Las fortificaciones militares en Oriente durante las Cruzadas

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Los siglos XII y XIII fueron dos siglos en los que se desplazaron miles de personas del occidente europeo, hacia lo que denominamos como el Próximo Oriente, primeramente con el propósito de tomar la Ciudad Sagrada para los cristianos, Jerusalén.

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Tras la predicación de la Cruzada por Urbano II comienza este desplazamiento, en el que se da el peregrinaje por motivos religiosos, comerciales, militares y políticos. Cuando hablamos de las cruzadas hay que entenderlas como un movimiento cultural, en el que se produce un intercambio, tanto de bienes materiales como de como de conocimiento.

Las fortificaciones militares en Oriente durante las Cruzadas

Tras el asentamiento y la creación de los Estados Latinos en Oriente surge la necesidad de protección tanto de los castillos como de las rutas y las ciudades. En la defensa de las fortalezas intervienen las órdenes militares como el Temple y la orden del Hospital, las cuales tendrán bastante protagonismo. La orden Templaria desde su surgimiento se le asigna la defensa y protección de una marca fronteriza al norte de Antioquía[1]. Aunque la fecha en que se militariza la orden Hospitalaria es discutida, lo cierto es que en el año 1136 el rey de Jerusalén, siendo en ese momento Fulco, entrega a la orden del Hospital el castillo de Bethgibelin para su custodia, y 6 años después el conde de Trípoli les entrega el Crac de los Caballeros. Otra de las Órdenes que surge es la de Santa María de los Teutones, de origen germano en un contexto, hasta ahora, dominado por los francos[2].

En este artículo trataremos de describir las principales fortalezas utilizadas durante estos dos siglos a lo largo de los Estados Latinos, los materiales, las técnicas utilizadas, los esquemas, y las defensas que poseían estas impresionantes construcciones. 

Los materiales constructivos

Los castillos y fortalezas cruzados que aparecen a lo largo de la línea de costa incorporan novedades europeas y bizantinas, sumado a ello la larga experiencia en los asedios, por lo que aparecen elementos muy prácticos en estas fortificaciones un ejemplo serían los grandes almacenes excavados, o como las grandes cisternas de agua incorporadas dentro de las murallas[3].

En cuanto a los materiales utilizados en la construcción de las fortificaciones militares, se observa un cambio hacia la piedra, dejando la madera a un lado, debido a su escasez en Oriente y por la habilidad de las tropas musulmanas en las prácticas incendiarias durante los asedios. Los cruzados utilizaron en sus construcciones un aparejo a base de sillares almohadillados, estos elementos eran muy eficaces absorbiendo los impactos de proyectiles[4].

En la base de los muros construyeron grandes taludes por dos motivos, el primero como técnica defensiva para evitar las minas y por otro lado como elemento resistente de la estructura ante los terremotos, muy frecuentes en esta región del planeta.

Muchas de las fortalezas que ocupaban eran construcciones previas, por lo que muchos elementos son incorporados a estas nuevas construcciones como en el Crac de los Caballeros, donde previamente existía una fortificación. Tras rendir la fortaleza la Orden de los Hospitalarios en 1271 ante el sultán de Egipto, Baibars, se incluirían elementos nuevos por parte de los soldados musulmanes, como una torre cuadrangular en la muralla sur[5]. 

Esquema constructivo

Hablar del esquema constructivo en Oriente es complejo, ya que los cruzados incorporaron una serie de técnicas con influencia europea y bizantina.Otro factor a tener en cuenta es que pese a ser un periodo de tiempo relativamente corto encontramos una clara diferenciación de las generaciones constructivas de estas fortalezas. Muchas de ellas eran reconstruidas aprovechando los restos de una antigua fortaleza.

Desde comienzos del siglo XII hasta mediados de la primera década encontramos las primeras construcciones cruzadas, estos asentamientos se localizan en las grandes ciudades y en poblaciones recién tomadas a los musulmanes. Durante esos 15 años se construyen o reconstruyen un total de 29 fortificaciones[6]. Muchas de ellas siguen el estilo constructivo denominado como Keep, se basa en una torre central rodeada por una muralla. Este elemento defensivo como “Torre del Homenaje” ofrecía un segundo recinto protegido en caso de que la muralla fuese derribada,  un ejemplo de este estilo lo encontramos en Chastel Blanc[7].

Durante lo que denominamos la segunda generación constructiva de castillos y fortalezas, hablamos de los años 1115 al 1167 apróximadamente, las construcciones defensivas las localizamos en las principales rutas, aunque en las fronteras durante esta fase se construyen muy pocas, predominan los emplazamientos con poco riesgo ante un ataque[8]. Durante este periodo las construcción de emplazamientos defensivos es superior a los otros dos. En estas fortalezas se aprecia la funcionalidad en las estructuras, con grandes almacenes, cisternas, cuadras, grandes plantaciones, y no olvidemos, que eran centros administrativos en muchos casos. Un ejemplo sería Montreal donde las tierras a su alrededor eran muy fértiles, lo cual implica que no solo eran puestos estratégicos de defensa, sino que también eran centros económicos y administrativos.

En lo que denominamos la tercera generación constructiva comprendida entre 1168-1187 aproximadamente, se construyen y amplían las defensas en muchas fortificaciones, sobre todo las que se encuentran en las nuevas fronteras y son susceptibles ante los ataques. Alrededor de estos años fortificaciones como Safad (que en 1168 es entregada a los Templarios), Belvoir, el castillo de Montreal o el Karak en las inmediaciones de la ciudad Santa son ampliados y sus defensas se verán mejoradas[9]. Esto responde a las campañas de Nur al-Din durante este periodo, y posteriormente a las de Saladino, en las que el asedio de las fortificaciones era una técnica en la toma de dichos emplazamientos, por lo que en sus defensas se construyen todo tipo de elementos para impedir que el enemigo tome el puesto.

Será la III Cruzada la que de como resultado un mayor desarrollo en la arquitectura militar, los cruzados se dieron cuenta de las nuevas técnicas defensivas necesarias y por ello observamos que los emplazamientos se encuentran en lo alto de una colina, con varios anillos defensivos, utilizando también los elementos naturales propiamente defensivos, siendo en muchos casos reformadas las fortalezas y ampliadas sus defensas.

Como últimos ejemplos hay que mencionar una serie de puestos excavados en la roca, unas fortalezas impresionantes, la primera al-Habis Jaldak, o el fuerte de Niha, ambas unas fortificaciones excavadas en la roca, protegidas por los acantilados y desfiladeros y a las que se accede por puntos muy defendidos. el fuerte de Niha se construye a mediados del siglo XII y a mediados del XIII se le entrega a la Orden Teutónico, que lo perderá pocos años después[10].

La seguridad en las fortalezas

Entre los elementos defensivos en las fortalezas hay que hablar en primer lugar de las puertas de acceso, entre los diferentes modelos encontramos puertas en recodo, puertas de estilo bizantino, que eran construidas a base de un esquema recto, como encontramos en la gran fortaleza conocida como Margat. En las puertas se combinan los elementos defensivos como los rastrillos, o los matacanes, buhederas, y aspilleras, un claro ejemplo de este sofisticado sistema defensivo se encuentra en el corredor de entrada del Crac de los Caballeros. Es un corredor de 160 metros con dos rampas ascendentes, que giran un ángulo de 180º, cubiertas por aspilleras y buhederas, complementada con rastrillos, haciendo del acceso al Crac un impresionante sistema defensivo[11].

Otro elemento que encontramos entre las puertas es que son de poca anchura, lo cual facilita su defensa. También hay que destacar el acceso de Saone, en el que se excavó un tremendo foso dejando únicamente un punto sin excavar, y sobre este punto colocaron sillares de mampostería que amortiguan el puente de acceso al interior.

Otro elemento defensivo de las fortificaciones militares son las torres, entre los modelos bizantinos encontramos las torres a intervalos regulares en las murallas, este elemento deja pocos puntos ciegos a la hora de defender el emplazamiento. Por lo que la influencia bizantina es muy palpable en estas construcciones, en los anillos defensivos se alternan torres. Existen de dos tipos tanto circulares como cuadradas, cada una con sus ventajas e inconvenientes. Las torres circulares permiten una mejor visión en todos sus puntos y por lo tanto en su defensa. Mientras que las cuadradas podían ser utilizadas como base de máquinas de tiro, algunas de las máquinas de guerra más utilizadas podrían ser la ballesta o el trabuco,este último era capaz de lanzar piedras pesadas hasta trescientos metros, su aparición en el siglo XII puede ser la causa de que se amplíen y mejoren las murallas de los recintos fortificados[12]. El crac de los Caballeros posee un anillo exterior amurallado, en el que en sus muros se intercalan torres de entre 8 y 10 metros de anchura, siendo el muro de 3 metros de anchura tras su remodelación en el siglo XII.

Anteriormente mencionamos que estas fortificaciones desarrollan complejos almacenes para soportar largos asedios, como los del crac de los caballeros de más de 100 metros de longitud. O los de Margat siendo capaces de resistir un asedio hasta de cinco años, esta colosal fortificación se encuentra entre Trípoli y Antioquía. Tiene una forma triangular, estando su vértice orientado hacia el sur, está protegido por una doble línea de muros defendida a intervalos regulares por torres circulares[13].

Otro elemento defensivo que encontramos es el matacán, mediante el cual proyectaban el fuego a la base de la muralla y evitaban las técnicas de minado y zapa.

Por otro lado también son muy importantes los depósitos de agua y pozos, en el caso de Saone, además del impresionante foso excavado en la roca de 28 metros de profundidad, hay dos depósitos de agua, en el Crac de los Caballeros hay 9 cisternas y un pozo. Otro foso de un tamaño colosal lo encontramos en la fortaleza de Beaufort, es un elemento defensivo crucial para evitar el minado en la base de la fortaleza y de sus murallas. 

Autor: Víctor Vicente García para revistadehistoria.es

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Bibliografía

  • DEMURGER, Alain. Auge y caída de los Templarios. Barcelona, Editorial Planeta deAgostini, 2005.
  • DEMURGER, Alain. Caballeros de Cristo: Templarios, Hospitalarios, Teutónicos y demás órdenes militares en la Edad Media (Siglos XI a XVI). Granada, Universidad de Granada, 2005.
  • DEVRIES, Kelly. Y DOUGLAS SMITH, Robert. Medieval Military Technology. Canada, University of Toronto Press, 2012.
  • ELLENBLUM, Ronnie. Crusader Castles and modern Histories. Cambridge, Cambridge University Press, 2007.
  • KENNEDY, Hugh. Crusader Castles. Cambridge, Cambridge University Press, 1994.
  • LÓPEZ FERNÁNDEZ, Manuel. “En las fronteras de Europa: Las órdenes militares en los siglos XII y XIII”. En: Eúphoros, Nº6, 2004. Pp:165-176.
  • TOY, Sidney. A History of fortification from 3000 BC to AD 1700. South Yorkshire, Pen & Sword Military Classics, 2006.
  • VALDÉS FERNÁNDEZ, Fernando. “La arquitectura militar de los Cruzados en Oriente”. En: Codex Aquilarensis, Nº 12, 1996. Pp: 155-178.

[1] Demurger, 2005: 45.

[2] Pringle, : 170-171.

[3] Toy, 2005: 127-129.

[4] Valdés, 2012: 158-160.

[5] Toy, 2005: 141-144.

[6] Ellemblum, 2007: 165-167.

[7] Valdés, 2012: 159.

[8] Ellemblum, 2007: 170.

[9] Íbidem: 177-178.

[10] Kennedy, 1994: 54.

[11] Valdés, 2012: 164-168.

[12] Íbidem: 162.

[13] Toy, 2005: 83-84.

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