Nacidos para reinar, inidóneos antes de suceder
En el inaprehensible universo de las ucronías, son muy apreciadas las especulaciones en torno a lo que hubiera acaecido si tal o cual hecho histórico se hubiere o no verificado: desde la no extinción de los dinosaurios hasta la derrota de los aliados en la II Guerra Mundial, pasando por el empleo de la máquina del tiempo para evitar magnicidios, conjeturas todas ellas profusamente noveladas, guionizadas y filmadas a lo largo de los años.
En el presente artículo se sugiere, en esta misma línea de alternatividad histórica, una mirada acerca de lo que podría denominarse el negativo del linaje real español. Un breve recuerdo de los que, naciendo legitimados para portar la corona, no llegaron a hacerlo por diferentes razones. Un relato, en suma, de los «No Reyes» en la historia de la monarquía española, que arroja un saldo estupefaciente entre los que accidentalmente se sentaron en el trono y los que, teniendo el derecho, por unas circunstancias u otras, no lo lograron.
Nacidos para reinar, inidóneos antes de suceder
Infantes muertos al nacer o mientras jugaban; príncipes caídos en combate; herederos fallecidos súbitamente; reyes asesinados; bastardos coronados; jóvenes enclaustrados por su propio progenitor; renuncias a los derechos dinásticos; enfermedades invalidantes; presiones políticas o, finalmente, llamados a suceder que hubo que declararlos incapaces por una tóxica consanguinidad endogámica, todos ellos forman una dinastía tan legítima como alternativa de extraordinario interés tanto desde el punto de vista cualitativo como cuantitativo.
Autor: Raúl C. Cancio Fernández, Letrado del Tribunal Supremo, Académico Correspondiente Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, Doctor en Derecho para revistadehistoria.es
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