La Falange contra Franco

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Muchas veces se ha identificado a Falange Española (FE) de las JONS con la dictadura de Franco, y de manera general no solemos ir mal encaminados. Sin embargo, la tendencia a generalizar no es buena nunca.

Es cierto que FE de las JONS acabo prestando su ayuda a la sublevación militar de 1936 y en la inmediata Guerra Civil. También es cierto que FE de las JONS, lejos de su ideología primigenia y carente de unos jefes efectivos, acabó englobada en el Bando Nacional. Sera su determinación hacia el Bando Nacional lo que finalmente hizo que Franco usase la simbología falangista e incluso la estética de FE de las JONS durante gran parte de la dictadura.

Hasta ahora todo correcto. Sin embargo, olvidamos que FE de las JONS fue una marioneta más al servicio de Franco.

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La Falange contra Franco

Las relaciones entre FE de las JONS y Franco fueron tensas e incluso tirantes con varios momentos de tensión. En este aspecto, los falangistas camisas viejas nunca perdonaron el fusilamiento de José Antonio pues pensaban que Franco pudo hacer más para salvar la vida del fundador de Falange, quizá no interesaba que hubiera dos cabezas en el poder. A partir de aquí, la difusión de la muerte de Primo de Rivera se ocultó y se hablaba de él como el ausente, hasta que dos años después se supo la verdad en las filas del Bando Nacional y la figura del fundador de Falange pasó a ser la de presente.

Desde este momento y durante gran parte de la dictadura las relaciones entre Falange y Franco fueron bastante débiles y tirantes.

La concesión de privilegios y el ser el partido predominante del Bando Nacional no iba a ser de manera gratuita pues más bien FE de las JONS pagó un alto precio en su lucha antimarxista. Franco, en este sentido, jugó muy bien sus cartas políticas y en 1937 unificó a FE de las JONS, fascistas, revolucionarios y republicanos, con los Requetés carlistas, monárquicos, católicos y tradicionalistas. Como se ve a simple vista, estos dos grupos, aunque lucharon juntos contra un mismo enemigo, nada tenían en común ni política ni socialmente.

Pues bien, tras el Decreto de Unificación de 1937 con el que nace FET de las JONS (Falange Española Tradicionalista de las JONS) y, sobre todo, tras la Guerra Civil, la vida política de las familias del Bando Nacional durante el Primer Franquismo fue convulsa, fue una pugna entre falangistas y carlistas y militares por ver que grupo imponía su esencia en la nueva España.

En este sentido, muchos falangistas se exiliaron a países europeos y americanos (Italia, Alemania, México, Argentina…) y otros se quedaron en España. Habría que distinguir que la oposición al Franquismo desde la Falange viene desde los “hedillistas”, es decir, desde los “camisas viejas” (los falangistas afiliados con anterioridad a 1936 y por lo tanto fieles seguidores de la teoría de José Antonio Primo de Rivera). Así, hasta 1945, se observan luchas internas y oposición a Franco.

Durante este periodo la oposición se concentró en la persona de Manuel Hedilla, jefe de FET de las JONS, firme seguidor de las ideas falangistas. Los falangistas protagonizaron actos contrarios a Franco destacando su carácter revolucionario y haciendo ver al Régimen que no solo la izquierda era la oposición a su forma de pensar. Aunque, eso sí, los actos falangistas no tuvieron mucha publicidad y con el tiempo fueron acallados mediante la cárcel o el exilio.

Transcurrido el tiempo, en 1941 Alemania invade, junto a Rumania, la URSS y con ello se decreta y se publicita la guerra anticomunista. Este hecho causó mucho entusiasmo entre los germanófilos como Ramón Serrano Suñer, ministro de Asuntos Exteriores de España, y entre los falangistas. Estos vieron a Franco como un cobarde al no apoyar a Alemania directamente en la lucha anticomunista. Sin embargo, España envió la División Azul a combatir en la URSS, en su mayoría compuesta por falangistas ansiosos de revancha por la Guerra Civil e imbuidos por su ideología de marcado anticomunismo.

La División Azul apenas duró dos años ya que en 1943 fue repatriada debido a la presión que los aliados ejercían sobre España. Un nuevo varapalo para la Falange.

Mientras esto ocurría, en 1942 varios falangistas protagonizan un incidente violento contra los carlistas en la Iglesia de Begoña. En el incidente se arrojaron varias granadas de mano por parte de los falangistas resultando varios carlistas heridos, entre ellos  el general Varela que, casualmente, se encontraba en dicha iglesia. Este incidente fue aprovechado por Franco en detrimento de los falangistas y se interpretó como un acto terrorista contra el mencionado general. Así mismo, el incidente de Begoña provocó la destitución de Ramón Serrano Suñer como ministro de Exteriores que fue sustituido por Jordana, quien acercó a España a los aliados. Los falangistas responsables  fueron condenados y ejecutados con la pena capital por el Régimen.

En muchas apariciones públicas de Franco los falangistas interpretaban himnos revolucionarios e incluso se insultaba al caudillo, siendo muchos falangistas perseguidos y otros muchos encarcelados.

A partir de aquí FET de las JONS se convirtió en un acompañante más de Franco, sin voz ni voto aunque si presente en la decoración del Régimen con su simbología y parte de su estética. España, tras la II Guerra Mundial quedó aislada internacionalmente por condena unánime de los países de la ONU. El falangismo primitivo quedó silenciado y desplazado en favor del nacionalcatolicismo que se imponía como ideología predominante del Régimen.

El falangismo tendió hacia la moderación y tras la dictadura FET de las JONS se desglosó en numerosas facciones (Falange Auténtica, FE de las JONS, Falange Independiente…), según el ideario que seguían.

Autor: Álvaro González Díaz para revistadehistoria.es

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Bibliografía

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