El saludo a la romana, un saludo Íbero

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Normalmente la historia nos ha transmitido la expresión “saludo a la romana” para referirse a menudo al saludo que empleaban los romanos clásicos y después los diversos movimientos fascistas en el siglo XX. Sin embargo, este saludo no fue inventado por los romanos, sino más bien por los íberos. Los romanos se apropiaron de muchas cosas y las adaptaron cultural y militarmente de los pueblos que invadían, como, por ejemplo, los rituales y actos religiosos griegos o la falcata en el caso íbero, una espada fuerte y concisa en la batalla que los romanos supieron transformar en gladius, entre otras muchas cosas. En el caso que nos ocupa hoy, en cuanto al saludo romano los autores discrepan y no hay univocidad historiográfica.

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El saludo a la romana, un saludo Íbero

La versión tradicional nos cuenta que el saludo fascista fue apropiado por Mussolini y después Hitler, así como los diversos movimientos fascistas que hubo. Fue un saludo escogido adrede para continuar con un pasado glorioso, el romano. Según esto, el saludo se hacía por los legionarios y centuriones para mostrar su mano desarmada, el brazo extendido hacia arriba con la palma de la mano abierta mirando hacia abajo. Otros autores, afirman que era el saludo que se hacía al Cesar para mostrarle obediencia y fidelidad mientras que otros autores afirman que el saludo representaba una manera de rendir culto hacia los muertos, los caídos en batalla o los ancestros.

Por otro lado, hay una versión, histórica y arqueológica, que desmiente que los romanos usasen este saludo. Según esta teoría, se afirma que los romanos realizasen dicho saludo debido a la escasez que presenta la cultura material, es decir, las fuentes primarias, pues solo se ha encontrado una evidencia y esta se observa en la columna de Trajano, aunque bien puede representar otra cosa. En tal caso, se ha considerado como una versión única donde aparece el saludo “romano”. Sin embargo, gracias a este hallazgo, como testimonio visual ha permanecido visible en numerosísimas películas, aparte o influenciadas, de los cuadros de los siglos XVII y XVIII, donde ya los romanos aparecen brazo en alto.

Al analizar en profundidad la cultura latina y la íbera, en cuanto a la tipología del saludo y ante la escasez de fuentes documentales, muchos expertos confluyen en la teoría autóctona y propia de que dicho saludo no sería otra cosa que una seña identitaria íbera. En este sentido, esta teoría cobra fuerza y se mantiene a día de hoy como la más aceptada según la argumentación y análisis cultural que se ha dado sobre ella. Los íberos serian el primer pueblo en Europa en utilizar un saludo como seña identitaria, es decir, serían los primeros en poseer una tipología del saludo. Según la teoría, los romanos al entablar contacto con los habitantes de la península ibérica adoptarían el saludo íbero como muestra grupal entre ellos y con los íberos. Serviría en un primer momento para comunicación con este pueblo, y después como seña de identidad adoptándolo y adaptándolo a su cultura. Según lo anterior, podríamos deducir que los íberos tendrían ya en plena romanización un alto grado de evolución a escala social, es decir, socialmente se encontrarían bastante desarrollados como pueblo tanto cultural como  identitariamente, ya que pocos grupos o sociedades de la época utilizaban un saludo como seña de identidad propia.

Así, según el experto Juan Cabré Aguiló “los romanos no hicieron sino copiar y asimilar el saludo para sus propios usos y costumbres culturales”. Esto aparece en los textos romanos como “Salutatio Iberica”, siendo como ya he mencionado el saludo más antiguo de Occidente, con carga de gran simbolismo religioso. Nuevamente don Juan Cabré explica que dicho gesto consistía en alzar la mano diestra extendida, mientras que se utilizaba durante las oraciones. Además afirma que podría haber variaciones diferentes del saludo, desde la apertura de la palma de la mano en señal de la sumisión de los orantes hasta las posturas de los propios oficiantes y sacerdotes, que solían extender uno o los dos brazos y abrir las palmas. Una de estas variantes consistía en doblar el codo y alzar la palma abierta, que, también, coincide con el saludo de los indios del Oeste Americano, como se observa en las películas clásicas del cine, o la adaptación de Hitler al saludo “fascista”.

Si bien en la documentación romana escasea las representaciones o referencias del saludo como si fuera propio, en lo referente a la cultura ibera en sus representaciones encontradas en los santuarios íberos ellos mismos se auto-representaban, con bastante frecuencia, saludando a sus dioses de manera erguida y efectuando su saludo étnico-cultural que les diferenciaba de los demás. Es decir, para el pueblo íbero se trataba de un saludo sagrado.

Habría que ver también,  así mismo, si el saludo íbero es autóctono o por el contrario proviene de los colonizadores fenicios o griegos. A pesar de ello, lo que queda claro tras analizar las fuentes es que los romanos debieron verlo por primera vez en la Península Ibérica, ya que los historiadores como Tito Livio (autor que lo describe primero, aunque  no de manera clara, durante la II Guerra Púnica, tras la rendición de Jaén, “Auringis o Aurgi”, en torno al 207 a.C.) o Valerio Máximo , entre otros,  cuentan en sus relatos que este saludo propio de los indígenas era un saludo de paz, suponiendo una novedad para ellos (los romanos). Esto no hace otra cosa que reforzar las teorías que defienden que se trata de un saludo autóctono de los pueblos íberos[1], pues no aparece descrito en documentos romanos como visto anteriormente o posteriormente en otra cultura del Mediterráneo con las que los romanos tuvieron contacto como egipcios, griegos o fenicios, entre los más destacados.

Conclusiones

Aunque la historiografía no se pone de acuerdo en las teorías sobre el saludo íbero, cada vez toma más fuerza la versión puramente ibera de dicho saludo debido a las evidencias históricas y materiales halladas, así como a las fuentes primarias.

Una vez más se observa la manipulación de la historia y la falta de información en las investigaciones histórico-científicas para defender algo que fue meramente autóctono de la Península Ibérica y que se ha tergiversado a lo largo de la historia y ha pasado a ser el “saludo romano” o “a la romana” cuando se ha visto que la carencia de evidencias argumentativas propone una revisión histórica e historiográfica para tratar dicho tema encaminándolo hacia un saludo cultural propio de los iberos.

El saludo que lo íberos realizaban era un saludo de paz y se realizaba con motivos simbólico-religiosos para adorar a sus divinidades sagradas. Los romanos al entablar contacto con los íberos lo adoptan y adaptan a su cultura quedando en la historia como suyo. A pesar de todo, dicho saludo evidencia que los íberos eran una sociedad bastante desarrollada culturalmente siendo el primer pueblo en Europa que usaba un saludo como seña de identidad propia, revelando con ello un gran apego identitario y cultural.

Autor: Álvaro González Díaz para revistadehistoria.es

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Bibliografía

BARRIL VICENTE, M., “Presencia y pervivencia de Juan Cabré Aguiló en el Museo Arqueológico Nacional”, B MAN, nº 21, 22, 23, Madrid, 2003-2005, sección “Documentación”, pp. 193-214

GONZALEZ REYERO, S., Juan Cabré Aguiló Y La Construcción De La Cultura Ibérica En La Primera Mitad Del Siglo XX, Dirección General De Bellas Artes Y Bienes Culturales (Murcia), 2007

LIVIO, T., La Segunda Guerra Púnica, I, Libros XXI-XXV, Alianza (clásicos de Grecia y Roma), 2009

http://hispanismo.org/historia-y-antropologia/19013-el-saludo-iberico.html

https://josuegonzalez.wordpress.com/2014/03/23/el-saludo-iberico/

https://www.burbuja.info/inmobiliaria/conspiraciones/548768-saludo-hispano-significado-real-e-historia-del-mal-llamado-saludo-fascista-o-saludo-romano.html

http://legiondesagunto-legioxx.blogspot.com.es/2015/09/el-saludo-romano-o-saludo-iberico.html

[1] En torno al año 207 a.C., durante la II Guerra Púnica, como relata Tito Livio, es en los ejércitos hispano-cartagineses donde primera vez se encuentra y constata el saludo ibero, siendo además realizado solamente por los contingentes iberos, ya que en los cartagineses no se aprecia dicho saludo.