La Rebelión de Agualongo
Mientras se asentaban las insurrecciones independentistas en América, surgían también luchas que se oponían a estas. Estas luchas no venían de la mano de los españoles sino más bien al contrario.
Mientras los lideres como San Martin o Bolívar entre los mas destacados (de procedencia española) imponían su mandato allá por donde pasaban, también surgían focos hostiles que reclamaban seguir perteneciendo a España. Este era el caso de los mestizos, indígenas o negros que se integraron en el bando realista.
La Rebelión de Agualongo
Pero, sin embargo, a pesar del abandono de la corona, una vez restaurada en el poder, hubo rebeliones proclives a la pertenencia a España y la Rebelión de Agualongo es una de tantas con nombre propio. esta rebelión se inscribe en el proceso de independencia de la Gran Colombia y se encuadra dentro de las fases de las campañas del sur.
Corría el año 1821 y Bolívar había vencido en Carabobo. Consideraba que los realistas venezolanos habían sido derrotados así que prosiguió su avance hacia Quito. Sin embargo, su plan inicial era llegar hasta Quito por mar, pero se encontró una flota realista que bloqueaba Buenaventura. Su misión era la de socorrer a sucre, otro líder independentista que estaba combatiendo en Guayaquil. Con este contratiempo, las tropas de Bolívar tuvieron que avanzar por tierra a través de la región de Pasto, cosa que quería evitar. Finalmente, a mediados de diciembre de ese mismo año partió hacia Quito desde Bogotá.En España se habían olvidado ya de América, o al menos así lo parecía. Por esta fecha, coincidente en el tiempo con las campañas de Bolívar hacia el sur, el general Riego se había levantado en armas contra Fernando VII. Este hecho volvió a cambiar la historia ya que se esperaba un envío de tropas hacia América que nunca llegaría. Esto propició una etapa liberal en España y, como se ha mencionado, que no llegasen tropas a América a ayudar a los realistas que seguían combatiendo.
Mientras tanto, Bolívar avanzaba y se adentraba en Pastos, pensando que habría unos miles emboscados, indisciplinados y desorganizados rebeldes. Todo lo contrario, sin duda. Agustín Agualongo había organizado todo un ejército, ya que fue apoyado en masa por su gente. La región de Pasto era la puerta al sur, como llegó a decir Bolívar, y era necesaria para avanzar hacia Perú y Ecuador. Habían fabricado armas y uniformes, balas y se habían hecho con provisiones, cortaron, así mismo, las principales vías y caminos, para sorpresa de Bolívar quien tuvo que enviar a Sucre a esta zona para controlarla. Durante mucho tiempo los pastusos se habían organizado ya que no querían estar bajo la dominación de Bolívar, querían seguir perteneciendo a España y mantenían la esperanza de que desde allí se enviasen refuerzos.
Sea como fuere, Bolívar estaba en lo cierto y los rebeldes realistas contaban con poco mas de 2.000 hombres, frente a los 8.000 que llegó a reunir el ejército de Bolívar.
Así las cosas, en 1822 Bolívar decide tomar con todas sus fuerzas la región donde los rebeldes les hacían frente y fue allí, en aquellos lugares tan lejanos, donde el se escuchó al ultimo patriota español de América. Agustín Agualongo, fusil en mano, gritó “Viva el rey de España” declarando con ello la guerra a Colombia.
Las tropas independentistas tomaron la región que, a su vez presento gran resistencia, y para diciembre de este año dicha región había caído en manos de Bolívar. (Navidad Negra de Pasto). Tras la toma, como suele ocurrir en estos casos, se produjeron matanzas y violaciones masivas, destrucción de iglesias o documentación administrativa, como señala Santaella Pascual (2021). A pesar de la persecución y los saqueos, a pesar de la convicción de Bolívar de haber tomado definitivamente los Pastos, Agualongo logró reconquistar la región hasta en dos ocasiones, una en 1823 y otra en 1824, a sabiendas que nadie llegaría desde España.
A pesar de todos los esfuerzos, a pesar de su grito, Agualongo perdió la batalla de Barbacoas en junio de 1824, siendo capturado y llevado a Popayán. Allí fue juzgado y condenado a muerte un mes después, el 13 de julio del mismo año.
Destaca nuevamente Santallana que ante el pelotón de fusilamiento pidió que no se le vendasen los ojos y como ultima voluntad pidió morir con el uniforme de coronel del ejercito español. Además, sus últimas palabras según las fuentes fueron que, si hubiese tenido veinte vidas, las veinte se hubiera inmolado por España.
Autor: Álvaro González Díaz para revistadehistoria.es
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