La última invasión de Gran Bretaña

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Después de terminada la guerra de sucesión española y tras la firma del tratado de Utrecht, la influencia de la corona española mermó en el panorama mundial con la pérdida de las posesiones europeas en los Países Bajos, Italia, Menorca y Gibraltar.

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El monarca español, Felipe V, nieto del rey Luis XIV de Francia, se propuso recuperar las posesiones italianas influenciado por su segunda esposa Isabel de Farnesio. Todo esto iba a chocar con las grandes potencia europeas de la época: el Sacro Imperio Romano Germánico, Francia, Países Bajos, Sicilia y como no, Gran Bretaña.

La última invasión de Gran Bretaña

El cardenal Alberoni, consejero del monarca español, sabía que España no podría hacer frente  a una confrontación con la armada británica y menos después de la derrota del cabo Passaro donde los británicos eliminaron casi por completo la flota española en Sicilia, por eso ideo un plan: llevaría la guerra por tierra, a la propia Gran Bretaña.

Gran Bretaña en esos momentos se encontraba inmersa en una guerra civil entre los partidarios del actual monarca el protestante  Jorge I y los partidarios del depuesto monarca católico Jacobo III,  Alberoni quiso sacar partido de esta situación en favor de la corona española. Su idea consistía en agitar este conflicto. Apoyaría  el alzamiento de los clanes escoceses jacobitas y de los católicos ingleses para conseguir el derrocamiento de Jorge I y colocar en el trono británico a un aliado de España como era Jacobo III. El plan tenía dos partes: la primera consistía en enviar  unos trescientos infantes de marina del regimiento Galicia al mando de George Keith que se dirigiría al noroeste de Escocia con la misión de alzar a los clanes y con ello hacer que las tropas británicas concentradas en el sur se dirigieran al norte a sofocar el alzamiento.

La segunda parte seria el desembarco en Gales de siete mil hombres al mando de James Buttler  que gracias a la maniobra de distracción anterior tendrían el terreno allanado para desembarcar y avanzar hasta Londres. Los  trescientos infantes de marina desembarcaron y ocuparon la isla de Lewis, de ahí pasaron a las Highlands donde los clanes se fueron sumando a la expedición pero no en el número esperado. Viendo esta situación, George Keith se dirigió al castillo de Eilean Donan y estableció allí su cuartel general. Se estableció en el castillo una guarnición de unos cincuenta hombres que custodiarían el armamento y la pólvora llevados para apoyar la rebelión, el resto de tropas marcharon al sur en busca de más tropas que se unieran al alzamiento.

Pero las cosas no marchaban según lo planeado, debido a la climatología la flota de siete mil hombres no pudo llevar a cabo su misión debido a una tormenta a la altura del cabo Finisterre que disperso la flota a diversos puertos de la península, hecho que desconocían los infantes de marina que se encontraban en Escocia. Los británicos alertados de un nuevo alzamiento jacobita mandaron varias naves a las inmediaciones del  lago Alsh, donde penetrando en el, descubrieron a las tropas extranjeras en el castillo de Eliean Donan.  Ante la negativa de rendición de la guarnición, los británicos decidieron bombardear el castillo casi hasta su destrucción consiguiendo así la rendición de estos.

Enterados de la caída del castillo, decidieron marchar hacia Inverness en un intento de coger por sorpresa a los británicos. Recabaron apoyos de algunos clanes como el McGregor al mando del mítico Robert Roy McGregor. Una vez más, los británicos, se habían enterado de los planes rebeldes y salieron a su encuentro. El 10 de junio de 1719 las tropas británicas se  encontraron con las tropas hispano-jacobitas en las cañadas de Glenshiel.

La batalla comenzó con fuego de mortero sobre las posiciones jacobitas seguido de un ataque sobre el ala derecha de estos que fue repelido en primera instancia pero que no pudo resistir un segundo embate y huyó. El general Wightman viendo que su táctica era efectiva, repitió el ataque en la otra ala pero esta vez concentrando el fuego de mortero en la posición central ocupada por los españoles, evitando así que acudieran en su ayuda y estos también huyeron. A tenor de estos acontecimientos y del incesante bombardeo, los españoles también ordenaron una retirada táctica.

Al día siguiente los españoles se rindieron ante los británicos y fueron trasladados a Edimburgo con el resto de compatriotas apresados en Elian Donan, mientras, los escoceses aprovecharon la oscuridad de la noche para huir. Esta batalla tiene el honor de ser el último enfrentamiento con tropas extranjeras en Gran Bretaña.

Autor: Ignacio Pérez Pascual para revistadehistoria.es

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Bibliografía:

https://www.veronicaescritora.com/la-expedicion-espanola-a-escocia-de-1719-cap-i/ 05/09/2018

https://www.veronicaescritora.com/expedicion-a-escocia-1719-cap-ii/ 05/09/2018

https://www.veronicaescritora.com/expedicion-a-escocia-1719-cap-iii/ 05/09/2018 http://www.gehm.es/biblio/El_Jacobismo.pdf  05/09/2018

http://reservistasjaen.es/wp-content/uploads/2013/10/Batalla-de-Glen-Shiel.pdf  05/09/2018