Los Pictos, mas allá del Muro
Los Pictos, Historia
Sin embargo, a partir del siglo VI pasa de ser una confederación a una federación, con un rey de Pictavia (figura parecida al Alto-Rey de Irlanda), reyes provinciales (como el de Atholl) y sub-reyes (como el de las Órcadas). Con el tiempo la presión de los saqueos por parte de pueblos germánicos provocó que el reino se uniera aún más. Hasta que la más terrible, la de los vikingos hizo que Pictavia se uniera con Dal Riada bajo la hegemonía de la última, formando lo que hoy se conoce como Escocia. Según la Crónica de los Reyes de Alba, escrita aproximadamente en el siglo XIII, Kenneth MacAlpin (810-858) fue el primer rey en ser coronado como rey de Escocia, pero fuentes más modernas sostienen que el cambio de nombre no tuvo lugar hasta medio siglo más tarde, coincidiendo con la aculturación de los pictos por parte de los escotos.
Los Pictos, sociedad
Las pruebas arqueológicas sugieren que vivían en pequeños asentamientos granjeros y se dedicaban principalmente a la ganadería trashumante como los irlandeses de la época, aunque a veces organizaban saqueos hacia las tribus vecinas al sur, los britanorromanos, y luego sobre los britanos de Strathclyde y los Northumbrios tras la invasión de los Anglos, e incluso sobre tribus de su propia confederación.
Su nombre proviene de que, según los romanos, tenían la costumbre de pintarse o tatuarse la piel, puede que para la batalla. En la cual se cree que peleaban como los antiguos britanos: cargando en grandes grupos pero dividiéndose la batalla en combates singulares al desconocer las formaciones de batalla. Principalmente con lanzas, espadas, defendiéndose con escudos y en ocasiones incluso con cotas de malla. A veces peleaban a distancia con hondas, venablos y arcos, pero algunos estudiosos sostienen que el combate a distancia era visto por los pueblos celtas como propio de cobardes. Con todo, puede que su estilo de lucha hubiera evolucionado tras los enfrentamientos con los romanos, por lo que quizás luchasen ya en formación de batalla.
Algunas de estas creencias se deben a que en una estela funeraria del cementerio de Aberlemno se representan a si mismos sin armaduras, enfrentándose a Northumbrios con armadura en la batalla de Dunnichen (685), que puso fin a la expansión de estos últimos por el norte.
Hablaban su propia lengua, que algunos estudiosos, como el Humanista del Renacimiento George Buchanan, consideran una lengua del subgrupo britónico de las lenguas celtas. Pero otros, como William Burley Lockwood el siglo pasado, dudan que sea tan siquiera una lengua indoeuropea.
Los Pictos, religión
Poco se sabe de la religíon precristiana de los pictos, salvo que eran animistas y seguían una versión del Politeismo celta, pues la religión del mundo celta no estaba sistematizada. Por lo que uno podía encontrarse muchos dioses diferentes cuyas funciones se solapaban, además de mitos que se contradecían entre ellos.
Lo más probable es que adoraran a dioses como “Lug” (dios solar), “Cernunnos” (dios de la fertilidad), “Brigantia” (inspiración, sanación y adivinación), “Epona” (fertilidad, muerte y guerra), “Teutates” (guerra y protección tribal) y “Taranis” (cielo y tormenta). Además es seguro que tenían sus dioses propios.
Muchas veces los dioses se agrupaban en tríadas o trinidades, como la formada por Teutates, Taranis y Esus. Según Rolleston (1911) cada tríada era una persona, con funciones divididas pero interrelacionadas, formando un todo. Pronto todas ellas serían sustituidas por un nuevo tipo de religión trinitaria: el Cristianismo.
La historiografía oficial suele sostener que los pictos no se empezaron a convertir hasta que San Columba y sus monjes del monasterio de Iona, fundado en el año 563, empezaron a enviar misiones, convirtiendo a su rey Bridei al poco tiempo. Se cree que para el año 580 el Cristianismo ya tenía una firme cabeza de puente en tierras pictas.
En un final poético propio de ellos, los misteriosos pictos pasaron de habitar en las tierras de la brumosa Escocia a perderse en las nieblas del olvido, dejando pocos restos de su paso por la oscuridad de la Alta Edad Media.
Autor: Adrián García Zubiri para revistadehistoria.es
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Bibliografía
Charles-Edwards, Thomas. After Rome (2003).
Rolleston, Thomas W. Mitos y leyendas celtas (1911).
Green, Miranda J. The Celtic World (1995).