La piedra de Rosetta en manos británicas

La piedra de Rosetta en manos británicas

Todo el mundo sabe que en la Torre de Londres, se encuentran las joyas de la Corona británica. Pero hoy, hablaremos de otra joya que también se encuentra en esta ciudad, concretamente en el Museo Británico, la Piedra de Rosetta (aunque se suele conocer directamente como Piedra Rosetta).

Durante la campaña en Egipto de Napoleón Bonaparte en 1798, el ejército expedicionario iba acompañado por la Comisión de las Ciencias y de las Artes, compuesta por más de un centenar de expertos técnicos. Al año siguiente, mientras los soldados franceses trabajaban en el refuerzo de las defensas del fuerte Julien, situado al noreste de la ciudad portuaria egipcia de Rashid (Rosetta), avistaron en un lugar donde habían excavado una placa con inscripciones en una de sus caras.

La piedra de Rosetta en manos británicas

La Piedra de Rosetta tiene 112,3 cm de altura, 75,7 cm de ancho y 28,4 cm de espesor, mientras que su peso se estima aproximadamente en 760 kilogramos. Presenta tres inscripciones: la superior en jeroglíficos del antiguo Egipto, la central en escritura demótica egipcia y la inferior en griego antiguo. Debido a que fue el primer texto plurilingüe antiguo descubierto en tiempos modernos, la Piedra de Rosetta despertó el interés público por su potencial para descifrar la hasta entonces ininteligible escritura jeroglífica egipcia.

Napoleón abandonó Egipto en 1799, pero el ejército francés y la Piedra de Rosetta se quedaron en África, haciendo frente al ejército inglés y a los otomanos. No era la piedra la única reliquia que viajaba con el ejército. Finalmente, los franceses fueron derrotados y todas sus posesiones fueron a parar a manos británicas, aunque hubo cierta disputa en aquella transición.

Los perdedores alegaban que todo lo descubierto pertenecía a Francia, que no formaba parte de ningún botín de guerra y que los científicos franceses deberían llevarse todo lo descubierto con ellos. Por el contrario, los vencedores se negaban a tal cosa y decían que los científicos podían volver a Francia con todo lo que habían traído, pero que lo descubierto y recogido en Egipto durante aquellos meses pasaba a manos británicas.

Según parece, cuando algunos soldados franceses se enteraron de que lo que ellos habían ido acumulando tras meses de campaña iba a parar a manos enemigas, intentaron destruirlo. Hubiera sido un desastre para toda la humanidad que la Piedra de Rosetta hubiera sido hecha polvo, literalmente. Probablemente el conocimiento de los jeroglíficos hubiera sido el mismo ya que la piedra ya se había copiado y las copias estaban en Francia, pero la pérdida del propio objeto hubiera sido irreparable.

Autor: Juan Álvarez-Nava García para revistadehistoria.es ->Sigue al autor en Instagram en @elprofecurioso

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Bibliografía

  • Budge, E. A. Wallis (1913). The Rosetta Stone. British Museum.
  • Quirke, Stephen; Andrews, Carol (1989). The Rosetta Stone.
  • Nicholson, P. T.; Shaw, I. (2000). Ancient Egyptian materials and technology. Cambridge University Press.

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