Las alae dromedarii romanas

Las legiones romanas estaban formadas esencialmente por infantes y fueron incorporando mejoras a lo largo de los siglos tanto en tácticas como en equipamientos de los sucesivos enemigos que derrotaban, siendo esta adaptabilidad probablemente una de sus mejores virtudes.

Probablemente una de las primeras debilidades a las que los romanos se enfrentaron, fue la ausencia de caballería en sus ejércitos de infantería. La incorporación de las alae, reclutadas entre no-ciudadanos o peregrini con aptitudes en equitación y de provenientes de tracia o panonia, solventaron el problema de las legiones.

Sin embargo el limes del Imperio se extendía a veces por regiones inhóspitas y desérticas, y las legiones romanas, una vez más, tuvieron que adaptarse.

Las alae dromedarii romanas

Al este del Imperio romano se extendían áridos desiertos en los que el agua era un bien muy preciado y en los que por un lado no se encontraban caballos con los que dotar y mantener a las alae de caballería de las legiones y por otro, aunque se importasen los caballos desde otras regiones no podían alimentarlos bien y ni si quiera se podía maniobrar con ellos, ya que un caballo, en condiciones normales, bebe de 30 a 45 litros de agua diarios, cantidad que se incrementa lógicamente con el ejercicio.

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