Nerón, el emperador de la lira

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Nerón fue emperador durante catorce años (54 d.C. – 68 d.C). Nació en la ciudad de Anzio, y fue el último miembro de la dinastía Julio-Claudia. Su vida estuvo plagada de excesos de todo tipo, que llevaron la economía de Roma a la bancarrota.

Los crímenes de Nerón

Adelantó la muerte a su anciana y moribunda tía Domicia, con el fin de quedarse con sus fincas de Baya como así nos cuenta Dión Casio:

[…] Envenenó a su tía Domicia, a quien igualmente manifestó reverenciarla como a una madre. No esperaría ni incluso unos días para que ella falleciera de una muerte natural por vejez, pues estaba impaciente por acabar con ella también. Su precipitación para hacer esto estaba motivada por las fincas que ella tenía en Baya y en la vecindad de Rávena, sobre las cuales puntualmente erigió magníficos gimnasios […]

Trazó un plan para acabar con la vida de su absorbente madre Agripina, que era una mujer embaucadora y controladora que se involucraba de una manera viperina en las decisiones de su hijo. Harto de ella intentó envenenarla, pero fracasó.

Los excesos de Nerón
Los excesos de Nerón

Poco después organizó su asesinato de manera que pareciese un accidente. Ordenó la construcción de una trampa en una de las embarcaciones de manera que quedase aplastada bajo ella, pero Agripina consiguió escapar. Nerón ordenó finalmente su muerte a uno de sus secuaces.

Agripina le dijo a su asesino que le hiriese en el vientre, en señal de que era en ese lugar donde había llevado al monstruo que era su hijo. También asesinó a Británico – su hermanastro – que, según Tácito, murió envenenado durante una cena.

Ya solo tenía ojos para su bella amante Popea Sabina, que no tardó en insinuarle que asesinase a su mujer Octavia para que se pudiese casar con ella. Nerón la ejecutó y Popea consiguió convertirse en emperatriz del Imperio Romano. También se dice que pudo estar detrás del asesinato de Agripina, la madre de Nerón.

El remordimiento-de Nerón después del asesinato de su madre. Pintura de John William Waterhouse
El remordimiento de Nerón después del asesinato de su madre. Pintura de John William Waterhouse

Pero ella tampoco se salvó de la tiranía del emperador. Una noche, presa de los placeres del vino, golpeó el vientre de su esposa embarazada. Popea perdió a su hijo, como también perdió su vida.

Se dice también que algunas noches vagabundeaba disfrazado por las calles de Roma con el objetivo de golpear a los transeúntes. Los que se resistían eran arrojados a las cloacas de la ciudad.

El incendio de Roma

Disgustado con la disposición de la ciudad, Nerón prendió fuego a la capital del Imperio en el año 64 d.C. El fuego duró seis días y siete noches. Vio las llamas con entusiasmo durante ese tiempo desde la torre de Mecenas, un lugar privilegiado donde también cantaba el IIupersis junto a su lira mientras veía como la ciudad ardía, según nos cuenta Suetonio.

Nerón: El Incendio de Roma
Nerón: El Incendio de Roma

Poco después mandó construir la “Domus Aurea” un capricho que se costeó mediante el despojo económico de varias provincias y ciudades. No tuvo reparo en acusar a los cristianos del incendio para que las sospechas no se cerniesen sobre él.

Nerón: el Gran incendio de Roma
Nerón: el Gran incendio de Roma

Excesos sexuales

Como nos cuentan Suetonio o Dión Casio, Nerón se disfrazaba con las pieles de animales como leones u osos para adaptar el rol de una bestia y atacar directamente las partes más íntimas de aquellos a los que sometía desde una jaula. Acumuló violaciones, encuentros con jóvenes de clase alta y mujeres casadas. Incluso Suetonio nos cuenta que tuvo relaciones incestuosas con su madre Agripina.

La depravación de Nerón
La depravación de Nerón

Tras la muerte de Popea, una mujer que Nerón no consiguió olvidar jamás, pues era la musa de sus liras, comenzó a sentirse atraído por uno de sus esclavos, que atendía al nombre de Esporo. Su físico le recordaba al de Popea. Nerón le llamaba “mi popeita” y ordenó su castración, como también le obligó a vestirse como una mujer.

Una vida como artista

Era aficionado a la lira, la poesía y a la conducción de carros. Nerón organizaba representaciones teatrales donde el mismo participaba, y pagaba a parte del público para que aplaudiese sus más que discutibles actuaciones de canto. Los llamados Augustiani eran los encargados de llevar a cabo tal menester. Según Tácito:

Pasaban los días y las noches haciendo resonar sus aplausos, alabando su voz y belleza en términos reservados a los dioses”.

Estaba terminantemente prohibido abandonar los teatros cuando él actuaba. En aquella época el hecho de ser artista estaba relegado a las clases más bajas, y ver a un emperador rebajado a ese nivel se consideraba toda una desfachatez.

Cristianos en el Circo
Cristianos en el Circo

También participó en los Juegos Olímpicos helénicos, donde casi murió al caer de un carro tirado por caballos.

En el año 68 d.C. antes de clavarse una daga en la garganta con ayuda de su secretario Epafrodito, dijo:

“¡Qué artista muere conmigo!

Nerón pasó a la historia como un emperador cruento, vicioso y lunático, como así nos cuentan Suetonio, Dión Casio y Tácito. Para otros historiadores como Flavio Josefo,Nerón fue un tirano.

Plinio el Viejo le describió como “enemigo de la humanidad”. Algunas citas, en cambio, le retratan como un gran emperador, como así nos cuenta Marco Aneo Lucano. No es de extrañar la disparidad de opiniones, dado que hay grandes contradicciones entre los diferentes autores.

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