Velázquez, retratos y obras maestras

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Si hay algo en lo que destaca Velázquez , es en los retratos, comenzó en su etapa juvenil en Sevilla realizando media docena de estos. Retratos póstumos como es el caso del retrato a Don Cristóbal de Ribera.[1]

Retratos de cuerpo entero como “La venerable madre Jerónima de la Fuente” (cuadro que fue pintado por encargo), en el que Velázquez tuvo que rodear el crucifijo con una banderola en la que se podía leer un texto latino. Esta obra representó una prueba difícil para el pintor, en la que finalmente se supo desenvolver. La cinta de este cuadro confiere a la efigie de Cristo y le da un carácter heroico y monumental.

Antes de su ingreso en la corte tras el fallecimiento de Villandrando intentó ingresar entre los pintores de la corte pero no llegó a buen puerto , por lo que su éxito más notable tras su primera estancia en Madrid fue la realización de un retrato de Luis de Góngora a petición de Pacheco (además de Góngora, realiza otro retrato al Greco el cual en ese momento residía en Toledo).[2]

En su primera estancia en la corte (1622) realizó gran cantidad de retratos a figuras como Felipe IV (el cual llevaba muy poco tiempo reinando) o a su Valido el Conde-Duque de Olivares el cual se interesó por sus obras desde primer momento, de hecho, Velázquez a partir del momento en el que ingresó en la corte fue el único que pudo retratar al Rey.

Si en gran medida Velázquez consiguió abrirse paso en la corte y llegar a ser un pintor de renombre dentro de ella fue por su yerno Pacheco. Como retratista comenzó con un contrato de veinte Ducados aunque luego se le aumentó ya que además del salario, cobraría un suplemento por cada obra que realizara.

El retrato de Felipe IV destaca además de haber sido el impulso final de la carrera de Velázquez hace la corte , por ser muy veraz con la figura del monarca.

Velázquez Felipe IV
Velázquez Felipe IV

En esta obra podemos observar al monarca en posición erguida, con una vestimenta negra , con una petición en su mano derecha  , mientras que su mano izquierda estaba apoyada en una daga. El monarca aparece retratado con un cuello pequeño (con un cuello de vestido blanco grisáceo) y un mentón redondo.[3]

El fondo de la obra tiene un color verde oliva combinado con gris, la figura tiene una luz serena , en esta obra Velázquez pretende dar una imagen de grandeza del monarca y otra sensible.[4]

Tenemos un retrato de Felipe IV en el que el personaje no se representa de cuerpo entero sino que se representa el busto. Los planos están marcados por un contraste entre luces y sombras (aunque es en los fondos ya que ni en el rostro ni en las manos aparecen estos contrastes).

Felipe IV aparece con una coraza, con un aspecto sereno , con una banda con varias tonalidades de rojos. Tiempo más tarde Velázquez retocó este retrato del rey dándole un mentón más redondo y un cuello más robusto y largo. Con todo esto Velázquez consiguió refinar la fisonomía del Rey.

Otro retrato a destacar de esta estancia en la corte es el del Conde-Duque de Olivares, Valido de Felipe IV , este retrato fue realizado en 1624.[5]

Velázquez Conde Duque de Olivares
Velázquez Conde Duque de Olivares

Se representa al Valido de cuerpo entero , vestido de negro aunque el traje de este brilla más que el del Rey (ya que los dos retratos estaban juntos). Se le representa con la cruz de la Orden de Calatrava y con una pesada cadena de oro cayendo, con una pose de pleno rigor nos demuestra el carácter temporal de su poder. La mano izquierda la tiene apoyada sobre el pomo de una espada y la derecha la tiene apoyando los dedos sobre la mesa. En cuanto a la luz , incide en su rostro para mostrar la importancia del personaje.

Además de todos estos retratos de cuerpo entero o bustos , realizo una serie de retratos ecuestres, siendo uno de los más destacados “El príncipe Baltasar Carlos a caballo” (1635) , en 1637 pacheco escribiría:

“hizo posar al monarca tres horas seguidas durante las cuales estaba suspendido tanto brío y tanta grandeza”.

Para este retrato Velázquez no se sirvió de ninguno de referencia, no se representa al rey engrandecido, no aparecen personajes agrupados en torno a un campo de batalla. Se representa a Baltasar Carlos un báculo de poder que designaría el poder aglutinado por un niño (que en este caso es príncipe pero que algún día llegaría a ser Rey).

Obras Maestras de Velázquez: Rendición de Breda

“La Rendición de Breda” o “Las Lanzas” es una obra realizada por Velázquez para adornar el salón de Reinos del palacio del Buen Retiro , en este salón se querían conmemorar una serie de victorias obtenidas por los ejércitos españoles durante el reinado de Felipe IV (siendo una de las más destacadas la rendición de la ciudad).[6]

Velázquez La rendición de Breda
Velázquez La rendición de Breda

La Rendición de Breda nos muestra la entrega de las llaves de la ciudad de Breda por Justino de Nassau al General español Ambrosio Espínola (General genovés al mando de los tercios de Flandes). El contexto histórico nos sitúa en la Guerra de los 30 años, concretamente este suceso acaeció en 1625. [7]

Gran cantidad de autores argumentan que esta obra no tiene por objetivo enaltecer a los vencedores de la batalla sino que pretende mostrar la crudeza de la guerra. El autor pretende centrar nuestra atención en el primer plano que representa la entrega de llaves por parte del vencido al general vencedor, este muestra clemencia con el vencido, mientras que con la otra mano sostiene un sombrero y un báculo , tanto a Justino como a sus hombres se les dignifica debido a su ardua resistencia frente a los españoles. En el caso de las tropas españolas se las representa con gran honor y con un aspecto triunfante.

En los Segundos y Tercer plano podemos observar de nuevo el motivo principal de la obra , la representación de la crudeza de la guerra. En este caso observamos la destrucción de la ciudad en forma de humo y edificaciones destruidas.[8]

Las Hilanderas

“Las Hilanderas” es una obra realizada por Velázquez en los últimos años de su vida , obra que se finalizó en 1657.[9]

Esta representa el mito de Aracne , Aracne era una joven con un gran talento como hilandera , tanto que las ninfas acudían del campo a ver sus tejidos, tan habilidosa que se creía discípula de Atenea.

Velázquez Las hilanderas
Velázquez Las hilanderas

Aracne solo que tenía defecto, era muy orgullosa, tan orgullosa que reto a la Diosa a un duelo tejiendo. Atenea se le apareció en forma de anciana y le aconsejó humildad , a lo que Aracne respondió con insultos , esto hizo que la diosa entrara en cólera.

Comenzó el duelo y Atenea tejió un tapiz que representaba la derrota de diferentes humanos que se habían enfrentado a los dioses , frente a Aracne que representó los amores deshonrosos de los dioses como el de Zeus y Europa.

La obra eras perfecta solo que Atenea encolerizada rompió el tapiz, esta se sintió humillada y se ahorco. Atenea se apiadó de ella y la convirtió en una araña para que tejiera la eternidad.

La escena que representa este cuadro es el duelo entre Aracne y Atenea, además representa el interior de una manufactura de tapices muy coloridos, esta obra es interesante por otra parte ya que se ven gran cantidad de objetos utilizados para este oficio. En cuanto a los personajes, tenemos a la derecha una joven con una blusa blanca la cual esta enrollando un ovillo(este personaje representaría a Aracne, a su lado vemos a otra joven que está dejando un capacho. A la derecha nos encontramos a una joven que se ha disfrazado de vieja , esto se ve claramente en su proporcionada pierna, esta representaría a Palas Atenea. La escena está tomada de las narraciones de Ovidio, aunque Velázquez da rienda suelta a su imaginación.

En el Segundo Plano aparece representado el Rapto de Europa, los personajes tienen vestimentas del Siglo XVII , varios de estos personajes tienen la mirada fija a Atenea , a la que se distingue por su armadura y casco, mientras que también distinguimos a Aracne por su blusa blanca. 

Las Meninas

“Las Meninas” o “La Familia de Felipe IV” es una obra fue finalizada en 1656, solo cuatro años antes del fallecimiento de Velázquez, en esta obra podemos observar como el autor posee una técnica pictórica más madura.[10]

En esta obra no se pueden apreciar tan claramente las texturas y los colores debido a que la obra estuvo expuesta a la polución ambiental.

Velázquez Las Meninas
Velázquez Las Meninas

Lo peculiar de la obra es que el propio Velázquez se autorretrata , aparece junto a un caballete, podemos ver que lleva un atuendo negro y que lleva representada la cruz de la Orden de Santiago, con este símbolo intenta dar a entender que pretende ser armado caballero en la Orden.[11]

En un espejo que aparece colgado en la pared del fondo aparecen retratados Felipe IV y Mariana, mientras que en el centro de la sala e encuentra la Infanta Margarita, está acompañada de sus damiselas o Meninas, estas son Doña Isabel de Velasco y Doña María Sarmiento, una de ellas le ofrece agua y la otra le hace una reverencia.[12]

A medida que realizaba la obra , Velázquez cambio gran cantidad de composiciones, como ejemplo en las figuras y sus poses. Por otra parte , el autor aparece pintando.[13]

Esta obra es en la que Velázquez da más grandes y finas pinceladas, en “Las Meninas” se ha creado un amplio escenario en perspectiva, con grandes contrastes entre luces y sombras , esto se puede observar en los dos personajes de la corte , sus formas están ensombrecidas. Por último  esta obra destaca por su composición , en la que se ha ligado de una forma muy dinámica las zonas situadas fuera de la vista del espectador.

Retrato del Papa Inocencio X

Obra realizada en el Segundo Viaje a Italia de Velázquez , en este su cometido era comprar una obras de arte para adornar el Alcázar. Actualmente se encuentra en Roma, en la Galería Doria Pamphili.

Velázquez Inocencio X
Velázquez Inocencio X

Esta obra es uno de sus retratos más veraces , en la obra se pueden observar una gran cantidad de colores como rojos , amarillos y blancos.

“El Papa Inocencio está revestido con una sobrepelliz blanca, biterre my muceta rojos, sobre un sillón que resalta del cortinaje rojo del fondo gracias a adornos decorados”[14]

Se presenta al pontificado con una complexión robusta que se acentúa con su mirada, con sus ojos grisáceos y cutis rojizo.

El autor con esto crea un sentimiento de profundidad a partir de la  gran cantidad de tonalidades rojas, por un lado los pliegues claros de la cortina del fondo, el sillón rojo.

En esta obra Velázquez presenta unos rasgos por parte del pontificado que presentan absoluta fidelidad , se realza el esplendor de este con sus rasgos como quiso hacer con los retratos del Conde Duque de Olivares (haciendo alusión al poder efímero de ambos personajes). Con estos rasgos faciales podemos ver el carácter psicológico de la obra, ya que se dejan ver aspectos no revelados de su personalidad.

Por último , antes de terminar este Segundo viaje a Italia realizó otra serie de retratos de gran importancia como el de Juan de Pareja , o el realizado al Barbero del Papa Inocencio X.

Autor: Javier Pérez Cobo para revistadehistoria.es

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Bibliografía específica:

-Del Campo, A. 1978. La magia de las Meninas, Colegio de Ingenieros de Caminos, Madrid. (Fuente ojeada pero no utilizada para la realización del trabajo)

-Rogelio, J y Ávila, A 1991. Velazquez, Anaya, Madrid.

– López-Rey, J. 1999. Velázquez, Taschen Wildenstein Institute, Colonia

[1]  Esta obra póstuma de “Don Cristóbal de Ribera” fue realizada para el padrino de su mujer Juana Pacheco entre los años 1620-22.

[2] López-Rey, J. 1999. Velázquez, Taschen Wildenstein Institute, PP 50-52.

[3] Lopez-Rey, J. op, cit. PP 53-57.

[4]  Velázquez seguiría este mismo esquema hasta el último de los retratos del Rey Felipe IV poco antes de su fallecimiento.

[5] López-Rey, J op, cit. PP 57-59.

[6] Además de esta obra , el Salón de los Reinos estaba decorados con otras como “La recuperación de Bahía de Todos los Santos” de Juan Bautista Maínos.

[8] López-Rey, J op, cit. PP 91-99.

[9] López-Rey, J op, cit. PP 157-167.

[10] Se dice que mientras Velázquez realizaba la obra “La familia de Felipe IV el Rey , la reina y las infantas María Teresa y Margarita solían ir a verle trabajar.

[11] Lo cierto es que no será armado Caballero de la Orden de Santiago hasta poco antes de su muerte (1659-60).

[12] López-Rey, J. op, cit. PP 204-211.

[13] Algunos autores argumentan que Velázquez está retratando a Felipe IV y Mariana ya que se ve en la pared del fondo.

[14] López-Rey J. o, .cit. P 179.

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