La Revolución de los Claveles y la Transición democrática

La Revolución de los Claveles y la Transición democrática

Es bien conocido por todos que la historia de España y Portugal ha estado entrelazada durante prácticamente todo el recorrido vital de ambos países. Como aliados, como enemigos, como modelo el uno del otro o, incluso, como un solo estado.

En cosa de un par de años se producen en la Península Ibérica dos acontecimientos claves. La madrugada del 24 al 25 de abril de 1974 el ejército portugués se levantaba en armas contra el régimen dictatorial de Salazar, ya dirigido por Marcelo Caetano.  Un año y varios meses después, Francisco Franco fallecía en su cama del Palacio de El Pardo y se daba paso a una etapa de incertidumbre política y transición que culminará con la llegada de la democracia al estado español reconocida en la Constitución de 1978. ¿Cómo se llega a esta situación?

La Revolución de los Claveles y la Transición democrática

En Portugal, el salazarismo daba sus últimos coletazos. La represión, la enorme desigualdad existente, los monopolios económicos, la guerra colonial… Numerosos factores contribuyeron a que la población se decidiera a actuar, destacando el papel de la juventud que encarnó las acciones más arriesgadas. El movimiento vecinal en los barrios es igualmente creciente. Se organizan protestas contra el precio de la vivienda, contra el mal estado del transporte público, por una atención sanitaria adecuada, por el abastecimiento de agua, etc. Las capas medias (médicos, pequeños propietarios, profesores, etc) también se sumaron a las protestas.

La situación en España era diferente. En nuestro país se venía produciendo un cambio social incipiente desde los años 60. Este cambio vendrá motivado, principalmente, por el crecimiento económico que convertirá España en uno de los destinos turísticos favoritos para los europeos. Por ello, la sociedad protagonista de la Transición será una sociedad con el problema agrario resuelto, con una masa obrera moderada alejada de posicionamientos revolucionarios y con una clase media abundante, apolítica, en pleno proceso de secularización, relajada en sus costumbres, amante del consumismo y defensora a ultranza de la paz.

Dada la situación de Portugal, era de esperar que, en cualquier momento, se intentase dar un golpe de Estado, con el peligro de que terminara en una guerra civil. Sin embargo, no ocurrió así. Efectivamente se produjo un levantamiento en armas y se dio un golpe de estado, pero la violencia fue mínima, hecho que ha supuesto que O 25 de Abril, el día que los militares devolvieron la libertad al pueblo, sea un ejemplo de revolución idílica. Aprovechando la coyuntura social donde se experimentaba desde hacia tiempo un giro a la izquierda, un grupo de jóvenes militares con aspiraciones democráticas decidió dar un golpe de estado la madrugada del 24 al 25 de abril de 1974. Si de algo pueden estar orgullosos los organizadores de la revolución es que el pueblo, tras un primer momento de incertidumbre, se lanzó a la calle y apoyó al ejército. Los trabajadores y las amas de casas salieron a la calle, inundaron las plazas, participaron con los soldados y suboficiales en todos los episodios claves del derrumbamiento de la dictadura. El propio nombre de la revolución proviene de la acción de una joven camarera, que regresaba a casa cargada de claveles cuando se topó con uno de los tanques que salieron a la calle. Le preguntó al oficial qué ocurría y, tras las oportunas explicaciones, este le pidió un cigarrillo. Pero lo único que tenía la joven eran claveles así que le entregó uno de ellos al soldado, que lo colocó en la punta de su fusil como símbolo de que no deseaban tener que usar la fuerza. Este acto se repitió en varias guarniciones, de ahí el nombre que pasó a la historia.

Nuevamente, la situación va a ser muy diferente en España. Si Salazar murió en el 70 y el poder continuó en manos de Marcelo Caetano, en España no se inició el proceso de transición democrática hasta la misma muerte de Franco. Fracasado el primer gobierno de la Monarquía, encabezado por Arias Navarro, se elegirá con gran acierto seguir la vía reformista, liderada por Adolfo Suárez. Un elemento vital que vendría a explicar el éxito de nuestra Transición, será la apuesta clara y decidida por el consenso y la reconciliación entre los españoles. Todos los grandes grupos políticos cedieron en sus posiciones a cambio de evitar a toda costa que, en España, volviera a producirse un enfrentamiento fratricida.

A partir de la década de los 40, ambos países siguieron un camino político paralelo. Tanto la dictadura salazarista como la franquista lograron sobrevivir al fin de la II Guerra Mundial y la consiguiente derrota del fascismo, colaborando para mantenerse. Pero con respecto a los procesos de democratización, fueron, como hemos visto, paralelos en el tiempo, y con importantes semejanzas en la forma de configurarse como estados democráticos, pero muy diferentes en la ejecución. Si en Portugal se logró a través de un golpe de Estado, en España el proceso fue mucho más paulatino, quizás más costoso si cabe. De hecho, podemos contabilizar más muertes y conflictividad en la transición española (recordemos el intento de golpe de estado del 23F) que en la portuguesa; contando, eso sí, con la acción de los grupos terroristas, protagonizada por ETA.

Autor: Miguel Murillo Fuentes, Graduado en Historia y Patrimonio Histórico, Universidad de Extremadura para revistadehistoria.es

¿Eres Historiador y quieres colaborar con revistadehistoria.es? Haz Click Aquí

¿Nos invitas a un café?

Si quieres donar el importe de un café y «Adoptar un Historiador», incluiremos tu nombre como agradecimiento en calidad de mecenas en un Artículo Histórico, puedes hacerlo Aquí:




También puedes apoyarnos compartiendo este artículo en las redes sociales o dándote de alta en nuestro selecto boletín gratuito:

Déjanos tu Email y te avisaremos cuando haya un nuevo Artículo Histórico

Bibliografía:

COSTA NEVES, Carlos. ‘Las relaciones político-diplomáticas entre Portugal y España en la segunda mitad del s XX’ en Investigaciones históricas, nº 21, 2001.

RIVAS ARJONA, Mercedes. ‘La transición española: historia de un éxito colectivo’, en Revista Aequitas, vol. 4, 2014.

ROSICH, Jordi. Portugal: La Revolución de los Claveles, Biblioteca Libre, Amanuense, 2009.

JULIÁ, SANTOS. ‘Transición y democracia (1973-1985)’ en DE LARA, Tuñón (ed), Sociedad y política, Vol. X. Editorial Labor, Barcelona, 1991.

SANCHEZ CERVELLÓ, Josep. ‘Las transiciones democráticas’ en Portugal y España contemporáneos, nº 37, 2000.

VIÑATEA, Joseba. La Revolución de los Claveles en las transiciones a la democracia, TFM en Historia Contemporánea, Universidad de Cantabria, 2015

Publicaciones Similares

Un comentario

Deja una respuesta