Ser mujer durante el franquismo

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Durante la dictadura franquista (1939-1975) triunfó un modelo de mujer totalmente dependiente de la figura masculina: padre, marido o hijo. Un patrón femenino que rompió totalmente con el que previamente se había ido estableciendo durante la II República (1931-1933).

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De esta forma, a lo largo del periodo franquista se prohibió el voto femenino, el divorcio, se condenó el aborto o se estableció una separación educativa por sexo.

Ser mujer durante el franquismo

Igualmente, se formalizó una total diferenciación entre el hombre y la mujer según las facultades, funciones y ámbitos de actuación de cada uno. Así las características que definían a las mujeres, eran: el instinto, la humildad, el dominio de los sentimientos y de la sensibilidad, el espíritu de sacrificio y su ámbito debía ser sobre todo el doméstico.

Pero, para comprender realmente cuál fue el papel de la mujer en esta época hay que analizar su figura desde diferentes prismas: la mujer en el ámbito político, en el ámbito laboral, la educación de la mujer y la mujer en el ámbito laboral.

La mujer en el ámbito político

Si nos acercamos al ámbito político, sin duda hay que hacer referencia a la Sección Femenina, fundada en 1934 por Pilar Primo de Rivera, responsable de su dirección durante los 43 años de vida de la Sección. En este laxo de tiempo, las principales funciones fueron dos: el adoctrinamiento político de las mujeres en las ideas falangistas y el fortalecimiento de la estructura familiar de tipo patriarcal.

Pero, según fue avanzando el régimen franquista, en torno a las décadas de los 60 y 70, esa actitud se fue suavizando y abriendo algo. Reflejada en leyes, como: La Ley de Derechos políticos, profesionales y de trabajo de la mujer” (1961).Dichos cambios legislativos se centraban en la idea de que las mujeres necesitaban responsabilizarse de su propio desarrollo por medio de su esfuerzo personal.

Por otro lado, y de forma paralela a la Sección Femenina, durante el franquismo también estuvieron presentes instituciones católicas, como: Confederación de Mujeres Católicas y Juventud Femenina de la Acción Católica. Cuya principal función fue la vigilancia de la conducta moral y cumplimiento de los ritos católicos.

Igualmente, no hay que olvidar a las mujeres que no confesaban con la ideología franquista, pues sufrieron la represión política y algunas fueron encarceladas en penitenciarios como el de las Ventas en Madrid.

La mujer en el ámbito laboral

Gran parte de la población femenina se incorporó al ámbito laboral durante y tras la Guerra Civil, debido a la necesidad de las familias y porque parte de la población masculina había fallecido durante dicho conflicto. Pero, pese a su presencia en este ámbito, las mujeres obtenían un salario inferior por realizar el mismo trabajo y muchos de los trabajos les estaban vedados por no ser propios para una mujer. Además, no hay que olvidar que el trabajo de la mujer, por lo general, se consideraba secundario y se realizaba en calidad de ayuda familiar.

A partir de los 60 se inició una cierta apertura, cuando en 1961 se público La Ley de Derechos políticos, profesionales y de trabajo de la mujer”, por la cual se intentaba reconocer a las mujeres los mismos derechos que a los hombres para al ejercicio de profesiones, excepto aquellos trabajos que tenían que ver con lo militar, la marina mercante y los que se consideraban peligrosos e insalubres.

La educación femenina

El sistema educativo instaurado durante el franquismo tuvo como objetivo inculcar los nuevos valores del régimen y definir el ámbito de actuación de cada uno. Por lo que se trataba de un sistema que estableció una educación separada (por motivos morales) y con conocimientos diferenciados. Quedando estructurada de la siguiente forma, para la población femenina:

Su educación se orientó a la preparación para la vida en el hogar, ser la perfecta esposa y, para ello, se las educaba en las cualidades propias de lo femenino: la modestia, la obediencia, el recato…

Así, en los centros de la Sección Femenina se impartía un plan de estudios compuesto por las siguientes materias: Formación Religiosa (Dogma, Moral, Liturgia), Formación Política (Historia de la Falange, Doctrina Política y Económica de la falange), Formación Doméstica (Pedagogía Familiar, Economía Doméstica, Cocina, Corte y Confección…), Música (Coros y Danzas) y Gimnasia.

En lo que se refería a la educación media y superior, no estaba cerrada a las jóvenes pero sí existían diversas dificultades. Pues no estaba bien visto que una joven se centrase en los estudios porque descuidaba una de sus principales funciones la de formar una familia, ser esposa y madre.

Con el tiempo, a mediados de los 50, se inició un periodo de cierto aperturismo que se reflejo en varias medidas: “La ley sobre enseñanza media” (1953) y la creación de La Escuela del Hogar y Profesional de la Mujer (1957)

La mujer en la familia

Con la instauración del régimen franquista se introdujo una familia en la que dominaban los valores de autoridad patriarcal. Este tipo de familia se organizaba jerárquicamente, el hombre era la autoridad indiscutible por ley natural y la situación de la mujer era dependencia/sometimiento.

Igualmente, dentro de ésta cada miembro tenía sus funciones y sus papeles muy bien definidos. Mientras que el hombre era que trabajaba y llevaba el dinero a casa, la mujer era la que se ocupaba de que la casa estuviera perfecta, la que cuidaba a los hijos y una de sus principales funciones era la maternidad.

Por otro lado, la familia se articulaba en torno al matrimonio católico y aquellas parejas que no estaban casadas eran mal vistas por la sociedad y la Iglesia, pues estaban viviendo en pecado. Es más, el divorcio fue prohibido y muchas parejas que se habían divorciado durante La II República, volvieron a estar casadas.

Conclusión

En definitiva, con el tiempo el concepto de mujer fue variando algo a medida que el régimen de Franco fue evolucionado. Así, a mediados de los 50 coincidiendo con el desarrollo económico, esa estructura social impuesta en los primeros años del franquismo empezó a cambiar levemente, mediante diversas iniciativas y decretos.

Pero a pesar de esta apertura, la posición de la mujer siguió siendo desigual respecto al hombre y habría que esperar al fin de la dictadura para empezar a ver una verdadera emancipación de la mujer respecto del hombre.

Autor: Rocío Rivas Martínez para revistadehistoria.es

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Bibliografía

– G. Duby y M. Perrot. Historia de las mujeres Vol. 4. Siglo XIX Cap. 4 y 5. Taurus.

–  E.Garrido, P.Folguera, M.Ortega y C,Segura (1996). Historia de las mujeres en España. Síntesis. (Capitulo 17: El franquismo. El retorno a la esfera privada).

– L.Otero (2001). He aquí la esclava del señor. Ediciones B, grupo Z.jp.

-K. Richmond (2004).Las mujeres en el fascismo español. La Sección Femenina de la Falange, 1934- 1959. Alianza ensayo.

– J.C. Manrique (2003) La educación física femenina  y el ideal de mujer  en la etapa  franquista. Revista  Internacional  de Medicina  y Ciencia de la Actividad Física y el Deporte.

http://www.anthropologies.es/la-mujer-durante-el-franquismo/

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