Ximena Blázquez, la mujer que defendió Ávila de los musulmanes
Son poco conocidas las historias de las heroínas de nuestra historia, y siempre guardan un ápice de leyenda que desfigura la veracidad de los acontecimientos.
Un caso de heroicidad femenina lo encontramos en Ximena Blázquez, natural de Ávila, que supuestamente defendió las murallas abulenses de los invasores musulmanes durante el período de la Reconquista.
Fueron aquellas murallas, construidas a partir de los muros romanos que ya había en la ciudad, las que protegieron de las amenazas musulmanas a partir de la orden del rey Alfonso VI de Castilla de reconstruir el sitio por medio del conde Don Raimundo de Borgoña casado con su hija Doña Urraca.
Contra todo pronóstico, la figura de Ximena Blázquez es la menos conocida fuera de la ciudad de Ávila en comparación con otras mujeres que compartieron nacimiento en el mismo lugar como es el caso de Santa Teresa o Isabel La Católica.
Ximena Blázquez. El abandono de Ávila por parte de los soldados
La astucia de Ximena Blázquez
Ximena Blázquez había adoptado el papel de gobernadora en ausencia de su esposo Fernán López Trillo, alcalde de la ciudad, que junto a sus hombres había partido lejos a batallar. Aquella fémina de armas tomar ordenó vestir a todas las mujeres con las indumentarias, espadas y escudos de sus esposos, además de ocultar sus atributos bajo holgadas cotas y armaduras y su pelo largo bajo los yelmos y los cascos de metal.
El objetivo no era otro que el de aparentar ser un gran número de soldados los que defendían aquella plaza, ocupando las murallas de la ciudad encendiendo hogueras, teas y antorchas. Una de las noches, una pequeña escaramuza de escuderos abulenses se coló en los reales de Abdalla Alhazen con el objetivo de hacer cundir el pánico. Las trompetas y los gritos de guerra no se hicieron esperar por parte de los ciudadanos de Ávila desde las murallas. Se dice que la propia Ximena ocupó la Puerta de San Vicente con el mismo objetivo que tuvieron asignado el resto de ciudadanos.Ximena Blázquez. La derrota musulmana
Abdalla Alhazen, posiblemente compungido por el mal informe que había recibido sobre el hecho de que la ciudad estuviese desocupada, tuvo que ordenar la retirada; derrotado y humillado por un ejército no profesional que se valió de la astucia de una mujer y no de la fuerza de un hombre sin necesidad de derramarse una sola gota de sangre.
El reconocimiento de Ximena Blázquez
A raíz del acontecimiento, cuando regresaron los soldados a sus hogares, y reconociendo su valentía, su astucia y su fidelidad a la corona de Castilla, Ximena Blázquez y sus futuros descendientes tuvieron a partir de entonces voz y voto en el Concejo, que era una asamblea vecinal donde se debatían asuntos relativos a ganadería, agricultura, administrativos o judiciales. No hay una documentación de rigor e irrefutable acerca del posible asedio musulmán a la ciudad fortificada y amurallada, pero lo que sí se puede dar como cierto son las constantes incursiones musulmanas, que con toda seguridad afectaron a Ávila y a sus habitantes.
Año 1108. Noche Oscura.
Ávila sitiada por los moros
Y los hombres están lejos.
Ximena Blázquez reparte
A sus mujeres, ancianos
Y niños por el Adarve, encienden
Hogueras y arman un gran ruido.
Los asaltantes huyen atemorizados
Autor: Tito Batán para revistadehistoria.es
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Las tropas musulmanas no estaban al servicio del califa de Córdoba, pues el califato ya no existía desde hacía más de cien años, suplantado por Almanzor y más tarde ocupado por los primeros reinos de taifas. Los asaltantes eran los nuevos invasores almorávides, llegados del Magreb. En el año en que Ximena dirigió la defensa de Ávila, estaban bajo el mando de Alí Ibn Yusuf, hijo del emir almorávide Yusuf Ibn Tasufín que había muerto en 1107, durante su quinta llegada a la Península ibérica. Este emir gobernaba un gran imperio desde Marrakech y, tras conquistar una gran extensión de reinos africanos, pasó a la Península cinco veces infligiendo grandes y sucesivas derrotas al rey de León Alfonso VI. En la tercera consiguió deponer a todos reyes de taifas y se concentró en batir a los cristianos. En la cuarta (1097) venció en Consuegra, y ahí murió Diego Rodríguez, el hijo del Cid. En Uclés, dirigida por Alí, la derrota castellano-leonesa fue aplastante y en ella pereció el hijo y heredero de Alfonso VI, el Infante Sanchuelo Alfónsez, hijo del rey y su sexta esposa la prfincesa Zaida de la antigua taifa sevillana. Es en el contexto de esa campaña cuando se producen los hechos de Ávila.
Es una pena que un gazapo tan evidente como situar los hechos en tiempos del califato, empañe un trabajo tan interesante como la hazaña de doña Ximena Blázquez. Deberían vigilar más estos fallos, que desgraciadamente ocurren con cierta frecuencia en su estupenda revista.
Atentamente,
Ignacio Merino
Escritor