Diego Paredes nació en Trujillo (Extremadura) en torno al año 1468. Fue un hombre fornido, muy corpulento y con una fuerza física colosal. No temía a la muerte y su paso era temido allí por donde pisaba. De su juventud no se tiene mucha constancia, salvo que el destino le deparó el ser un hombre nacido para la guerra.
Su padre le sirvió de inspiración para decantarse por las armas, pues siempre le veía entrenando con una espada. Durante su infancia nadie se atrevía a retarle, y el que lo hacía siempre perdía. Además de valerse de una destreza sin igual en los duelos, Diego García aprendió a leer y escribir, algo muy raro para la época ya que el grado de alfabetización era muy bajo.
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