La medicina en la Antigua Roma

¡Valora este artículo!
[Total: 40 Media: 3.7]

Médicos generales, dentistas, cirujanos… ¿Es la medicina actual tan diferente a la medicina en la antigua Roma? ¿Y las mujeres?, ¿tenían un hueco las mujeres en la medicina romana?

Si quieres leer el artículo mas tarde, descárgatelo en PDF y léelo cuando te plazcaDescárgalo Aquí

Como pequeña introducción, digamos que, aunque la cultura etrusca, de la que Roma heredó la mayoría de sus conocimientos técnicos, apenas había desarrollado un corpus médico, si parece bastante claro que tenía ciertas habilidades médicas, sobre todo en el campo de la odontología, pero, lo que sí parece estar claro es que, la medicina en la antigua Roma, no es más que una prolongación del conocimiento médico griego.

La medicina en la Antigua Roma

La medicina romana centró su conocimiento en tres “escuelas” principales de pensamiento médico:

1.- Escuela Hipocrática, obviamente fundada por Hipócrates de Cos, (Cos, 460 a. C.-Tesalia, 370 a. C.) que refería, como causa de las enfermedades, a los “humores”; básicamente, sostenía que la enfermedad era el resultado de un desequilibrio en el cuerpo de los cuatro humores, unos fluidos que en las personas sanas se encontraban naturalmente en una proporción semejante («pepsos»). Cuando los cuatro humores (sangre, bilis negra, bilis amarilla y flema) se desequilibraban («dyscrasia», mala mezcla), el individuo enfermaba y permanecía enfermo hasta que se recuperaba el equilibrio.

2.- Escuela Metódica, basada en los trabajos sobre el “atomismo” de Demócrito (Abdera, Tracia, 460 a. C. –  370 a. C.), que explicaba la enfermedad a través de la influencia de los átomos que atraviesan los poros del cuerpo (un claro anticipo de la teoría microbiana).  Sus tratamientos estaban orientados, entonces, a la recuperación de la armonía corporal perdida por la influencia de los átomos.

3.- Escuela Pneumática, que se desarrolla durante la era cristiana. Si los hipocráticos se referían a los humores líquidos como la causa de la enfermedad y los atomistas en la influencia de las partículas sólidas denominadas átomos, los pneumáticos, verían en el pneuma (el gas) que penetra en el organismo a través de los pulmones, la causa de los trastornos patológicos padecidos.

Pero, qué tipo de médicos había, es decir, ahora tenemos médicos generales y especialistas ¿y en Roma?; en Roma la casta médica se ordenaba, más o menos, como en la actualidad; existían médicos generales (medici), cirujanos (medici vulnerum o chirurgi), oculistas (medici ab oculis), dentistas y especialistas en oídos, además, las legiones romanas disponían de un cirujano de campaña con un equipo capaz de instar un hospital (valetudinaria) en pleno campo de batalla para atender a los heridos durante los combates.

Aunque no existía, como ahora, una regulación oficial para ser considerado médico, a partir de Julio Cesar se estableció un cupo máximo de médicos por ciudad.

Pero ¿y el espacio?, ¿existía un, digamos, espacio médico en la Roma antigua?. Recordemos que el ejercicio de la medicina no estaba regulado por el Estado, era una actividad particular, de forma que la medicina se ejercía o bien en casa de los pacientes, en casa de los médicos, que reservaban una habitación para este menester o bien en la vía pública (las medicae o tabernae medicae), donde algunos ofrecían sus servicios en una especie de combinación de consulta médica y dispensario farmacológico. No será hasta la llegada del cristianismo y su práctica de la caridad, cuando se fundarán los primeros hospitales civiles en los que los pobres serán atendidos gratuitamente, creciendo en el imperio la conciencia hospitalaria social y fundándose los primeros grandes hospitales cristianos, como el fundado en la ciudad de Roma por Fabiola de Roma, noble romana convertida al cristianismo y muerta en el 399 d.C.

¿Y las mujeres?, ¿ejercían la medicina en la antigua Roma?, pues sí, la ejercían igual que sus colegas hombres. Numerosos testimonios escritos informan sobre la existencia en Roma de mujeres que ejercían la medicina y no estaba su práctica solamente limitada a las afecciones femeninas propiamente, también abarcaban otros sectores, aunque fueron la ginecología y la obstetricia en los que un mayor número de mujeres ejercieron la medicina.

En cualquier caso, podemos distinguir tres categorías de médicas:

1.- La Obstetrix (literalmente, “la que se coloca delante”, en una alusión obvia a la posición que ocupa la comadrona en el parto). Su función principal era asistir a las parturientas, aunque, a veces, también administraban drogas para provocar abortos o lograr la fertilidad. Curiosamente, otra de sus funciones era mediar en disputas legales ligadas a herederos póstumos o con las mujeres que decían no estar embarazadas en los divorcios para privar de un heredero a su exmarido, también corroboraban la virginidad de las esclavas jóvenes (con el cristianismo pasarán a hacer lo mismo, pero con las aspirantes a órdenes religiosas, a las que se exigía demostrar que eran vírgenes).

2.- La Medicae, aunque era difícil diferenciar entre estas y las anteriores, se suele aceptar que la medicae tenía mayor nivel de instrucción, además, no limitaban su campo de práctica a la ginecología y la obstetricia, se ocupaban también de otros sectores de la medicina.

3.- La Iatromea: no queda nada claro en ningún estudio cuales eran las funciones o grado de instrucción de estas profesionales, lo que parece claro es que estaban en un rango intermedio entre la obstetrix y la medicae, lo que implicaría el conocimiento de ambas disciplinas.

Como hemos podido comprobar, las diferencias entre la antigua Roma y la actualidad, en el campo de la medicina, son muy escasas, salvando las lógicas distancias tecnológicas y de avances en el campo del diagnóstico de dolencias o la creación de nuevas especialidades debidas a la aparición o descubrimiento de nuevas enfermedades. Pero, como en la mayoría de los campos, básicamente, no hay nada nuevo bajo el sol, todo, o casi todo, estaba ya inventado…

Autor: Luis Carlos Barrionuevo para revistadehistoria.es

Lee más del autor en http://elclubderoma.blogspot.com.es/

¿Eres Historiador y quieres colaborar con revistadehistoria.es? Haz Click Aquí

Si quieres leer el artículo mas tarde, descárgatelo en PDF y léelo cuando te plazcaDescárgalo Aquí

Mecenas

Agradecemos la donación de nuestra lectora María Isabel Bárcenas Mont, su mecenazgo desinteresado ha contribuido a que un Historiador vea publicado este Artículo Histórico.

¿Nos invitas a un café?

Si quieres donar el importe de un café y “Adoptar un Historiador”, incluiremos tu nombre como agradecimiento en calidad de mecenas en un Artículo Histórico, puedes hacerlo Aquí:




También puedes apoyarnos compartiendo este artículo en las redes sociales o dándote de alta en nuestro selecto boletín gratuito:

Déjanos tu Email y te avisaremos cuando haya un nuevo Artículo Histórico

GRDP
Bibliografía:

  • “El espacio de la mujer en la medicina romana– José Pablo Barragán Nieto. (Espaços e paisagens: Antiguidade Clássica e heranças contemporâneas: vol. I: línguas e literaturas: Grécia e Roma. Universidade de Coimbra / Coimbra University Press,1 ene. 2012)

–         “Women Healers and Physicians: Climbing a Long Hill.. University Press of Kentucky, 13 ene. 2015.

  • https://arraonaromana.blogspot.com.es/2014/06/medicina-femenina-en-la-antiguedad-mito.html

Foto portada: CC BY-SA 2.5, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=795032

Comentarios