Sancho Ramírez I de Aragón
Sancho Ramírez I de Aragón (1063-1094) sucedió a su padre Ramiro I, muerto ante las murallas de Graus (Huesca), luchando contra castellanos y musulmanes. De momento, la expansión aragonesa hacia el Sur quedó paralizada.
Con el propósito de impedir los ataques de los castellanos, de los navarros y de los condes de Barcelona, Sancho Ramírez I se declaró vasallo de la Santa Sede, poniendo su Reino bajo la protección del Papa. Fruto de este vasallaje fue la cruzada que en 1064 convocó el Papa Alejandro II, 30 años antes de que se predicara la primera cruzada para liberar a Tierra Santa del poder islámico.
Sancho Ramírez I de Aragón
Poco tiempo pudo retener Aragón la plaza conquistada. Al-Muqtadir, con la ayuda que le prestó la taifa sevillana, sitió a Barbastro. Ermengol de Urgell hizo una salida para romper el cerco, pero murió en el enfrentamiento. Unos días después, a últimos de abril de 1065, al-Muqtadir entró en Barbastro y pasó a cuchillo a toda la guarnición en represalia por la masacre que hicieron los cruzados. También intervino Sancho Ramírez I en la llamada “guerra de los tres Sanchos” al lado de su primo Sancho Garcés IV, el de Peñalén, de Navarra, enfrentado contra el Monarca castellano Sancho II, el Fuerte.
Estabilizadas sus relaciones con Castilla, Sancho Ramírez I pudo proseguir su labor conquistadora. Tomó Ayerbe (Huesca) y Graus. En 1084, al-Hachid, Rey de la taifa de Lérida, que se sentía amenazado por las tropas del Cid Campeador, solicitó su ayuda. Sancho Ramírez I, vencido cerca de Tortosa, tuvo que huir ante el acoso del Cid. Ese mismo año, sufrió la derrota de Piedra Pisada (Huesca) frente a los musulmanes. lo que, de momento, le impidió proseguir sus conquistas en la zona de Barbastro. En 1085, asoció al Trono a su hijo Pedro, al que confió el Gobierno de Sobrarbe y Ribagorza. La entrada de los almorávides en España en 1086 hizo que Sancho Ramírez I colaborara con Castilla para impedir que siguieran avanzado. Ese año, envió un contingente de tropas navarroaragonesas para apoyar a Alfonso VI de Castilla que se estaba preparando para hacerles frente, pero éste sufrió una terrible derrota, con graves pérdidas en Zalaca o Sagrajas (Badajoz).
Siguiendo con su objetivo de conquistar Huesca, tomó en 1089 el castillo de Monzón, y dos años después, el de Montearagón, a cinco kilómetros al este de la ciudad oscense. Con Huesca a la vista, construyó un castillo al norte de la ciudad, en un cerro que lo llamó Pueyo Sancho. El cerco de Huesca lo completó con la conquista de la ciudad de Almenara (Castellón) en 1091.
Siguió colaborando con Alfonso VI en su lucha contra los almorávides, enviando en 1090 tropas en la defensa de Toledo. Pese a las diferencias y luchas habidas con El Cid Campeador, Rodrigo Díaz de Vivar, promovió el navarro un acercamiento que culminó con la entrevista que mantuvo con El Cid en Gurrea del Gállego (Huesca), de donde saldría una alianza que se fue fortaleciendo con el paso de los años. Igualmente participó en el intento de la toma de Valencia junto a castellanos, catalanes y genoveses.
Autor: José Alberto Cepas Palanca para revistadehistoria.es
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RÍOS MAZCARELLE, Manuel. Diccionario de los Reyes de España.