Armamento del hoplita ateniense del siglo V aC (Parte II)

Armamento del hoplita ateniense del siglo V aC (Parte II)

El armamento del hoplita ateniense del siglo V aC (en eso era igual a los espartanos y al resto de los griegos) consistía en un escudo (aspis) y que recibía un nombre concreto (hoplon), una lanza (asty), un casco, una coraza pectoral y una espada corta. Con respecto al hoplon, parece ser que esta palabra también denominaba a las armas en general. Los estudiosos se muestran de acuerdo en que hoplita deriva de hoplon, pero no hay tanto consenso si procede del significado de escudo o de armas.

Armamento del hoplita ateniense del siglo V aC, escudo

Redondo, realizado mediante tablas de madera con láminas de bronce como refuerzo, con un diámetro de unos 90 cm., y lo suficientemente abombado como para que fuese embrazado por el antebrazo, el aspis era el elemento de la panoplia que más caracterizaba a los hoplitas. El peso del escudo, de entre 6,6-8 kg., hacía que los hombres tuvieran que aprovechar la forma convexa del mismo en los combates de larga duración y apoyarlo en el hombro.

Armamento del hoplita ateniense
Armamento del hoplita ateniense, Hoplon

Otra gran particularidad del hoplon era que cuando un infante lo embrazaba bien, siempre acababa “sobrando” casi la mitad por el lado izquierdo. Esto permitía que el compañero que se establecía a la izquierda, dentro de la formación en falange (ver artículo I), se aprovechase de esta protección “extra”, por lo que se acercaba todo lo que podía a su compañero de la derecha. Tucídides en su Historia de la Guerra del Peloponeso, nos narra lo que este hecho producía en las falanges, y es que toda la línea de combate se acababa moviendo hacia la derecha por dicha búsqueda de seguridad.

Atenas no pondrá en sus escudos la letra alfa (la letra inicial de Atenas) hasta finales del siglo V aC., muy al contrario que los espartanos, que colocaron la lambda (de Lacedemonia) a mediados de dicho siglo. Por lo tanto los hoplitas atenienses lucían en el escudo sus propios blasones, pudiendo verse gorgonas, delfines, el triskel (símbolo asociado a la familia Alcmeónida) o el toro, típico de los atenienses del demo de Maratón.

Armamento del hoplita ateniense del siglo V aC, coraza

Otro de los elementos defensivos con los que contaba un hoplita ateniense, era la coraza. La más extendida en el siglo V aC. era la de lino prensado y endurecido al sumergirla en vinagre con sal, y que en ocasiones poseía láminas de bronce como refuerzo entre las capas prensadas. Se colocaba desde la cabeza, pues se cerraba mediante dos hombreras que se ataban al resto por delante.

Armamento del hoplita ateniense
Armamento del hoplita ateniense, Linothorax

Aunque ya casi en desuso por aquellas fechas, también había hoplitas que portaban corazas de bronce que se cerraban por el costado. El infante que la llevase puesta en aquellas fechas era casi seguro que fuese por ser un arma recibida en herencia. Las corazas solían completarse con tiras de cuero (ptereuges) que colgaban de la cintura, es decir, donde acababa la armadura, y que cubrían la parte baja del vientre y los glúteos.

Armamento del hoplita ateniense del siglo V aC, grebas

Las grebas daban a los hoplitas la protección necesaria en las espinillas. Eran una pieza única de bronce abierta por detrás, y permitía que, abriéndolas ligeramente, se colocaran en las pantorrillas.

Armamento del hoplita ateniense
Armamento del hoplita ateniense, grebas

Teniendo en cuenta que una vez embrazado el escudo, este protegía hasta la mitad del muslo, las grebas completaban esa visión de “hombres acorazados” que los hoplitas ofrecían. La mayoría de los hoplitas habían aprendido que debían colocarse una pieza de tela en la parte baja de los tobillos para evitar rozaduras.

Armamento del hoplita ateniense del siglo V aC, casco

El casco era un componente defensivo clave en los hoplitas atenienses. En el siglo V aC. estaba muy extendido el uso del casco llamado por los estudiosos de tipo corintio, pues no se conoce su nombre en época clásica. Cerrado casi por completo, sólo dejaba abiertas dos pequeñas oquedades para la visón del infante.

Armamento del hoplita ateniense
Armamento del hoplita ateniense, casco corintio

A pesar de parecer demasiado molesto por la merma en visión y audición, pruebas contemporáneas demuestran su gran valía. Sin embargo si que ofrecía poca ventilación a su portador, por lo que durante las largas marchas bajo el sofocante sol estival de Grecia, se llevaba semicalado. Los hoplitas llevaban puesto también un gorro de fieltro o una cinta, para evitar incómodos rozamientos con un casco tan cerrado.

Armamento del hoplita ateniense del siglo V aC, armas ofensivas

El arma ofensiva por excelencia era la lanza (dory), que en el caso de los hoplitas atenienses tenía una longitud de algo más de dos metros, entre los 2,20-2,40 m., según los testimonios arqueológicos correspondientes al siglo V aC. Por supuesto la lanza se componía de tres partes: la punta, realizada en bronce y que tenía como misión herir o matar al enemigo mediante un golpe punzante; el astil, que se hacía con madera (Jenofonte recomienda la de cornejo por ser resistente a la par que flexible); y por último el regatón o sauroter, también de bronce y que se usaba para mantener la lanza clavada en el suelo mientras no se combatía e incluso para rematar a los caídos sin necesidad de dar la vuelta a la lanza.

Armamento del hoplita ateniense
Armamento del hoplita ateniense, dory

Este arma era tan importante para los hoplitas, que los griegos reclamaban la tierra conquistada mediante la expresión tierra conquistada por la lanza (ge doriktetos), algo parecido a nuestra expresión de “ganado por la espada”.

Armamento del hoplita ateniense
Armamento del hoplita ateniense, xiphos

Completaba la panoplia del hoplita ateniense una espada corta de doble filo llamado xiphos, y que medía entre 50-55 centímetros. Aquí si que los atenienses se diferenciaban de sus rivales espartanos, puesto que estos usaban una espada mucha más corta, de unos 30 centímetros.

La utilidad de la espada se veía reflejada cuando al hoplita ateniense se le rompía la lanza, o la perdía en el fragor de la batalla, pues ese corto tamaño era ideal para usarlo en medio de la “melé” que suponía una batalla hoplítica.

En definitiva el hoplita ateniense poseía unas armas y una formación muy similares al resto de los griegos, pero con unas peculiares características de extracción social y en los mandos del ejército. Puedes ampliar la información leyendo la Primera Parte de este Artículo.

Autor: Rafael Velis Ferre para revistadehistoria.es

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