Sin embargo el limes del Imperio se extendía a veces por regiones inhóspitas y desérticas, y las legiones romanas, una vez más, tuvieron que adaptarse.
Las alae dromedarii romanas
Al este del Imperio romano se extendían áridos desiertos en los que el agua era un bien muy preciado y en los que por un lado no se encontraban caballos con los que dotar y mantener a las alae de caballería de las legiones y por otro, aunque se importasen los caballos desde otras regiones no podían alimentarlos bien y ni si quiera se podía maniobrar con ellos, ya que un caballo, en condiciones normales, bebe de 30 a 45 litros de agua diarios, cantidad que se incrementa lógicamente con el ejercicio.La solución, una vez más fue adaptarse y copiar a los pueblos de la zona. Así, ya en 62 d.C. Corbulón usó por primera vez una columna de dromedarios para transportar trigo hacia Armenia, en su avance para liberar a las tropas romanas allí atrapadas. Sin embargo fue el gran Trajano el que hacia 114 d.C. y en su campaña contra los partos creo la primera alae de combate de dromedarios.
Hacia el año 135 d.C. se tiene constancia de que la llamada Ala I Ulpia dromedarioum milliaria (de mil hombres) estaba estacionada en Siria, y hay registros que sitúan a otra, la I Dromedarium Ala, sirviendo en Arabia. En Egipto existía así mismo, una cohorte auxiliar equitata que a principios del siglo II combinaba infantería y camellos y se cree que unidades similares patrullaron todo el limes del Norte de África.
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