Choquequirao: El Ășltimo refugio de los incas

El imperio inca fue, al menos en extensión, el mås grande de la América precolombina.

El Tahuantinsuyo (el territorio que ocupaba el imperio) llegĂł a abarcar mĂĄs de dos millones de kilĂłmetros cuadrados, con catorce millones de habitantes, e incluĂ­a territorios de los actuales Colombia, Ecuador, PerĂș, Bolivia, Chile y Argentina.

El imperio tocó a su fin en 1533, tras la conquista de los españoles y la muerte de su emperador Atahualpa, aunque dicha conquista no habría sido posible de no concurrir diversas causas que ya tenían al imperio tocado de muerte.

Choquequirao
Choquequirao

Sin embargo, poblaciones incas rebeldes continuaron rebelĂĄndose contra España dirigidos por cuatro monarcas sucesores de Atahualpa, conocidos como los Incas de Vilcabamba (el tĂ©rmino “inca” denota aquĂ­ al soberano del estado incaico).

Bravos hasta el final, estos rebeldes se hicieron fuertes en las poblaciones de la regiĂłn de Vilcabamba, especialmente en su ciudad mĂĄs importante, Choquequirao, hasta que el Ășltimo de ellos, TĂșpac Amaru I, fue apresado y decapitado en 1572.

Choquequirao. El imperio inca de Huayna

  Huayna CĂĄpac fue el penĂșltimo emperador inca. SubiĂł al poder hacia 1488 y durante su reinado se produjo la mayor expansiĂłn del Tahuantinsuyo. A pesar de eso y de varias revueltas que tuvo que sofocar, el suyo fue un reinado con gran estabilidad. El Ășltimo reinado inca estable.

Choquequirao
Choquequirao. El Tahuantinsuyo alcanzĂł su mĂĄxima extensiĂłn durante el reinado de Huayna CĂĄpac

Precisamente esta era una de las debilidades del imperio incaico: cruentas conquistas y pueblos tiranizados. Los incas sometían y dominaban y, debido a la råpida expansión del imperio (que en total duró sólo cien años), los pueblos conquistados no llegaron a integrarse en la cultura inca, que simplemente les era impuesta.

Choquequirao. La llegada de los españoles

Francisco Pizarro alcanzĂł las fronteras del imperio incaico en 1532, acompañado de menos de doscientos hombres. Doscientos. SĂ­, portaban arcabuces y espadas de acero y tenĂ­an caballos, y en Ășltima instancia eso les permitiĂł la conquista (si no, ni de broma). Pero, Âżde verdad habrĂ­an podido conquistar a los incas de no haber concurrido otras causas?

La primera de estas causas, como ya he comentado mås arriba, tenía su origen en la expansión del imperio y la dominación que ejercía sobre los pueblos sometidos. Cuando los españoles llegaron, diez millones de indígenas sometidos por los incas estaban deseosos de prestarles apoyo para vencer al inca dominante.

La segunda causa era que el imperio se hallaba inmerso en una guerra civil justo en el momento de la llegada de los españoles.

Choquequirao. La Guerra de SucesiĂłn Inca

Ya he dicho que el reinado de Huayna fue un periodo de expansión del Tahuantinsuyo. Y fue precisamente durante una campaña militar en el norte para aumentar el territorio del imperio cuando Huayna murió.

Algunos de sus hijos le acompañaban en la campaña. Su primogénito Ninan Cuyuchi, al que Huayna ya había nombrado sucesor, y Atahualpa se encontraban en el frente, en Tumipampa (actual ciudad de Cuenca, Ecuador), mientras que el propio Huayna y otro de sus hijos, Huåscar, estaban en Quito.

Y fue precisamente en esa época cuando una epidemia, traída por los españoles y desconocida hasta entonces en América (probablemente sarampión o viruela), azotó la región. Tanto Huayna como su sucesor, Ninan, murieron de la enfermedad.

Huåscar, conocedor de la noticia, viajó råpidamente de Quito a Cuzco y, aprovechando el vacío de poder y la ausencia de los líderes militares (que eran leales a Atahualpa), fue nombrado inca con el apoyo de los nobles cuzqueños.

Huåscar sabía de la precariedad de su nombramiento y del poder de Atahualpa, así que quiso mantenerlo alejado. Le permitió conservar el título de gobernador de Quito que le había dado su padre a condición de que pagara tributos y de que no realizara campañas para aumentar sus territorios. Atahualpa aceptó.

La situación se mantuvo así durante un corto periodo de paz tensa que duró cinco años. Sin embargo la guerra civil era inevitable, ya que los generales y las tropas mås experimentadas en las campañas de Huayna apoyaban a Atahualpa. La posición de Huåscar, aunque apoyado por los nobles, se debilitaba por momentos.

Y la guerra llegĂł. Aunque hay diversas versiones en cuanto al desarrollo de la misma de unos cronistas a otros, lo que es indudable es que fue una guerra cruenta. Finalmente, Atahualpa fue vencedor y sus tropas apresaron a HuĂĄscar.

Choquequirao.
Choquequirao. Captura de HuĂĄscar

Choquequirao. El fin del imperio

Fue precisamente hacia el final de la guerra cuando los mensajeros empezaron a llegar con noticias de unos “extraños hombres barbudos” que habĂ­an llegado a Cajamarca. AsĂ­ que allĂ­ se dirigiĂł Atahualpa, con la guerra reciĂ©n terminada y HuĂĄscar apresado, a ver a estos extraños hombres.

Choquequirao. Apresamiento y muerte de Atahualpa

Y mejor no hubiera ido. Los españoles le instaron a convertirse al cristianismo, pero Atahualpa arrojó la biblia que le ofrecían. So pretexto de la herejía las tropas de Pizarron atacaron a los incas en Cajamarca.

Así que hubo batalla y, tras matar a cinco mil incas, los españoles capturaron a Atahualpa. Y quedó preso en un palacio de Cajamarca desde donde se le permitió seguir administrando el imperio (fue desde allí que ordenó la muerte de Huåscar) y, a fuerza de tratarse de igual a igual, acabó trabando amistad con Francisco Pizarro.

En cierto momento, Atahualpa ofreció dos habitaciones llenas de plata y una de oro como rescate a cambio de su liberación. Oro y plata, palabras mågicas para los conquistadores españoles.

El marqués [título que ostentaba Francisco Pizarro] le preguntó qué tanto oro y plata daría. Atahualpa dijo que henchiría un aposento donde el marqués estaba, de oro, y el galpón grande que tengo dicho, donde los españoles se recogieron, le henchiría dos veces de plata, por su rescate.

Pedro Pizarro
RelaciĂłn del descubrimiento y conquista del PerĂș

Y claro, aceptaron. Atahualpa mandó orden a lo largo de todo el imperio de que se trajera plata y oro a Cajamarca, y pagó su rescate. Sin embargo, lejos de ser liberado, los capitanes españoles presionaron a Pizarro para que lo ejecutase.

Apenado y lloroso por el final del que ya era su amigo, Pizarro no vio otra salida que ordenar su ejecuciĂłn pese lo prometido al inca.

Yo vide llorar al marqués de pesar por no podelle dar la vida

Para evitar la muerte en la hoguera Atahualpa accedió a ser bautizado antes de su ejecución. Murió con el nombre de Francisco de Atahualpa. Fue enterrado en una iglesia de Cajamarca, pero su cuerpo desapareció de allí dos días después. Sus hombres se lo llevaron para que pudiera descansar junto a sus antepasados.

Las ruinas de llacta

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