerzos, el duque de Alba, finalmente, consigue convencerle y se encuentra con el ejército rebelde.

Según la estrategia rebelde, el ejército de Adolfo de Nassau consigue su propósito que no era otro que el de atraer a los tercios cerca del monasterio de Heiligerlee. Aquí se habían hecho fuertes ante una zona fuertemente defendida aprovechando el terreno. El monasterio ofrecía cobijo y además se situaba en un cerro elevado sobre la campiña, sin embargo, el Tercio de Cerdeña tenía la moral alta tras vencer en Dalen y avanzó hacia las posiciones rebeldes.

Las tropas de Linge avanzan rápidamente sin esperar refuerzos que, según los autores, llegarían esa misma noche, el 23 de mayo. Avistando el monasterio, el ejército rebelde se disponía en dos escuadrones, uno de 1600 hombres y el otro de 900, guarnicionados ambos con mangas de arcabuceros. Los arcabuceros españoles comenzaron a cargar favoreciendo que estas mangas de arcabuceros rebeldes se replegasen hacia los escuadrones. La vanguardia del Tercio, 250 arcabuceros y 200 coseletes, inició la carga contra las posiciones enemigas. Sin esperar al grueso del ejército, unos metros detrás de ellos, se lanzaron al combate mientras los rebeldes se refugiaban en torno a las posiciones defendidas en el monasterio.  Las mangas de arcabuceros enemigas, además del escuadrón, que mantenía el orden de formación, derrotaron a los españoles bajo el amparo de aquel terreno favorable. En tal emboscada, los arcabuceros fueron completamente aniquilados por el enemigo quien, además, capturó 6 piezas de artillería.

Ligne, ante tal temeridad, al mando de la caballería, lanzó a esta contra el enemigo para intentar salvar a los españoles, un hecho que fue imposible debido a que la caballería enemiga, al mando de Adolfo de Nassau, le salió al paso, produciéndose otra batalla en aquel lance. Tanto Ligne como Adolfo murieron en el choque aparte de tres capitanes, siete alféreces y unos 450 soldados del tercio. Sin embargo, a pesar de la batalla, las bajas enemigas fueron muy pocas.

Ante aquella situación, las 5 banderas de los alemanes de los Tercios pactaron una retirada y los españoles, que continuaban sin formar en escuadrón, como contrariamente solían hacer, huyeron siguiendo el ejemplo de los demás. Los rebeldes, viendo la situación les persiguieron. En la retirada se toparon con los refuerzos del Conde Mega –a los que debían haber esperado- y los rebeldes se retiraron ante el temor de que fuese un ejército mayor.  La derrota llega a oídos del Duque de Alba que, rápidamente organiza una respuesta. Ya era tarde pues se manifestaba que los tercios podían ser vencidos.

Las consecuencias fueron inmediatas. El Duque de Alba era un hombre de honor y justicia pero también era un hombre de palabra. Unos 1.000 españoles, que quedaban del Tercio de Cerdeña, entraron en Groninga. Tras lo acontecido en Heiligerlee, el Duque de Alba había disuelto el Tercio de Cerdeña y degradó a sus capitanes. Un día después de Heiligerlee, el Duque de Alba se decidió, entonces, a defender Groninga y mandó llamar a todos los ejércitos de los Países Bajos. Convoca un ejército en Bolduque y manda traer piezas de artillería, disponiéndose así, tras este acto y a partir de finales de Junio, a tomar Malinas, comenzando con ello, toda una campaña de batallas que finalizará en 1648, con la Independencia de Holanda.

Heiligerlee pone de manifiesto que cuando no se cumplen las ordenes y no hay disciplina, el tercio no sirve para su cometido, ya que la formación debe ser compacta y disciplinada. Sin embargo, inmediatamente, en los meses que sucedieron a Heiligerlee y con Groninga bajo control de los españoles, en julio se produce una victoria frente a los holandeses en Jemmingen donde unos 3500 soldados de los tercios causaron baja a 6000 rebeldes. El 21 de julio de 1568 el ejército rebelde quedaba totalmente diezmado y derrotado. Luis de Nassau se verá obligado a huir hacia Alemania mientras el Duque de Alba, con vía libre, se decide a perseguirle.

Así las cosas, tras Heiligerlee y, después, Jemmingen, el Duque de Alba se presenta en Jodoigne, al sudeste de Bélgica, donde vence a Guillermo de Orange. El 5 de octubre de ese mismo año, 22000 soldados a las órdenes del Duque de Alba vencen a un ejército que contaba nada menos con 30000 hombres, provocándole unas 3000 bajas y 26000 deserciones, frente a una veintena de bajas de los tercios.

Autor: Álvaro González Díaz para revistadehistoria.es

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Bibliografía:

https://arrecaballo.es/edad-moderna/guerra-de-flandes-o-de-los-80-anos-1568-1648/el-duque-de-alba-1568-73/

https://www.xn--elcaminoespaol-1nb.com/la-epoca/232-efemerides-los-holandeses-invanden-holanda-o-la-batalla-de-heiligerlee/

https://www.xn--elcaminoespaol-1nb.com/blog/duque-alba-defiende-holanda-batalla-jemmingen/

https://www.xn--elcaminoespaol-1nb.com/la-epoca/la-batalla-de-dalen-el-principio-de-la-guerra-de-los-80-anos-que-todavia-colea/

https://apuntessobrelamarcha.wordpress.com/2019/08/19/duelo-de-estrategias-en-los-rios-de-flandes-el-duque-de-alba-frente-al-principe-guillermo-de-orange/

ESPARZA, JOSE J., Tercios, la esfera de los libros, Madrid, 2017

VILLEGAS GONZALEZ, A., Hierro y plomo, glyphos, Valladolid, 2014, pp.93-96; pp.111-114

VV.AA., 1568. El comienzo de la Guerra de los Ochenta Años, Instituto Cervantes, Madrid, 2018; Liesbeth Geevers “drama en la Grand Place de Bruselas. El 5 de junio son ejecutados en la Plaza Mayor de Bruselas el famoso conde Lamoral de Egmont y Felipe de Montmorency, conde de Horn”, pp. 45-52, en https://docecalles.com/wp-content/uploads/2020/06/web-1568-80a-esp.pdf

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