Nerón, el emperador de la lira
Los crímenes de Nerón
Adelantó la muerte a su anciana y moribunda tía Domicia, con el fin de quedarse con sus fincas de Baya como así nos cuenta Dión Casio:
Trazó un plan para acabar con la vida de su absorbente madre Agripina, que era una mujer embaucadora y controladora que se involucraba de una manera viperina en las decisiones de su hijo. Harto de ella intentó envenenarla, pero fracasó.[…] Envenenó a su tía Domicia, a quien igualmente manifestó reverenciarla como a una madre. No esperaría ni incluso unos días para que ella falleciera de una muerte natural por vejez, pues estaba impaciente por acabar con ella también. Su precipitación para hacer esto estaba motivada por las fincas que ella tenía en Baya y en la vecindad de Rávena, sobre las cuales puntualmente erigió magníficos gimnasios […]
Poco después organizó su asesinato de manera que pareciese un accidente. Ordenó la construcción de una trampa en una de las embarcaciones de manera que quedase aplastada bajo ella, pero Agripina consiguió escapar. Nerón ordenó finalmente su muerte a uno de sus secuaces.
Agripina le dijo a su asesino que le hiriese en el vientre, en señal de que era en ese lugar donde había llevado al monstruo que era su hijo. También asesinó a Británico – su hermanastro – que, según Tácito, murió envenenado durante una cena.Ya solo tenía ojos para su bella amante Popea Sabina, que no tardó en insinuarle que asesinase a su mujer Octavia para que se pudiese casar con ella. Nerón la ejecutó y Popea consiguió convertirse en emperatriz del Imperio Romano. También se dice que pudo estar detrás del asesinato de Agripina, la madre de Nerón.
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