Sin embargo el limes del Imperio se extendÃa a veces por regiones inhóspitas y desérticas, y las legiones romanas, una vez más, tuvieron que adaptarse.
Las alae dromedarii romanas
Al este del Imperio romano se extendÃan áridos desiertos en los que el agua era un bien muy preciado y en los que por un lado no se encontraban caballos con los que dotar y mantener a las alae de caballerÃa de las legiones y por otro, aunque se importasen los caballos desde otras regiones no podÃan alimentarlos bien y ni si quiera se podÃa maniobrar con ellos, ya que un caballo, en condiciones normales, bebe de 30 a 45 litros de agua diarios, cantidad que se incrementa lógicamente con el ejercicio.