Umm Hani, la nueva Hipatia

¡Valora este artículo!
[Total: 21 Media: 4.2]
Tiempo de lectura: 5 minutos

Cuando se hace mención a mujeres que cumplieron un rol destacado en la ciencia y el conocimiento en el Egipto Post-Faraónico, la primera que viene a la mente es Hipatia de Alejandría. No es para menos ya que esta matemática, astrónoma, física y filósofa de la escuela neoplatónica nacida en el 370 DC se dedicó a la docencia y la investigación en la ciudad egipcia en un ambiente poco propicio, debido a la oposición de la creciente Iglesia Cristiana.

Si quieres leer el artículo mas tarde, guárdatelo en PDF y léelo cuando te plazcaDescárgalo Aquí

Su asesinato por seguidores de San Cirilo en 415, sumado a la destrucción de la Biblioteca unos años antes, representan para Carl Sagan el fin de una época de conocimientos e investigación, para entrar en la “Edad de la Barbarie[i].

Umm Hani, la nueva Hipatia

Al momento de la muerte de Hipatia, Egipto formaba parte del Imperio Romano de Oriente, más tarde conocido como Imperio Bizantino. En el siglo VII cayó bajo dominio árabe e inició un proceso acelerado de islamización. Tras varias dinastías árabes, se constituyó el poderoso Sultanato Mameluco (1250-1517).

A diferencia de lo que sucedía en la Europa cristiana, en el Mundo Islámico florecieron las ciencias y las artes. “Buscar el conocimiento incluso tan lejos como en China”, dice una de las tantas frases que se le atribuye al profeta Mohammad o Mahoma. En los siglos posteriores astrónomos, matemáticos, cartógrafos, ingenieros, médicos, químicos, filósofos y abogados árabes siguieron este consejo. Los eruditos musulmanes supieron nutrirse de los conocimientos las culturas como Persia, India y Grecia, y tradujeron al árabe sus principales obras filosóficas y científicas[ii].

En el Egipto del siglo XIV se vivía una gran prosperidad económica, lo que favoreció el florecimiento de la creatividad y el conocimiento científico. El epicentro de esta revolución cultural estaba en las ciudades gemelas de El Fustát (capital del Sultanato) y El Cairo. En esta última funcionaban más de 75 Madrazas, especie de escuela en donde se impartían conocimientos de forma oral y escrita en torno al patio, siguiendo el modelo de la Academia de Platón y el Liceo de Aristóteles. Dado el espíritu de la época, miles de hombres y mujeres de El Cairo y localidades vecinas se acercaron a las Madrazas con intención de estudiar el Hadith o tradición islámica, además de adquirir conocimientos generales.

De acuerdo a la tradición,  nadie se le debía impedir el acceso a la enseñanza. Un erudito de la época había escrito:

“cerrar la puerta de la Madraza es dejar fuera a las masas. Dejad las puertas abiertas y no prohibáis la entrada a ninguna criatura de Dios, al igual que hacéis con las mezquitas”[iii].

Al igual que Hipatia en la Biblioteca de Alejandría, en las Madrazas de El Cairo también se destacaría una extraordinaria mujer erudita: Umm Hani, conocida como Maryam. Nació en el 1376 DC o 777/778 del calendario islámico. Su abuelo paterno era el juez Abú al-Rahman ibn Abad al-Malik y su abuelo materno otro reconocido magistrado: Muhammad ibn Mahamad al Qayati. Este último se hizo cargo de su educación y a los 7 años la llevó directamente a La Meca para que estudiara con cuatro maestros. De regreso a El Cairo estudió con su abuelo y otros seis maestros. Finalmente obtuvo un certificado por sus estudios firmado por, al menos, trece maestros.

Contrajo matrimonio en dos oportunidades, y tuvo siete hijos e hijas que más tarde estudiarían en la Escuela de Leyes. Uno de ellos Sayf al Din Muhmad al Hanafi llegó a ser un profesional de excelencia. A la muerte de su abuelo y mentor, su segundo esposo pretendió usar libremente las tierras y herencia que ella había recibido. Pero pronto falleció, por lo que se vio libre para administrar sus bienes[iv].

Con el dinero de la herencia compró un taller de hilado que se hizo famoso por el tamaño y gran número de sus ruedas giratorias. Uno de los descendientes del dueño original le entabló un juicio arguyendo que la compra había sido ilegal, pero el juez le dio la razón a Umm Hani.

Las mujeres musulmanas de la época tenían más opciones profesionales que sus congéneres en la Europa cristiana. Podían desempeñar la docencia, la filantropía, los trabajos domésticos, el comercio o la medicina. Sin embargo se esperaba de la mayoría de ellas que trabajaran en su propia casa o en compañía de otras mujeres. Al igual que en otras sociedades, sus posibilidades estaban determinadas en gran medida por la clase social. Así la mujer que heredaba tierras o negocios de su padre, podía dedicarse a la actividad comercial, y las mujeres de las clases adineradas podían dedicarse al comercio o la industria[v].

Este fue el caso de Umm Hani Maryan que, por provenir de una familia dedicada al derecho, tuvo acceso al conocimiento y a la posibilidad de estudiar. Durante años enseñó la Hadith en la Madraza, teniendo como discípulos a eruditos eminentes y personalidades de El Cairo. Se cuenta que ya desde niña era capaz de recitar el Corán de memoria, y que enseñaba sobre teología, derecho, historia y gramática. También fue celebrada por su dominio de la caligrafía, el idioma árabe, la poesía y su estricta observancia de la religión. Realizó al menos trece peregrinaciones a La Meca y Medina, y en más de una oportunidad permaneció hasta un mes en el lugar dictando clases. Su programa de trabajo era estricto, algo que también fue reconocido por sus estudiantes[vi].

A medida que envejecía fue perdiendo la vista y la movilidad de las piernas, por lo que terminó recluida en una habitación atendida por su hijo y discípulo Hanafi. Esta nueva Hipatia murió en el 1466 DC o 871 del calendario islámico mientras realizaba otra peregrinación a La Meca. Fue enterrada junto a su abuelo y mentor en el Cementerio cercano al Mausoleo del imán Shaffi en Qarrafa.

A diferencia de su antecesora alejandrina, la figura de Umm Hani es menos conocida en el mundo occidental, siendo muy difícil encontrar información al respecto en español, inglés o francés. Sin embargo su vida y legado merecen ser conocidos y valorados.

Autor: Lic. Luciano Andrés Valencia para revistadehistoria.es

¿Eres Historiador y quieres colaborar con revistadehistoria.es? Haz Click Aquí

Si quieres leer el artículo mas tarde, guárdatelo en PDF y léelo cuando te plazcaDescárgalo Aquí

¿Nos invitas a un café?

Si quieres donar el importe de un café y “Adoptar un Historiador”, incluiremos tu nombre como agradecimiento en calidad de mecenas en un Artículo Histórico, puedes hacerlo Aquí:




También puedes apoyarnos compartiendo este artículo en las redes sociales o dándote de alta en nuestro selecto boletín gratuito:

Déjanos tu Email y te avisaremos cuando haya un nuevo Artículo Histórico

GRDP

Bibliografía: 

[i] Sagan, Carl; Cosmos, Barcelona, Planeta, 1986, p. 365.

[ii] AA.VV.; Vivir la Historia en las Tierras del Islam (Mundo Islámico, 570-1405), Madrid, Folio, 2008, pp. 62-63.

[iii] AA.VV.; Vivir la Historia en las Tierras del Islam…, p. 115.

[iv] Robinson, Francis (ed.); The Cambridge Illustrated History of the Islamic World, Cambridge-London, Cambridge University Press, 1996, p. 190.

[v] AA.VV.; Vivir la Historia en las Tierras del Islam…, p. 106.

[vi] Zubayr Siddiqi, Muhammad; “Woman Scholars of Hadith”, https://www.ilmgate.org/women-scholars-of-hadith/.