Las Sinsombrero. Las mujeres de la generación del 27
Si bien es conocida la Generación del 27 con autores como Lorca, Cernuda, Salinas, Miguel Hernández, Dámaso Alonso, Luis Buñuel, Dalí o Jesús Bal y Gay, entre otros, dentro de esta generación hubo unas mujeres de vital importancia para la cultura y el pensamiento español, Las Sinsombrero.
La Generación del 27 es así conocida debido a que estos artistas se dieron a conocer en torno a 1927, concretamente en el homenaje del tercer centenario de la muerte de Luis de Góngora (1627) en el Ateneo de Sevilla. Además, la Generación del 27 sustituye al Novecentismo y a la Generación del 98, regeneracionista y con gran preocupación por la identidad de España, en la que se encontraban Machado, Baroja, Azorín, Unamuno, Maeztu o Valle-Inclán, entre otros.En este sentido, la Generación del 27 destacó por la influencia y mezcolanza de movimientos europeos como el simbolismo, futurismo y surrealismo, entre otros, aunque no representaban un pensamiento único en cuanto a la temática política y social. Utilizaron de manera constante la metáfora así como nuevas palabras para, con ello, poder transmitir de manera emocional los poemas. La particularidad de sus obras y el énfasis en los sentimientos así como los temas tabúes suponen un tipo de poesía nuevo, poesía humanizada. Era una poesía orientada hacia lo intelectual y la belleza con una estructura de versos clásica. Sin embargo, dentro de la Generación del 27, como se ha mencionado, existieron las Sinsombrero.
Las Sinsombrero
Dentro de la Generación del 27, según los autores, hubo un grupo de mujeres artistas, novelistas, poetas, ensayistas… que, junto a los hombres, contribuyeron a ensanchar tanto el arte y la literatura español como los hombres –más conocidos-. Mostrando las mismas inquietudes que sus homónimos del 27, las artistas españolas destacaron en todos los campos y estilos. Las vanguardistas españolas del siglo XX son, entre otras, las pintoras Maruja Mallo, Margarita Manso y Rosario de Velasco, las polifacéticas Casilda de Antón del Olmet, Marga Gil Roësset (dramaturgas, escultoras, pintoras, poetas, ensayistas…), la filósofa María Zambrano, las escritoras María Teresa León, Josefina de la Torre y Rosa Chacel, la compositora y narradora Gloria de la Prada, la historiadora y poeta Cristina Arteaga o la dramaturga y poetisa Pilar de Valderrama.Las Sinsombrero nacen en un contexto sociopolítico y económico convulso, tras el Desastre del 98 español y concretamente durante la I Guerra Mundial. Años en los que la democracia y el Sistema Liberal se tambalean, años de luchas sociales y del surgimiento de los movimientos sufragistas y feministas. En España, la situación es pareja, tras la Dictadura de Primo de Rivera, acto seguido, durante la II República española la mujer ensalza su libertad y estilo pero también su forma de pensar, su política y reivindicaciones. El antecedente lo hallamos en la Generación del 98 con la escritora Concha Espina, o la Generación del 14 en la que, junto a Ortega y Gasset, por la parte masculina, encontramos a Clara Campoamor y Victoria Kent, entre otras, quienes habían destacado culturalmente. La generación de las Sinsombrero es deudora de la generación anterior, “la del 14” que enarboló Clara o Victoria, en una época en la que la mujer se inserta en el mercado laboral y político, teniendo más visibilidad y protagonismo. Sin embargo, la guerra civil y posterior dictadura apartarán a esta generación al ostracismo, aunque el papel de la mujer se observará en las obras sociopolíticas y juristas de Pilar Primo de Rivera o Mercedes Formica, entre otras, con un estilo propio de la dictadura aunque de gran contenido social.
Aparte de las características simbolistas y surrealistas de la Generación del 27, las Sinsombrero reivindicaron la intelectualidad española femenina en todos los ámbitos. Sin duda, su importancia reside en el protagonismo de la mujer en el mundo intelectual y cultural de España, la mujer aparece de este modo como un personaje literario, independiente, poniendo énfasis en el perfil femenino consecuente con la realidad en sus obras. Ellas, por tanto, son las protagonistas de su destino y así lo plasmarán en sus escritos y obras. Aparece, con esta generación, un nuevo tipo de mujer, emancipada y abierta, política, ensayista, poeta, escritora, compositora…, en símil al hombre. Son mujeres modernas y adaptadas, e incluso por delante, a su tiempo que se introducen en espacios culturales y sociales que hasta ese momento eran solo del hombre.
Su papel en la sociedad, igual que el del hombre, va más allá, como se ha mencionado. Las Sinsombrero se reunían en cafeterías y mesones, en residencias y colegios mayores, en los ateneos… centros de vital importancia para ellas en los que estrecharon lazos para una sociedad mejor. En muchos lugares compartían espacio con sus coetáneos masculinos, con los que mantuvieron también estrechas relaciones intelectuales y culturales. Eran espacios como la Revista de Occidente o la Gaceta Literaria en donde tanto hombres como mujeres escribían y compartían sus inquietudes. En Madrid, sobre todo, fue donde más se dejó ver este movimiento de la Generación del 27. En este contexto se consolidaba la Residencia de Señoritas junto al Lyceum Club femenino o la Asociación Universitaria femenina, lugares en los que solamente intervenían las mujeres y sirvió para consolidar el camino hacia la igualdad.
Autor: Álvaro González Díaz para revistadehistoria.es
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Interesante nota, sobre un movimiento poco conocido. Felicitaciones.