Las legiones romanas estaban formadas esencialmente por infantes y fueron incorporando mejoras a lo largo de los siglos tanto en tácticas como en equipamientos de los sucesivos enemigos que derrotaban, siendo esta adaptabilidad probablemente una de sus mejores virtudes.
Probablemente una de las primeras debilidades a las que los romanos se enfrentaron, fue la ausencia de caballería en sus ejércitos de infantería. La incorporación de las alae, reclutadas entre no-ciudadanos o peregrini con aptitudes en equitación y de provenientes de tracia o panonia, solventaron el problema de las legiones.
Sin embargo el limes del Imperio se extendía a veces por regiones inhóspitas y desérticas, y las legiones romanas, una vez más, tuvieron que adaptarse.