El batallón de mujeres de Petrogrado
En 1914, Rusia se unió a los Aliados en la Primera Guerra Mundial, pero después de años de derrotas en el frente oriental, los soldados se amotinaron e iniciaron una revuelta en 1917 que contribuyó a la caída del zar. El nuevo gobierno provisional, encabezado por Aleksandr Kérenski, mantuvo el compromiso militar con Francia e Inglaterra, a pesar de las protestas de la población.
Para restaurar la moral de los soldados, se plantearon varias ideas y proyectos, entre ellos la formación de una unidad femenina que, con su ejemplo, espoleara a los hombres a luchar en el frente. La responsable de esta iniciativa fue María Bochkairova, quien se había alistado en el ejército gracias a un permiso especial del Zar y que en aquel momento se encontraba en la capital, Petrogrado, para recuperarse de sus heridas.
El batallón de mujeres de Petrogrado
El entrenamiento incluía tanto instrucción militar como clases de lectura y escritura, ya que la mayoría de las mujeres eran campesinas analfabetas. Una vez terminado el período de entrenamiento, el Primer Batallón de Mujeres de Petrogrado recibió su estandarte y, a finales de junio de 1917, partió hacia el frente. El batallón fue objeto de burlas y comentarios lascivos de los soldados, pero Bochkairova y las suyas aguantaron los insultos sin inmutarse.
Llegada la hora de la verdad, las mujeres del batallón fueron las únicas que salieron de la trinchera durante la ofensiva del 8 de julio, arrastrando consigo a los hombres cuando los alemanes empezaron a ametrallarlas. El ataque fue un sorprendente éxito, pues capturaron no una sino dos líneas fortificadas del enemigo.
Sin embargo, en este primer y único combate del batallón, 30 mujeres perdieron la vida y otras 70, incluida Bochkairova, fueron heridas y trasladadas al hospital. En las semanas siguientes, se produjeron numerosas peleas entre las voluntarias y el resto de los regimientos, por lo que el alto mando las relegó a labores de retaguardia, como la vigilancia del ferrocarril o la protección de los depósitos de munición.
Las aventuras de María y sus chicas en el frente animaron a muchas otras mujeres a alistarse, las cuales se organizaron en milicias equipadas con fusiles y granadas. El batallón de Bochkairova sentó un precedente en la historia militar rusa, ya que por primera vez se permitió la participación de mujeres en el frente de batalla. No obstante, después de la revolución, Estas unidades se convirtieron en una presencia cada vez más común en el frente, y aunque nunca llegaron a alcanzar el éxito del Primer Batallón de Mujeres de Petrogrado, contribuyeron a cambiar la percepción de las mujeres en Rusia.
Además de combatir en el frente, muchas mujeres desempeñaron papeles cruciales en la retaguardia, como enfermeras y médicas. La doctora Vera Gedroits, por ejemplo, fue la primera mujer en Rusia en obtener un título de cirujana y se desempeñó como jefa de cirugía en un hospital militar durante la Primera Guerra Mundial. También trabajó como enfermera en el frente y recibió varias condecoraciones por su servicio.
La participación de las mujeres en la guerra y la lucha por la igualdad de género continuaron después de la Revolución de Octubre de 1917, cuando los bolcheviques llegaron al poder. El nuevo gobierno promulgó leyes que otorgaban a las mujeres derechos civiles y políticos iguales a los de los hombres, incluido el derecho al voto y a la educación.
Autor: Juan Álvarez-Nava García para revistadehistoria.es ->Sigue al autor en Instagram en @elprofecurioso
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