La peste negra

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 La peste negra, peste bubónica o muerte negra, fue una de las mayores epidemias en la historia de la humanidad, y la que más impacto social causó. Las cifras de muertos se estiman entre 75 y 200 millones en todo el mundo. En Europa las estimaciones sobre la mortandad de la población varían entre el 30 y el 60%, aunque se acepta que un tercio de la población Europea murió a consecuencia de la epidemia.

La peste negra. Origen y expansión

El origen de la enfermedad tuvo lugar en las estepas de Asia Central y se expandió a través del comercio de la ruta de la seda a otros países de Oriente, afectando profundamente a China, cuya población se redujo de 125 millones de habitantes a 65.

La introducción de esta enfermedad en Europa se produjo a través de la ciudad de Caffa, un enclave comercial genovés situado en la península de Crimea. Durante la invasión de los mongoles la ciudad fue asediada, y durante este asedio los invasores lanzaron cadáveres infectados por la peste al interior de la ciudad mediante catapultas. Tras la caída de la ciudad, los refugiados trasladaron la enfermedad a Génova y Venecia, infectando así a Italia. Este territorio quedaría profundamente afectado por la epidemia, al morir dos tercios de la población. En ciudades como Florencia solamente un quinto de su población sobrevivió a la enfermedad.

A través del comercio de las ciudades italianas se llevó la enfermedad al resto de Europa, quedando afectadas España, Francia, Portugal e Inglaterra en 1348, el año de mayor virulencia de la peste. Alemania, Escandinavia, Hungría y Rusia serían infectadas poco después.

La peste negra
La peste negra, expansión

Algunas zonas con menos contacto comercial con sus vecinos como el Reino de Polonia, el País Vasco y algunas zonas aisladas de los Países Bajos escaparon a la mortandad de la plaga por no haber encontrado un medio de difusión.

La malnutrición y las numerosas guerras contribuyeron a la expansión y afección de la plaga. La sociedad, que no sabía qué hacer ante esta enfermedad cuyo origen desconocían, atribuyeron la peste a todo tipo de causas sobrenaturales, desde fuerzas astrológicas y geológicas al envenenamiento de pozos por parte de los judíos.

La peste negra. Consecuencias

La población europea quedó seriamente reducida. Muchas poblaciones quedaron desiertos y los pocos supervivientes se dispersaron a otros lugares, extendiendo aún más la enfermedad. La atribución de la culpa a los judíos supuso persecuciones y el posterior exterminio de éstos. Miles de judíos murieron por toda Europa. También se culpó a los gatos de la enfermedad y fueron aniquilados, lo que supuso que las verdaderas portadoras de la enfermedad, las ratas, proliferaran, extendiendo aún más la enfermedad.

El hecho de que la enfermedad afectase tanto a pobres como a ricos supuso la creencia de que nadie estaba a salvo sin importar su estamento social. Por eso mismo aparecieron las representaciones de las danzas de la muerte, que recordaban a todos que los bienes mundanos eran pasajeros y que todos tenían el mismo destino.

La peste negra
La peste negra. La danza de la muerte

Sin embargo, la peste negra supuso cambios sociales y económicos de gran calado en Europa. El despoblamiento supuso la acumulación de tierras y otros bienes por parte de los supervivientes, que vieron incrementar sus riquezas y a mejorar su calidad de vida. La movilidad de los campesinos y la escasez de mano de obra agrícola fue un duro golpe para el feudalismo del que no llegaría a recuperarse, pues los terratenientes tuvieron que conceder más libertades y reducir las obligaciones de sus siervos para evitar que abandonaran sus tierras. En los años posteriores, el intento de los señores por recuperar sus privilegios provocaría las grandes revueltas campesinas del siglo XV. Todo esto supuso una serie de cambios que acabarían con la Edad Media y darían paso al Renacimiento.

Autor: Jesús Sahuquillo Olivares para revistadehistoria.es

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