La Leyenda negra española como causante del Sakoku (aislacionismo) japonés

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En abril del año 1600 el barco holandés Liefde llega a la isla japonesa de Kyushu. Entre los 20 hombres moribundos y enfermos se encuentra su piloto, el inglés William Adams, que pronto empieza a influir en las decisiones del Shogun más importante de la historia de Japón Ieyasu Tokugawa, en contra de los intereses españoles. La influencia inglesa y Holandesa, introduciendo la Leyenda negra en japón, provocó finalmente que en 1640 Japón decretase el Sakoku, aislándose del mundo hasta 1868.

España desde 1549 junto con Portugal eran los únicos interlocutores de Japón con el mundo occidental y a partir de 1580 España era el único, al haber heredado Felipe II el trono portugués.

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La Leyenda negra española como causante del Sakoku japonés

El gobernante Hideyoshi Toyotomi, antecesor de Tokugawa deterioró las relaciones con España por causa de malentendido sobre las actividades de los jesuitas en Japón.  Se sentía amenazado por una posible invasión española al oír comentarios de los tripulantes del barco español San Felipe, naufragado en 1596, de que el modus operandi de España era enviar primero a los misioneros para cristianizar la población y una vez conseguido enviar tropas para ocupar el territorio.

Hideyoshi sabía que los jesuitas estaban teniendo éxito en aumentar número de fieles en zona sur de Japón  ocupando puerto de Nagasaki como sede de la Congregación. Tomó la decisión  de expulsar a los católicos y condenar a los sacerdotes  al crucifijo, los famosos “26 mártires de 5 de febrero de 1597”.

Al morir Hideyoshi en 1598, uno de los clanes más poderosos con dominio de territorios en la zona este de Japón, Ieyasu Tokugawa gana la batalla contra los sucesores de Hideyoshi  y sube al trono de Shogun trasladando la capital de Kioto a Edo (Tokio), al este de Japón en 1603.

Ieyasu Tokugawa sabía que Nobunaga Oda, un clan de mediana potencia en la época de la guerra civil, consiguió ganar a los clanes poderosos usando arcabuces portugueses llegando a dominar todo Japón y convirtiéndose en el máximo gobernante del país, reconocido por el Emperador, por encima del Shogun que no tenía poder en aquella época.

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Para Ieyasu mantener buenas relaciones con España era esencial para dominar todo el país, ya que estaba en guerra con los clanes regionales.  Su meta era enmendar las relaciones con España y recibir técnicas para la construcción de buques de navegación oceánica y el método de la Amalgama, para la explotación de minas de plata, además de establecer relaciones comerciales entre Japón y Nueva España.

La llegada del barco holandés en 1600 fue una sorpresa para Ieyasu ya que hasta entonces el mundo occidental consistía únicamente en España y Portugal  por lo que la aparición del piloto inglés y marineros holandeses en terreno japonés fue algo inesperado.

Tomó la decisión de emplear al piloto inglés como consejero encargado para las relaciones con España.  Ieyasu ya tenía como consejero a Jerónimo de Jesús, fraile franciscano de Nueva España como encargado de relaciones con España pero Jerónimo falleció en 1601.

Jerónimo de Jesús había sido enviado por el gobernador de Filipinas como embajador y hablaba japonés, siendo conocedor de la cultura y costumbre de los japoneses por lo que pronto se ganó la confianza de Ieyasu Tokugawa que contaba con él para recuperar las relaciones con el virrey de Nueva España a través del gobernador de Filipinas.

Las relaciones iban por buen camino ya que la postura del nuevo gobierno de Japón regido por Ieyasu Tokugawa favorecía los intereses del gobernador de Manila que estaba dispuesto a colaborar e impulsar los lazos de amistad con Japón. Jerónimo de Jesús hizo un buen trabajo ya que el Shogun  confiaba totalmente en él y le dejaba actuar como su asesor. Incluso nombró otro franciscano, Alonso Muñoz, como embajador del gobierno de Tokugawa ante Virrey de Nueva España y ante el Duque de Lerma en la corte de España. Ambas personas Jerónimo y Alonso contribuyeron y mucho, para que Japón y España desarrollasen relaciones de paz, amistad y comercio.

Por desgracia, con la muerte de Jerónimo de Jesús el Shogun Tokugawa tuvo que contar con el inglés Wiliam Adams llegado del barco holandés como su sucesor.

El piloto William Adams nacido en 1564, original de Gillingham Inglaterra, participó como piloto de la armada inglesa contra la Gran Armada de Felipe II en 1588 y después fue empleado como piloto de la escuadra holandesa, convirtiéndose posteriormente en piloto de la Compañía holandesa de las Indias orientales.  Para el Shogun Tokugawa, Adams era cristiano como Jerónimo y aunque no era de España el Shogun no distinguía la diferencia entre cristianos católicos y protestantes, para él eran como hermanos de la misma religión.

El inglés gana rápidamente la confianza del Shogun y empieza a influir la política del gobierno de Japón respecto de las relaciones con España.  La influencia de Holanda e Inglaterra en Japón fue decisiva para el deterioro del estatus de los españoles y consigue eliminar la presencia de España en pocos años.

También hubo fallos por parte española, tanto desde Filipinas como desde Nueva España. así como muy poco interés por parte de la Corte de Felipe III  ya que no había coordinación entre el gobernador de Filipinas y los enviados de Nueva España en la zona.  Además había intereses cruzados entre la Corte de Felipe III (duque de Lerma) aconsejado por el gobernador interino retirado Rodrigo Vivero (conocedor de Japón) y el nuevo gobernador de Filipinas Juan de Silva que buscaba su interés particular en Filipinas y que temía perder protagonismo en el comercio del Galeón de Manila con Nueva España si permitía el comercio entre Japón y Nueva España. La corte de Felipe III no actuó como debería  dando libertad de acción a Nueva España y Filipinas para su solución.

Los holandeses aprovecharon ese desliz para crear una mala imagen de España en Japón ofreciéndose como sustitutos de los españoles para el comercio con el Occidente. Como protagonistas que causaron daños a los intereses de España fueron el embajador Sebastián Vizcaíno y el franciscano Luis Sotelo. Los dos, buscando su propio beneficio, actuaron de forma lamentable para terminar de hacer perder la confianza de Shogun en España. Mientras Holanda salía ganando como el único país que Japón encargaba y confiaba para su comercio exterior.

Mientras el duque de Lerma negociaba en secreto con Holanda el asunto de Japón, ofreciendo la paz definitiva e independencia, el gobernador de Filipinas negociaba paralelamente el plan de establecer las relaciones entre Japón y Nueva España en contra de la propuesta de Rodrigo Vivero. Debido a esta postura la Corte de Madrid tardó en sacar la resolución más de dos años desde la recepción de la carta de Ieyasu Tokugawa, entregada al embajador Alonso Muñoz. El deseo de Ieyasu de establecer  y estrechar relaciones con España iba perdiéndose. Dicha tardanza causó malestar y desconfianza en Shogun favoreciendo la posición de los holandeses, que ofrecían toda clase de ventajas y facilidades.

Por otro lado el franciscano Luis Sotelo, a espaldas del Shogun, trataba de convencer el envío de la Embajada de Masamune Date, Daimyo (vasallo de Shogun) a Nueva España en paralelo al embajador ante el Shogun Alonso Muñoz, creando confusión. Daimyo Date protegía a los católicos y tanteaba establecer a través de Luis Sotelo relaciones comerciales con Nueva España directamente.

La embajada Keicho de 1614, de la que se celebró el 400 aniversario en 2014, en realidad no tenía autorización del Gobierno de Japón, sino de un clan Daimyo Date Masamune que intentaba traicionar al Shogun. El organizador Luis Sotelo por su interés en potenciar la posición de los franciscanos frente a los jesuitas en Japón, actuó de forma irresponsable al realizar el viaje, que pasó por Nueva España, España y Roma a pesar de que se veía fracasar de antemano, ya que Japón ya había tomado la decisión de prohibir la religión cristiana, siendo los frailes finalmente expulsados en 1615.

Luis Sotelo logró convencer a sus superiores de Roma de que el problema de Japón se resolvería gracias a sus gestiones, diciéndoles  que la causa de  las hostilidades del gobierno de Japón eran culpa de las malas actuaciones de los jesuitas. Por esta razón si Roma le nombrara obispo  él estaba seguro de que podía convencer y cambiar la política del Gobierno de Japón a favor de los católicos.

En ese momento España estaba recibiendo dos embajadas desde Japón, una de Daimyo Date Masamune de Luis Sotelo y otra oficial del Shogun Ieyasu Tokugawa del embajador Alonso Muñoz.  El gobierno de Lerma no tomaba en serio el asunto de Japón ya que en lugar de dar prioridad a la carta enviada por el embajador de Shogun Tokugawa, recibió a la embajada paralela del Daimyo Date de Luis Sotelo, que no tenía carácter de oficialidad del gobierno de Japón.

En lugar de tomar decisión de establecer las relaciones con Japón, aceptaba la oposición del gobernador de Filipinas y virrey de Nueva España que quería impedir las relaciones con Japón.  Fue un desastre para los intereses de España por no tomar la decisión correcta.  Japón no habría instaurado el Sakoku y seguiría comerciando con España sin que Holanda quedase con el dominio de comercio en Japón.

Cuando España decide enviar una embajada con la contestación a la carta de Ieyasu Tokugawa a través de Manila y Nueva España en 1615 en el barco San Juan Baudista  a Uraga (puerto de Edo) ya era demasiado tarde. Además la carta española no incluía el asunto del establecimiento de relaciones comerciales entre Japón y Nueva España.  La embajada fue recibida primero por Ieyasu Tokugawa en su residencia de Suruga. La recepción fue de frialdad sin demostrar interés alguno por parte de Ieyasu.  El Shogún Hidetada (hijo del Ieyasu) rechazó recibir la Embajada en Edo, ordenándola  a regresar a Nueva España sin más.

El 1 de junio de 1616 muere Ieyasu Tokugawa y comienza el gobierno de Shogún Hidetada aconsejado ya  totalmente por los holandeses y el consejero Anjin (William Adams).  El Shogun toma la decisión de prohibir la entrada de barcos españoles y de la existencia de los católicos, tanto de locales como extranjeros, en territorio japonés. Queda igualmente prohibida la entrada y salida de nacionales en el territorio permitiendo solo a Holanda comerciar con el exterior y fijando para ello el puerto de Hirado.

El imperio español de Felipe III y IV no representaba ninguna amenaza para Japón, sino todo lo contrario. España no tenía interés ni intención de invadir Japón, sino tan solo tener relaciones como país amigo y relaciones comerciales.  Inglaterra y Holanda trataban de dañar los intereses de España no solamente en el continente americano, sino en todo el mundo.  Japón para Holanda era un país estratégico por su posición estratégica en el comercio entre Asia y América.

Holanda intentó varias veces invadir Filipinas sin conseguirlo, por lo que se volcó en dominar Japón expulsando a los españoles y así dominar esa zona del Océano pacífico. De hecho colonizó las islas de Moluca creando Indonesia, Taiwan, etc.  La Habilidad de los holandeses en manipular e introducir la Leyenda negra fue la causa del cambio en la política del Shogun, que durante 15 años había beneficiado a España.

En 1640, siendo Shogun Iemitsu (nieto de Ieyasu) promulgó  el decreto de SAKOKU dejando a Japón aislado del mundo. La sociedad japonesa se convierte a un severo feudalismo con clases sociales estricta y jerárquicamente diferenciadas. La figura de Tenno  Emperador como jefe de Estado, los Samurai-Campesinado-Artesano-Comerciante. Encima de Samurai, los Daimyo como gobernadores de cada localidad y el Shogun como jefe de todos Daimyo. La estructura firme y sólida del período EDO duraría hasta la apertura Meiji den 1868.

Autor: Yutaka Suzuki para revistadehistoria.es

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Bibliografía:

Yutaka Suzuki   “Ojalá conozca la verdad de España”

知ってほしいスペインの真実、歴史で読み解く日本との関係

中央公論事業出版  http://www.chukoji.co.jp/

ISBN 9784895145084   Printed in Japan C.2020 Yutaka Suzuki