Zenobia, la reina que desafió a Roma

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Tiempo de lectura: 6 minutos

 Zenobia, viuda de Odainato, fue nombrada en el año 267 regente del reino de Palmira, una ciudad semi-independiente situada en territorio romano. Entonces se aventuró a expandir su territorio en contra de Roma, lo que le valió la fama de ser una de las mujeres guerreras más famosas de la Antigüedad.

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Zenobia: En amarillo el Reino de Palmira
Zenobia: En amarillo el Reino de Palmira

 Zenobia, Palmira, la ciudad fronteriza

Las primeras noticias que tenemos sobre Palmira datan del II milenio a.C., cuando los archivos cuneiformes de Mari hablan sobre una ciudad llamada Tadmor. Se trataba de un oasis localizado en el desierto sirio y que constituía un importante enclave mercantil del que partían numerosas caravanas. Durante el I milenio a.C. Tadmor era ya conocida por poder encontrarse allí productos de todo tipo, y tanto griegos como romanos y partos la emplearon como escala en sus rutas comerciales.

Tras la muerte de Alejandro Magno y el reparto de sus conquistas entre sus generales, Tadmor cayó bajo la influencia del Reino Seléucida, cuyos gobernantes la transformaron construyendo edificios de corte griego, mezclando esta arquitectura con la autóctona.

Zenobia: panorama de Palmira
Zenobia: panorama de Palmira

Época romana: de Tadmor a Palmira

Pero la verdadera entrada de Tadmor en el plano histórico llegó con la conversión de Siria en provincia romana a mediados del s. I a.C. Los romanos transformaron la arquitectura de la ciudad y además le dieron un nuevo nombre: Palmira, “lugar de palmeras”.

Palmira hacía de frontera entre el Imperio romano y el Imperio parto, lo que le valió una posición de semi-independencia.

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Ello propició también que se le concedieran ciertos privilegios, como la exención pagar impuestos. Así, la ciudad se enriqueció como nunca antes y expandió su potencial mercantil.

Zenobia: vista panorámica de Palmira
Zenobia: vista panorámica de Palmira

No obstante, la paz no iba a ser perpetua: en el s.III d.C. Zenobia, reina de Palmira, decidió enfrentarse a su protectora, Roma.

A mediados del s. III d.C. Roma se encontraba en una situación delicada que se ha dado en llamar “la crisis del s.III”. En este contexto, el Imperio persa sasánida, gobernado por el rey Sapor I, atacó al Imperio romano, venciendo y capturando al emperador Valeriano en el año 260 d.C. La familia encargada de gobernar Palmira, encabezada por Odainato, decidió vengar la ofensa y se enfrentó a los sasánidas, venciéndolos. A cambio, Roma lo nombró Imperator y “Restaurador de todo Oriente”, aunque el título no le duró mucho, ya que murió asesinado junto a su primogénito en el año 267 d.C. Las sospechas recayeron en Zenobia, su esposa y sucesora.

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La figura de Zenobia

Segunda esposa de Odainato de Palmira, Zenobia nació hacia el año 245 d.C. Huérfana, se casó muy joven, dando a su esposo dos hijos, Hairan y Wahballat. Se convirtió en regente del segundo tras el asesinato de Odairato y del primogénito, y fue entonces cuando según las fuentes decidió expandir Palmira con la esperanza de convertirla en un gran imperio.

Zenobia hablando con sus soldados
Zenobia hablando con sus soldados

De Zenobia se dice que era una mujer hermosa y culta, ya que conocía todas las lenguas de Oriente. Entre sus asesores se contaban el filósofo Dionisio Longino y Pablo de Samosata, obispo de Antioquía y famoso por intentar conciliar cristianismo y paganismo. Adoradora del dios solar, excelente tiradora con arco y amante de las joyas y el lujo, las fuentes la caracterizan como una mujer valiente, ambiciosa, guerrera y arrogante.

Zenobia, el enfrentamiento con Roma

Son quizás todas esas características las que la empujaron, una vez convertida en regente, a aprovechar la debilidad que aquejaba al Imperio romano y tratar de expandir Palmira para convertirla en todo un imperio.

Monedas de Zenobia
Monedas de Zenobia

El primer paso consistió en recuperar el dominio sobre las rutas mercantiles, afectadas por los continuos saqueos de bandas de forajidos, por los conflictos políticos existentes en la zona y por el Imperio sasánida, que había cerrado la ruta comercial proveniente de la India. Para ello, Zenobia se puso al frente de un ejército, con el cual avanzó por Siria.

Llegó a expandir Palmira hasta la península de Anatolia por el norte y Egipto por el sur, y abrió a su reino las puertas del comercio a través del mar Rojo. Al mismo tiempo, y temiendo ataques por parte de las distintas fuerzas que operaban en la zona, Zenobia mandó construir un muro que protegía los principales edificios de Palmira y que recibió el nombre de la soberana.

Zenobia con el Emperador Aurelio
Zenobia con el Emperador Aurelio

En un principio Roma decidió emplear una estrategia conciliadora. Ofreció a Wahballat los mismos títulos que había poseído su padre y se prestó a ratificar la soberanía de Palmira sobre los territorios conquistados por Zenobia; a cambio, el reino debía quedar de nuevo bajo el dominio de Roma. Zenobia rechazó la oferta. Se dice que para ello aludió a Cleopatra, a quien admiraba, diciendo a los emisarios romanos que, al igual que la reina de Egipto, prefería morir a vivir humillada bajo el yugo romano. La respuesta del emperador Aureliano fue conducir al ejército hacia el enfrentamiento con los soldados de Palmira.

El fin de Zenobia
El fin de Zenobia

Viéndose en una situación desesperada, Zenobia trató de aliarse con los persas, pero no tuvo tiempo de cerrar el pacto, ya que fue capturada cuando intentaba cruzar el Éufrates y la condujeron al campamento de Aureliano. Así, en el verano del año 272, Palmira caía de nuevo bajo el dominio de Roma.

Existen dos versiones sobre qué le ocurrió a Zenobia después de ser capturada. Una de ellas afirma que fue llevada a Roma para desfilar, cargada de joyas, en el triunfo de Aureliano, y que terminó sus días en paz en la capital del Imperio. La otra, menos favorable, señala que el emperador mandó asesinarla.

Zenobia: ruinas de Palmira
Zenobia: ruinas de Palmira

Palmira después de Roma

En un principio, Aureliano decidió perdonar a la ciudad de Palmira. No obstante, un año después ésta intentó sublevarse de nuevo, y el emperador ordenó su saqueo. Después de este hecho, todo lo que una vez fue la ciudad quedó destruido, hasta que, con la llegada del Islam, volvió a su antiguo nombre de Tadmor y se convirtió en un enclave estratégico musulmán, aunque acabaría siendo abandonada y convirtiéndose en el maravilloso conjunto de ruinas que es hoy.

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Zenobia - Reina de Palmira