La Vida de Hernando Pizarro, a la sombre del Conquistador
Si bien Francisco Pizarro suele ocupar un lugar central en los relatos sobre la conquista del Tahuantinsuyo, es imposible no destacar la relevancia de Hernando, no solo por su parentesco, sino también por su intrincada participación en la diplomacia, las batallas y las rivalidades de la época.
La Vida de Hernando Pizarro, a la sombre del Conquistador
Mientras que Francisco ya había emprendido su viaje al Nuevo Mundo, Hernando permanecía en Trujillo. No fue hasta recibir noticias sobre las riquezas y posibilidades que América ofrecía que decidió embarcarse en esta aventura. Se unió a su hermano en el difícil desafío de explorar y conquistar territorios desconocidos, plagados de rumores sobre vastas civilizaciones y tesoros inimaginables.En 1532, durante el encuentro en Cajamarca, Hernando demostró su valía y habilidades diplomáticas. Aunque la emboscada y captura de Atahualpa, el Inca, fue un plan estratégico orquestado principalmente por Francisco, fue Hernando quien se encargó de dialogar con el monarca. Esta interacción fue esencial para comprender la estructura del imperio y los posibles puntos de negociación.
Atahualpa, en un intento de ganar su libertad, prometió a los españoles un cuarto lleno de oro y dos de plata. Una vez se cumplió parte de este compromiso, Hernando fue el elegido para llevar este impresionante botín a la corte española. En 1534, presentó las riquezas ante el Rey Carlos I y narró los sucesos en el Tahuantinsuyo. Su visita no solo le otorgó honores y el título de caballero, sino que consolidó el apoyo real a la expedición de los Pizarro.Diego de Almagro, inicialmente aliado y compañero de los Pizarro en la conquista, pronto se convirtió en rival. La tensión entre las facciones culminó en una serie de enfrentamientos conocidos como las Guerras Civiles entre los conquistadores. Hernando, fiel a su hermano Francisco, se enfrentó directamente a Almagro. Su papel fue determinante en la captura y posterior ejecución del antiguo aliado en 1538, lo que generó repercusiones que resonarían en la historia de la conquista.
Tras la muerte de Almagro, y debido a la naturaleza controversial de sus acciones, Hernando regresó a España. Sin embargo, este retorno no fue triunfal. Acusado de abusos y de actuar sin autoridad en la ejecución de Almagro, fue arrestado. Lo que siguió fueron cerca de 20 años de encarcelamiento. A pesar de las peticiones y esfuerzos de su familia, no fue liberado hasta 1561.
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