Manuel Iradier, explorador de Guinea Ecuatorial

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Tiempo de lectura: 5 minutos

El 10 de abril de 1875, el explorador alavés Manuel Iradier llega a Elobey Chico (Guinea Ecuatorial), donde acometerá la primera de sus diversas expediciones exploratorias y políticas. Sufragando el viaje de su bolsillo, en compañía de su mujer Isabel, de su cuñada Juliana, y tras permanecer 3 meses en Gran Canaria, la expedición llega al islote de Elobey, que se convertiría en el centro de operaciones de Iradier en este primer viaje.

Instalada la familia en un antiguo y desvencijado cuartel español, Manuel Iradier comenzó sus trabajos de reconocimiento y se consagró en cuerpo y alma al objetivo que le había perseguido desde que era casi un niño: conocer el misterioso continente africano.

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España y África

Desde el reinado del emperador Carlos I la conquista de plazas africanas había sido una mera cuestión geoestratégica y ello a pesar de que la reina Isabel en su testamento manifestaba claramente su deseo de proseguir la conquista norteafricana amparada por razones religiosas. Centradas las miradas españolas en el continente americano y las islas de la especiería, esta situación se mantuvo hasta bien avanzado el siglo XVIII y solamente se revertiría en el XIX a través de Manuel Iradier.

Los comienzos de Iradier

Manuel Iradier nació en Vitoria el 6 de julio de 1854 y con catorce años ya era todo un experto en temas africanos y soñaba con realizar exploraciones Su precocidad fue tal que para conseguir su objetivo a finales de 1868 decidió fundar una sociedad viajera “La Joven Exploradora” cuyos miembros, contagiados  por el celo y la ilusión de Iradier, desarrollaron una intensa actividad para conseguir el fin principal: un viaje de exploración al interior de África. Mientras éste se hacía realidad, los “aprendices de explorador” realizaban  excursiones por la provincia de Álava para ejercitarse en el trabajo de campo.

Stanley

El extraordinario proyecto inicial de Iradier era cruzar el continente africano de Sur a Norte, desde el Cabo de Buena Esperanza hasta Trípoli. Pero en 1873, un encuentro en Vitoria con el conocido periodista y explorador Henry Morton Stanley le hizo cambiar de opinión. Stanley, al comprobar que el vitoriano carecía de medios y de apoyos, le aconsejó que modificase el itinerario y comenzara la expedición en los territorios españoles del golfo de Guinea, más concretamente en su única posesión que era la isla de Fernando Poo, frente a la costa continental; una vieja colonia portuguesa y británica (como “isla de Clarence”) que había pasado a manos españolas a finales del XVIII y a la que nunca se había prestado gran atención. Fernando Poo tenía muy mala fama; todos los intentos por establecer colonias habían fracasado por las enfermedades y el clima.

Primera expedición

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Durante su primera estancia en África, Iradier exploró las islas del Golfo de Guinea y los territorios del cabo San Juan, en el norte, adentrándose en el río Aye y reconociendo las riberas de los ríos Muni y Utongo hasta llegar a las fuentes del río Bañe. En total, más de 1.500 kms cuadrados de territorio explorado en 834 días de expedición. Pero este viaje tuvo un alto precio personal: su esposa, Isabel de Urquiola, consumida por las fiebres, dio a luz una hija y atendió a su marido, muchas veces enfermo por la malaria y la disentería, pero a costa de enfermar y la tragedia de ver morir a su pequeña hija en 1876, provocando la vuelta de la familia Iradier a España. Pasarían ocho años hasta que Manuel Iradier volviera a las tierras del Muni.

Política y segunda expedición

El 1 de agosto de 1884 Iradier partió por segunda vez hacia África. Esta vez lo acompañaba el médico asturiano Amado Osorio y ambos representaban a la Sociedad de Africanistas, institución fundada un año antes que – aunque cicateramente – patrocinó la expedición a cambio de modificar el fin último de la misma por el de adquirir por cuenta de la Sociedad nuevos territorios en el golfo de Guinea así como consolidar la endeble posición española en la zona que entonces se veía amenazada por las grandes potencias europeas. Tras varios contratiempos y retrasos, ambos exploradores llegaron a Fernando Poo el 28 de septiembre de 1884. Zarparon hacia el estuario del Muni y se adentraron primero en el río Noya y más tarde en el Utamboni, el Utongo, el Bañe y el Congoa.

El resultado de este viaje fue la obtención para la Sociedad de Africanistas de la soberanía de 101 jefes indígenas de distintas tribus e integrar en la nación española el territorio explorado en el primer viaje (cerca de 15.000 kilómetros cuadrados). En noviembre de 1884 las fiebres y la enfermedad obligaron a Iradier a abandonar al equipo y volver a España. Osorio se quedó en Guinea hasta 1886 y prosiguió los reconocimientos geográficos.

Fruto de su rica experiencia exploratoria es su libro “África. Viajes y trabajos de la asociación La Exploradora”, donde Iradier relata las peripecias de sus dos viajes. Escrito a la manera de un diario, el libro contiene valiosos dibujos y mapas realizados por el propio autor. En la segunda parte, el explorador ofrece una cuidada información del país: noticias geográficas, meteorológicas, etnológicas y de otras materias.

El final

De regreso a España, Iradier se dirige a Tardienta (Huesca), donde se encontraba su familia. Tras varios homenajes y exposiciones de los conocimientos adquiridos dio un nuevo giro a su vida, dedicándose a poner en práctica algunas ideas novedosas, como la creación de un modelo de contador automático de agua, un fototaquímetro y un nuevo procedimiento tipográfico que acortaba las labores de imprenta.

Manuel Iradier murió en Valsaín (Segovia), donde estaba al servicio de una empresa maderera, el 19 de julio de 1911. Vitoria, su ciudad natal, no lo olvidó y en 1949 nacía la Sociedad Excursionista Manuel Iradier, que tomaba como propios los principios que impulsaron al explorador. Su ciudad también lo recuerda con un monumento y una calle. Tras el paso de Iradier por territorio africano Guinea Ecuatorial pasó a ser una provincia española más hasta su independencia en 1968.

Autor: Ignacio del Pozo Gutiérrez para revistadehistoria.es

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Bibliografía:

Manuel Iradier, “Africa. Viajes y trabajos de la Asociación Eúskara La Exploradora”, Miraguano Ediciones y Ediciones Polifemo, 1994.

Manuel Iradier, “África: fragmentos de un diario de viajes de exploración en la zona de Corisco”, Boletín de la Sociedad Geográfica de Madrid 1878

Miguel Gutiérrez Garitano, “Apuntes de la Guinea : Vida, obra y memoria de Manuel Iradier y Bulfy”, Ikusager 2011

Ángel Martínez Salazar,  “Manuel Iradier: las azarosas empresas de un explorador de quimeras”, Miraguano 2004

Josep Lorman, “Manuel Iradier Bulfy, explorador del África negra” , La Gaya Ciencia 1976