Los Romeo y Julieta del Holocausto, Mala Zimetbaun y Edward Galinsk

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Edward Galinski nació en Wieckowice (Polonia) el  5 de Octubre de 1923. Justo cuando estalló la guerra estudiaba en la escuela de marina de Pinsk (Bielorussia). Unos meses más tarde, en la primavera de 1940, Edward fue arrestado por los nazis y enviado a la prisión de Tarnów, como prisionero político.

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El 14 de Junio de 1940, cuando él creía que lo liberaban, fue enviado en el primer transporte de prisioneros políticos, desde Tarnów hacia el campo de concentración de  Auschwitz, inaugurado el 20 de Mayo de ese mismo año. Sin embargo por aquel entonces, tenía una función muy distinta de la que todos conocemos. Una vez allí, se le asignó el número 531 de los 728 que llegaron.

La suerte no le abandonó del todo, ya que su gran habilidad con las herramientas, le habían ayudado a ganarse un puesto en el equipo de mantenimiento del campo, algo que le permitía moverse con relativa facilidad por los diferentes barracones y las inmediaciones del campo, también había conseguido ganarse la confianza de los soldados y oficiales.

Mala Zimetbaun nació en Bresko (Polonia) el 26 de Enero de 1918, pero pasó su infancia y juventud en Bélgica, donde sus padres emigraron en Marzo de 1928, y más tarde se instalaron en Amberes. Mala era una estudiante brillante, ya que hablaba con fluidez alemán, ruso, inglés, polaco y francés. Durante la guerra, el 5 de Diciembre de 1940, Mala se acercó a la resistencia y, particularmente, en la Brigada Blanca. Mientras tanto, planea huir a Suiza con su familia.

A principios de 1942, fue contratada como secretaria políglota de la American Diamond Company, pero en Mayo de ese mismo año, todas las empresas judías de diamantes, fueron obligadas a cerrar por las autoridades. Cuatro meses más tarde, en Septiembre de 1942, fue detenida en una ronda en la estación central de Amberes.

El 15 de Septiembre fue enviada al campo de concentración de Auschwitz y, dos días más tarde, a su llegada, recibió el número 19880. Cuando Mala llegó al campo, el exterminio de los judíos a gran escala ya había empezado. Por suerte, Mala, gracias al perfecto conocimiento que tenia de cinco idiomas, le permitió formar parte de un grupo privilegiado de presas, trabajando así como intérprete y mensajera.

Los Romeo y Julieta del Holocausto, Mala Zimetbaun y Edward Galinsk

Mala y Edward, se conocieron cuando Edward fue al campo de mujeres a realizar algunas reparaciones. Las tareas de traductora de Mala, le permitían desplazarse con cierta facilidad, cosa que propició poder entablar amistad con Edward, que fugazmente se convirtió en idilio, y posteriormente quedarían enamorados, el uno del otro.

Durante las siguientes semanas, fueron apañándose para verse a escondidas, pero ellos lo que realmente querían era vivir su romance en libertad. Edward, trazó un plan de fuga, en el que contaría con la inestimable ayuda de su amigo, Wieslaw Kielar, el preso número 290, que le facilitó un pase falso y un uniforme de soldado de las SS, con el que Edward podría escaparse de Auschwitz. El día escogido para la fuga fue el 24 de Junio de 1944, él, se vistió con el uniforme que le había proporcionado su amigo, y Mala se puso un mono de operario sobre su vestido, y portaba al hombro un lavabo, que serviría para ocultar su rostro femenino.

Con la excusa que debían que cambiar un lavabo, lograron pasar, todos y cada uno de los controles que se fueron encontrando por el camino. El guardia de la puerta, que ni siquiera verificó el pase, abrió la puerta y  les dejó salir, lograron escapar y pusieron rumbo hacia Eslovaquia donde Mala tenía parientes, y querían refugiarse hasta su liberación. Varias horas después, el sonido de una sirena, anunciaba que alguien había escapado.

La suerte les abandonó por completo, solo unos días después, el 6 de Julio se toparon con una patrulla de la frontera alemana, Mala, fue detenida inmediatamente, y Edward mas alejado, podría haber escapado de los guardias, sabía que su fuga les iba a costar la vida, pero aun así, decidió correr la misma suerte que su amada, y se entregó a la patrulla alemana sin dudarlo ni un solo instante. Ambos fueron interrogados durante mucho tiempo, y se les sometió a torturas de todo tipo.

La Gestapo del campo de concentración de Auschwitz, quería obligarles a confesar como habían conseguido el pase, y el uniforme de los soldados de las SS, pero Edward y Mala, no contestaron, cosa que hizo que en el campo, les consideraran héroes. Ambos fueron llevados al temido bloque 11 de campo principal de Auschwitz, un cuartel de castigo, conocido también como el bloque de la muerte, donde fueron encarcelados en celdas separadas. Pero a pesar de eso, hicieron todo lo posible para tener contacto el uno con el otro. Hubo un guardia comprensivo que llevó mensajes secretos y todas las noches durante el pase de lista, Edward, se detenía a contemplar a través de sus barrotes a su amada. Rudolf Höß, SS- Obersturmbannführer del campo de concentración de Auschwitz, decidió que el castigo que pagarían por tal temeridad, sería la horca, fijando el 15 de Septiembre de 1944, como fecha de la ejecución de ambos, que seria al mismo tiempo, pero en distintos lugares del campo.

Allí se ponía fin a una historia de amor inacabada, un romance a escondidas que no pudo ser vivido en libertad. El día de su ejecución, ambos quisieron acelerar sus propias muertes, Edward saltando a la horca, antes de que esta fuese accionada gritando: “Viva Polonia”, y Mala lo intentó cortándose las venas, con una cuchilla de afeitar que llevaba escondida en su pelo.

Este último acto cometido por la joven, indigno al coronel del campo que supervisaba su ejecución, por lo que  ordenaron a que la llevasen rápidamente al barracón de crematorios y fuera quemada viva. Mala, tuvo la suerte que a mitad de camino entre la horca y los crematorios, murió desangrada justo antes de llegar, evitándole así, una muerte cruel.

Autor: David Arjona para revistadehistoria.es

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GRDP

Bibliografía:

Francesca Pacci: Un Amor en Auschwitz ISBN-9788403518216  Editorial: Aguilar