La respuesta de Tito a Stalin

La respuesta de Tito a Stalin

Josip Broz, más conocido como el mariscal Tito, fue el principal artífice de la segunda Yugoslavia, una federación socialista, que duró desde la Segunda Guerra Mundial hasta 1991. Estuvo en el cargo desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta su muerte, el 4 de mayo de 1980 a causa de una gangrena.

Como dato curioso, decir que su funeral, basado en el número de políticos y delegaciones estatales, fue hasta esa fecha, el mayor funeral de estado en la historia. Entre los asistentes figuraron cuatro reyes, seis príncipes, treinta y un presidentes, veintidós primeros ministros y cuarenta y siete ministros de Relaciones Exteriores.

La respuesta de Tito a Stalin

A pesar de ser uno de los fundadores del Kominform (organización para el intercambio de información y experiencias entre los partidos comunistas), fue también el primero en desafiar la hegemonía soviética. Para ello, en 1946 promovió una Constitución que oficializó el carácter federal y socialista de Yugoslavia: seis repúblicas hermanadas en un solo estado y regidas por una única formación política, el Partido Comunista de Yugoslavia, supeditado a él.

El hecho de ser Yugoslavia un país comunista sin estar bajo control soviético, le trajo bastantes problemas al mariscal Tito. Él no consideraba justas muchas de las decisiones llevadas a cabo por la Unión Soviética, y Stalin tuvo que tomar medidas drásticas. Y claro, cuando unimos a Stalin, con medidas drásticas, o terminabas en Siberia o muerto.

Stalin ideó algo más de una veintena de actos con los que acabar con Tito. Uno a uno iban fracasando y Tito, cansado de tener a alguien que se lo quería cargar en tantas ocasiones, decidió enviarle una carta directamente a Stalin, que decía:

“Deja de enviar gente a matarme. Ya hemos capturado a cinco de ellos, uno con una bomba, otro con un rifle… Si no dejas de enviar asesinos, yo enviaré uno a Moscú, y no tendré que enviar un segundo”.

Lo cierto es que los intentos de asesinato cesaron. Según documentos de seguridad soviética, en uno de los intentos, un agente debía conseguir reunirse con Tito y liberar una bacteria pulmonar mediante un artilugio oculto en su vestimenta. Otro plan consistía en disparar directamente a Tito con un arma silenciada y liberar un gas para distraer a todos los presentes y así poder huir. Enviar un obsequio al mariscal Tito con un gas mortal en el interior fue otra opción. Y así, una veintena de casos.

Hay quien asegura que tras la muerte de Stalin, se encontraba Tito, cumpliendo así su palabra de que con un solo intento acabaría con él, ya que de este modo se aseguraba que Stalin no acabara con él primero.

Autor: Juan Álvarez-Nava García para revistadehistoria.es

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Bibliografía: 

  • Montefiore, Simon Sebag (2007). Llamadme Stalin: La historia secreta de un revolucionario.
  • Trotski, León, Stalin, Los libros de nuestro tiempo, Barcelona, 1947.
  • Gromyko, Andréi (1989). Memorias.

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Un comentario

  1. Esas cosas de la Historia que ahora es que se saben,el problemas es las que siguen ocultas y son imprescindibles no sólo para documentar la historia sini para comprenderla y evitar los mismos errores. Saludos desde Venezuela.

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