Una voz audaz: la periodista Anne Royall
En el capítulo 16 de El Libro de los Sucesos (Asimov’s Book of Facts, 1979), de Isaac Asimov, encontramos el siguiente fragmento:
“El mérito de haber inventado las entrevistas mediante citas previas pertenece a Anne Royall, la primera mujer que rompió lanzas como periodista de los Estados Unidos. Entrevistó a cada uno de los presidentes, desde John Quincy Adams hasta Franklin Pierce, y puso al descubierto los cohechos que se cometían en los departamentos federales y la incompetencia entre los empleados altos y bajos”.
Anne Newport (tal era el apellido de su padre) nació el 11 de julio de 1769 en Baltimore (Maryland) y se crió en la frontera oeste de Pennsylvania hasta que la muerte de su padre en 1775 y la pobreza de su familia la obligaron a emigrar hacia los Apalaches. Su madre contrajo matrimonio con un hombre llamado Butler, pero este murió en la masacre de Hanna`s Town del 13 de julio de 1782.
Una voz audaz: la periodista Anne Royal
Más tarde, Anne recorrería los Estados de la Costa Este realizando notas periodísticas, que darían lugar al libro Sketches of History, Life and Manners in the United States, by a Traveller, publicado en 1826, a sus 57 años de edad. Su manuscrito previo, The Tennessean, se publicaría un año después. Sus escritos irónicos y críticos le ganaron numerosos enemigos. Un periódico llegó a definirla como
En 1829 regresó a Washington y comenzó a vivir en el barrio Capitol Hill. Allí denunció que la Estación de Bomberos, construida con fondos públicos, prestaba el lugar a una Iglesia Presbisteriana, con la que había conflictos previamente. Cansada del acoso y violencia constante de los religiosos, que querían convencerla de abandonar su reclamo de respeto a la separación entre la Iglesia y el Estado, terminó insultándolos públicamente y siendo arrestada por esto.“una salvaje gata literaria proveniente de un sitio poco refinado”.
El fiscal del Distrito de Columbia la acusó, utilizando una vieja legislación inglesa, de ser
“una persona malévola y buscapleitos”.
El castigo para este delito era la “ducking scold”, una silla que se sumergía en el agua, comúnmente usada en la época colonial para castigar a las acusadas de brujería. Esta ley había sido abolida en Gran Bretaña en 1770, pero seguía rigiendo en su antigua colonia.
Su defensa se basó en reivindicar su derecho a la libertad de expresión y de denuncia ante las injusticias. Finalmente la Justicia del Distrito de Columbia la encontró culpable, pero decidió no aplicar la “ducking scold” por considerarla una práctica demasiado cruel. En su lugar la multó con 10 dólares, cifra que nada despreciable para la época. La multa fue pagada por periodistas del The National Inteligencer, un periódico de Washington solidario con su causa.
Años después, Anne afirmaría:
“El fanatismo se alimenta de cualquier cosa menos el sentido común o la razón pues ambos romperían el hechizo”.
Tras la sentencia, abandonó Washington y continuó viajando por el país, escribiendo notas sobre la realidad nacional. Asimov nos dice que
“Promovió campañas a favor de los servicios de correo dominicales y contra la práctica de dar azotes en la Marina Un airado congresista le rompió una pierna en Vermont, un joven de Pittsburg le pegó con una fusta, y tuvo que huir de Charlottesville, Virginia, con un tropel de estudiantes pisándole los talones”
Fue también una ferviente militante contra la esclavitud, al mismo tiempo que mantenía una postura crítica a las asociaciones abolicionistas. También advirtió los peligros del crecimiento de las Iglesias evangélicas, sobre todo tras la elección de Andrew Jackson. Utilizó la sátira para burlarse de la rectitud moral de las personalidades políticas y religiosas y denunciar su doble moral y sus ambiciones de poder.
En 1831 regresó a Washington donde continuó editando desde su casa el periódico Paul Pry, con la ayuda de su amiga Sally Stack. El trabajo era principalmente manual y el reparto personal. En 1836 fue sucedido por The Huntress. Anne contrató huérfanos para la imprenta y enfrentó constantes problemas financieros, los cuales se agravaron cuando los encargados de las oficinas de correos se negaron a entregar sus periódicos a los suscriptores. Pese a todo, siguió dedicándose al periodismo y a la edición hasta su muerte a la edad de 85 años el 1º de octubre de 1854.
Autor: Luciano Andrés Valencia para revistadehistoria.es
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Bibliografía:
- Asimov, Isaac; (1988) El Libro de los sucesos, Madrid, Maeva-Lasser.
- Enciclopedia of Alabama, http://www.encyclopediaofalabama.org/article/h-3764.
- History of American Woman, http://www.womenhistoryblog.com/2012/12/anne-royall.html.
- Ventura, Delia; (2018) “El grotesco juicio contra Anne Royal, una de las lenguas más temidas del siglo XIX”, BBC News, https://www.bbc.com/mundo/noticias-42726463, 21 de enero.
- https://www.loc.gov/loc/lcib/0001/royall.html.
- https://en.wikipedia.org/wiki/Anne_Royall.